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El PP evitará incluir anuncios impopulares en su programa

Su postura ante el final de ETA, la reforma del mercado laboral, el aborto y el papel de la educación y la sanidad, entre los asuntos más espinosos

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Si puede extraerse una conclusión de la convención programática del PP es que los conservadores han optado por apurar al máximo el tiempo para presentar el programa electoral con el que concurrirán a las elecciones del 20-N. Si antes del verano esta cita fue vendida como la definitiva tras una serie de minicumbres sectoriales, la realidad ha demostrado que habrá que esperar hasta finales de mes.

La inconcreción que mantuvo el líder de la oposición en la campaña del 22-M puede ser una pista de su estrategia para los próximos comicios. Y también apunta por dónde irá su programa. Rajoy está ante el difícil equilibrio de no caer en anuncios impopulares. Desea no cerrar el paso a los electores que en otras ocasiones votaron al PSOE y el de no defraudar a sus fieles.

Así, los conservadores irán con pies de plomo a la hora de precisar en su oferta asuntos espinosos como, por ejemplo, su postura ante ETA.

Entre lo poco que ha dejado claro Rajoy de esta reunión está que huirá del discurso más duro de la derecha en política antiterrorista. Los dirigentes del PP consultados coinciden en que su jefe de filas no va a ir, de momento, tan lejos como fue Aznar en el discursoinaugural de la convención. Durante su intervención, el expresidente del Gobierno acusó al PSOE de 'mendigar' gestos a ETA para venderlos después en sus mítines de partido. El domingo, Rajoy tuvo ocasión de secundar este discurso. Pero no lo hizo.

En el punto 115 del programa electoral del PP de 2008 rezaba lo siguiente: 'Frente a la cesión a los terroristas que sólo ha conducido al fortalecimiento de la banda, nuestro objetivo es derrotar a ETA'.

Ahora todas las miradas están puestas en si en el programa incluirá que su formación instará la ilegalización de Bildu. Para algunos dirigentes es muy arriesgado ser tan explícito porque creen que es a ellos a quienes corresponderá gestionar el final de ETA y tienen que cuidar sus gestos.

La reforma del mercado laboral es una de las promesas electorales más reiteradas por los conservadores. Y el principal escollo con el que se encuentra el partido es cómo concretar sus líneas maestras.

Es un misterio si Rajoy dejará por escrito el compromiso de un contrato único. Así quedó claro en el foro sobre economía que el partido celebró en Las Palmas, donde abogó por 'simplificar' los contratos y 'eliminar como norma la temporalidad, aunque tiene que haber algunos [temporales]'.

Su oferta insistirá en garantizar la prestación de los servicios públicos

En esta cita, Rodrigo Rato, presidente de Bankia e ideólogo de las medidas económicas del expresidente José María Aznar, puso sobre la mesa la necesidad de revisar los salarios y ligarlos a la productividad. La opinión de Rajoy sobre la bajada de sueldos tampoco es conocida.

También tendrá que pronunciarse sobre lo que hará exactamente con la negociación colectiva. En Valencia dijo que quería 'potenciar los acuerdos y convenios a nivel de empresa', lo que va en detrimento de los sindicatos.

Hasta la fecha, el líder de la oposición ha evitado comprometerse sobre si él subiría el sueldo a los funcionarios o las pensiones. La última vez que se le ha preguntó por ello apeló al programa que aún no existe. En el partido ya se ha empezado a sugerir la reducción de empleo público. Dado que estos trabajadores no pueden ser despedidos, se sopesa la jubilación anticipada y un parón en las oposiciones.

Igual de esquivo se ha mostrado Rajoy sobre si derogará la Ley del Aborto, que su partido recurrió al TC. La organización ultracatólica HazteOír (HO), próxima a algunos dirigentes conservadores, ha iniciado una campaña en su web demandando al PP la derogación de esta ley. Sus cargos no se ponen de acuerdo. Rajoy no quiere que las menores de 16 años puedan abortar sin el consentimiento paterno. Los que le rodean piensan que bastaría con volver a la ley de 1985. Algo que no satisface a todos.

La inconcreción de Rajoy da pistas de que no se mojará de cara al 20-N

Otro asunto polémico es el del matrimonio entre personas del mismo sexo. En más de una ocasión, el presidente del PP ha apostado por su derogación. Lo que más le molesta es la denominación. Ya se verá si lo incluye en su programa.

El tema del agua es espinoso. Sobre todo, puertas adentro del PP, donde Murcia y País Valencià están enfrentadas a Castilla-La Mancha y Aragón, ahora en manos de los conservadores, a cuenta de los trasvase desde los ríos Tajo y Ebro. Lo previsible es que se resuelva con una fórmula como la de 2008 que abogaba por un Pacto Nacional del Agua. En el PP son especialistas en tratar de contentar a todos. Eso es lo que harán citando en su oferta electoral las dos redes ferroviarias transeuropeas, que dividen a sus barones autonómicos.

Pero donde más se van a concentrar todas las miradas será en los epígrafes destinados a educación y sanidad. En el programa no se van a anunciar recortes y se garantizarán estos servicios. Pero los ajustes puestos en marcha por las autonomías donde gobiernan apuntan a que Rajoy podría tomar medidas similares. En el PP hablan de reducción de interinos, el copago lo descartan después de la polémica que se generó en su día pero, a cambio, creen que tendría que priorizarse operaciones. Lo que tienen claro en el PP es que tendrán que afrontar varias huelgas generales.