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El PP eleva el tono para contrarrestar a Rubalcaba

Los conservadores agitan el pasado contra el nuevo número dos

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'La estrategia del PP es muy clara', resumió Zapatero tras asistir al estreno de su vicepresidente en el duelo de cada miércoles en la sesión de control al Gobierno. No era una más. Convertido en el nuevo ariete del Ejecutivo, Alfredo Pérez Rubalcaba es la nueva pieza a cobrar por el PP, que apuntó con toda su artillería contra el número dos de Zapatero. Seguirán intentándolo, anuncian, tras toparse contra el blindaje de experiencia que ayer protegió al vicepresidente.

Para demostrar que 'es mortal', como insistió el responsable de comunicación del PP, Esteban González Pons, los conservadores endurecieron su discurso hasta ofrecer su cara más agresiva y radicalizaron tono y adjetivos devolviendo al Parlamento los años más afilados de la crispación.

Rubalcaba acusa al PP de ser 'profundamente antisocial'

La congelación de las pensiones contributivas fue la excusa que armó la pregunta de la portavoz conservadora, Soraya Sáenz de Santamaría, y la pólvora que cargó la primera andanada del nuevo Rubalcaba contra la bancada del PP: 'Ustedes son los campeones de las políticas sociales cuando están en la oposición, en el Gobierno se olvidan. Pero los españoles no se olvidan de que ustedes se olvidan, por eso creen que son ustedes un partido profundamente antisocial. Y es exactamente así'.

En su recibimiento, Sáenz de Santamaría atribuyó a Ru-balcaba 'el encargo de explicar mejor lo mal que gobierna Rodríguez Zapatero'. 'Y de nada sirve dar explicaciones diferentes sobre los mismos errores; lo que se exige es un cambio de políticas', reprochó la portavoz conservadora templando los nervios que le hicieron arrancar su intervención sin abrir el micrófono.

Los GAL o Roldán regresan al discurso del Partido Popular

Sáenz de Santamaría jugó a no perder y lo logró con suficiencia. Cada miércoles lanzaba una pregunta a Fernández de la Vega. Contra Rubalcaba, el PP disparó tres. Quedando en tablas el primer asalto, el PP forzó su perfil más hosco, encarnado en sus diputados Rafael Hernando e Ignacio Gil Lázaro. Ambos se han acomodado desde hace meses en el barro de las sospechas a propósito del caso Faisán un presunto chivatazo policial a ETA durante la pasada tregua y del cerco al comisario general de Policía Judicial, Juan Antonio González responsable, entre otros asuntos, de la investigación de delitos relacionados con la corrupción.

El pasado, reencarnado en Roldán, Amedo o los GAL, volvió a los argumentos del PP contra Rubalcaba 'y su camarilla político-mediático-policial', según descalificó Hernando a los agentes que colaboran con jueces y fiscales para destapar, entre otros, asuntos como la trama Gürtel.

'En lugar de atacar a los presuntos corruptos que los tienen están atacando a la policía, eso es lo grave. Lo grave es que esa es la táctica de muchos delincuentes, que nunca han hecho nada, pero la policía, los jueces y los fiscales les han tratado mal', replicó Rubalcaba dejando la chaqueta de vicepresidente y ajustándose el traje de ministro del Interior.

'Le pido al señor Rajoy que reflexione sobre si un partido que quiere seguir gobernando puede defender a sus presuntos corruptos atacando a las instituciones del Estado', concluyó el número dos del Ejecutivo en defensa del responsable de la Policía Judicial, J. A. G. en las sospechas de Hernando, tomadas de la estrategia de defensa de un abogado del caso Malaya en un bulo archivado por la Justicia pero no por el PP.

Tercer asalto: caso Faisán. Rubalcaba respondió, por vigésimo séptima vez, a las preguntas que sobre este asunto capitaliza Gil Lázaro. 'Zapatero y usted son las equis del Faisán', le espetó evocando el diccionario del caso GAL. Antes era ministro de Interior, ahora vicepresidente; el altavoz aumenta. 'Tengo una ventaja zanjó Rubalcaba y es que lo va a oír más gente. Y usted tiene una desventaja, que lo que dice figura para siempre en el Diario de Sesiones para su oprobio y el de su grupo'.