Público
Público

El PP no cree que se pueda rehabilitar políticamente a Camps en el futuro

No lo ven como un mártir porque aunque lo absolvieran en el caso de los trajes' quedaría la financiación ilegal

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

'Camps tiene futuro en la vida pública, en la privada, donde él quiera', dijo Mariano Rajoy cuando por fin se dignó a hablar de la dimisión del president de la Generalitat, Francisco Camps, días después de que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) decretara la apertura de juicio oral por el caso de los trajes que le regaló la trama Gürtel.

Sus palabras despertaron un nuevo interrogante en sus filas. ¿Camps volverá algún día a la primera línea? Son muchos los dirigentes conservadores que lo dudan y ven 'muy difícil su rehabilitación política'. Reconocen que en buena parte depende del escenario judicial. Y creen que cuando su jefe de filas pronunció esas palabras lo hizo a 'modo de consuelo'. 'Para que se marchara tranquilo', comentan. En la sede nacional consideran que está bastante 'tocado' tras dos años y medio de desgaste.

'¿De ministro de Rajoy? No lo veo', dice un cargo conservador

En otoño el ex jefe del Consell irá a juicio por cohecho impropio. Hay quien cree que si sale absuelto se debería reconocer la 'injusticia' que se ha podido cometer contra él. Pero también son varios los parlamentarios del PP, a nivel nacional, que estiman que ya es tarde para convertirlo en un mártir. 'Ya está señalado por varias cuestiones: por las conversaciones que mantuvo con los cabecillas de la red corrupta, porque se han puesto en evidencia sus contradicciones y porque aún queda el tema de la financiación ilegal', reconoce un miembro del Comité Ejecutivo Nacional.

La semana pasada, el TSJCV puso en marcha la investigación por delito fiscal, falsedad documental, prevaricación y cohecho. Con la cúpula del PP valenciano en el punto de mira, nadie descarta que Camps acabe salpicado. Y aunque no fuera así se le exigirían responsabilidades políticas porque las supuestas irregularidades cometidas se habrían realizado bajo su mandato. Se prevé una instrucción larga y compleja.

En el PP siempre se ha comparado su historia con la del líder de los conservadores canarios, José Manuel Soria, en el caso Salmón donde se trató de dilucidar si había podido existir soborno tras la invitación que le hizo un empresario a un viaje. Sin embargo, el caso no tiene nada que ver y nunca llegó tan lejos. Fue archivado a los nueve meses porque se consideró que los hechos denunciados no eran constitutivos de delito. Y, precisamente por hallar indicios, el de Camps fue reabierto por el Tribunal Supremo en mayo de 2010 después de que le diera carpetazo el TSJCV..

'El -campismo' ha tocado a su fin', señalan fuentes del partido regional

El caso de los trajes tampoco se debe minusvalorar. El PP siempre rebaja su gravedad subrayando que se trata de una multa. Pero nadie espera un milagro. Es verdad que siempre podría convencer al jurado popular de su inocencia pero su postura choca ahora de lleno con la mantenida por el exvicepresidente de la Generalitat, Víctor Campos, y el exjefe de protocolo de Turismo, Rafael Betoret, quienes fueron al TSJCV a reconocerse culpables.

Hay muchos temas pendientes y en el PP piensan que debe pasar el tiempo y ver cómo evolucionan los acontecimientos. Camps va a seguir siendo el centro de atención mediática. 'En vez de desaparecer, él ha preferido seguir en el meollo', dicen en su entorno. Además, aunque ya no esté al frente del Consell, sigue en su escaño y mantiene el carnet de afiliado.

Muchos querrían que siguiera la estela de Bárcenas y lo dejara todo

A muchos les habría gustado que hubiera renunciado a ambas cosas y 'deshacerse' de ese modo completamente de él. 'Ya que dio un paso atrás lo podía haber dado por completo', resaltan.

Algo similar a lo que ocurrió con el extesorero, Luis Bárcenas. Aún se recuerda como Rajoy le agradeció que dejara el cargo y pidiera su baja temporal como militante. Fue el 8 de abril de 2010. El líder del PP se había desplazado hasta Sevilla para celebrar que habían pasado 20 años del Congreso en el que se aupó a José María Aznar a la cima del partido. Allí se le preguntó si Bárcenas pensaba seguir siendo senador. Dijo que no lo sabía. Once días después se supo que había renunciado a su acta en la Cámara Alta.

Camps no tiene previsto, por el momento, seguir su estela. De hecho los suyos ya han anunciado que continuará de diputado autonómico aunque forme parte del Consejo Jurídico Consultivo. Renunciará al sueldo parlamentario porque tal y como figura en el Estatuto de los Expresidentes de la Generalitat es incompatible pero seguirá en Les Corts. También ha rechazado mantener con fondos público una oficina y dos asesores, otros de los privilegios que le correspondían. Por lo visto sólo conservará el uso de un vehículo oficial por razones de seguridad. Y, por supuesto, el tratamiento de Molt Honorable.

En este órgano, el equivalente autonómico al Consejo de Estado, Camps puede pasarse como consejero los próximos años. Es paradójico que se fuera por presunta corrupción y ahora asesore a las instituciones sobre la correcta interpretación de las leyes. Unos comentan que se ha buscado 'un retiro dorado' y otros que se ha refugiado en 'un cementerio de elefantes'. En ambos casos suena a jubilación. Pero también hay quien piensa que puede permanecer allí a la espera de ver si Rajoy llega a La Moncloa el 20-N y lo recupera en caso de que salga bien parado de todo el proceso.

Nadie olvida que en estos años Camps siempre le ha recordado a Rajoy el apoyo que le brindó para que saliera reelegido presidente del PP en el Congreso de Valencia de 2008 tras su derrota electoral. Tampoco que el día de su marcha, esta la vendió como un 'sacrificio por Rajoy y por España'. Ese puede ser el recordatorio que algún día utilice.

Si quiere volver. Porque algunos dentro de la formación regional lo ven muy agotado y no saben si tendrá ganas de seguir batallando en caso de que logre limpiar su honor. 'Sólo lo sabe él', dicen desde el PPCV donde destacan su resistencia en este tiempo y no desechan que regrese con fuerzas renovadas.

También desde dentro su propio partido se sostiene que 'ya no tiene más recorrido' y que 'su etapa con los valencianos ha finalizado'. De hecho se había quedado muy solo. Y no sólo en su tierra. Por lo visto cuentan que el resto de sus compañeros le habían ido perdiendo el respeto y lo que querían es que se marchara. 'El campismo ha tocado a su fin', opina una persona que ha vivido todas las sacudidas internas.

¿Se podría valorar un salto a la escena nacional. '¿Cómo? ¿De ministro de Rajoy? Realmente no lo veo', confiesa un diputado. Y si una vez en el Gobierno Rajoy recurriera a él, sospechan que no sería para otorgarle un destino que atrajera de nuevo todos los focos de atención. El líder del PP odia los líos. La relación entre ambos es correcta, pero es cierto que desde que mantuvieron un almuerzo secreto en el Parador de Alarcón (Cuenca), el 30 de septiembre de 2009, esta no volvió a ser nunca la misma. Se fue enfriando hasta el punto de que Rajoy fue escatimando sus visitas a Valencia donde estuvo cerca de un año sin ir.

Hay quien está convencido de que Camps ha renunciado porque Rajoy le ha prometido algo a cambio. Sin embargo los colaboradores del presidente del PP aseguran que decir eso es no conocerlo. Afirman que él es muy leal con la gente que siempre le ha respaldado pero que no admite chantajes.

Lo que no ha hecho Rajoy aún es dar explicaciones. Ni sobre por qué envió al responsable de Justicia, Federico Trillo, para convencer a Camps de que admitiera el delito, ni sobre por qué aceptó su renuncia tras dos años y medio dando la cara por él.

En el partido, todas las opiniones conducen hacia la misma conclusión. Vieron que las fechas coincidían con la campaña y aunque no pensaban que fuera a tener coste electoral, no era plato de gusto. Camps, cuyo nombre se llegó a barajar en su día como uno de los posibles sucesores de Rajoy, está ahora para su compañeros 'muerto políticamente'. Habrá que ver si resucita.