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El PP no logra pacificar la guerra desatada por Cascos

La cúpula de los conservadores asturianos se siente cada vez "más fuerte" para luchar por su candidata, Isabel Pérez-Espinosa

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El trayecto entre Madrid y Oviedo es de unos 450 kilómetros por carretera. Pero la distancia entre el PP nacional y el regional es ya inconmensurable. El líder, Mariano Rajoy, afronta la crisis interna de su partido en Asturias provocada por la posible vuelta de Francisco Álvarez-Cascos como candidato al Principado en 2011 con el estoicismo que le caracteriza.

El jefe de la oposición ha dicho que no se hable más del tema hasta las navidades aunque siempre señala que tienen de tope hasta abril y su equipo confía en que estos meses sirvan para que la situación se normalice y los dos sectores enfrentados alcancen un pacto. Algo que, en estos momentos, no puede estar más alejado de la realidad.

Pero en la sede nacional insisten en que ahora toca que la situación se pacifique. 'Estamos dejando que el proceso madure', explican. Negándose a ver que se está 'pudriendo', tal y como algunos dirigentes conservadores resaltan. La guerra del PP asturiano va siendo cada vez más cruenta entre el cruce de acusaciones, críticas y exabruptos.

La cúpula de los conservadores de Asturias considera que, en cierto sentido, se les ha abandonado a su suerte. Afirman que no hay llamadas preguntando por lo que está ocurriendo, ni reuniones bilaterales para buscar una solución, por mucho que digan los que rodean a Rajoy que se está 'trabajando en ello'. 'Lo cierto es que está todo paralizado', reconoce un cargo del partido.

En el PP asturiano, además, están molestos porque piensan que en la sede nacional hay mucha gente que apoya al ex hombre fuerte de Aznar y que esta podría terminar influyendo sobre Rajoy.

La proclamación de todos los candidatos está pendiente de este nombramiento

Por ejemplo, piensan que Ana Mato ha tomado claramente partido por Cascos. Le reprochan que se reuniera con él en junio y no informara al líder de los conservadores asturianos, Ovidio Sánchez. Sobre todo cuando el ex secretario general del PP le entregó un informe en el que solicitaba la celebración de un congreso extraordinario. Mantienen que era obligación de Mato avisarles y no dejar que se enterasen por los medios.

Pero lo que estos desconocen es que al entorno de Mato tampoco le hizo mucha gracia que el encuentro trascendiera porque formaba parte de los contactos rutinarios y privados que mantiene. No se han vuelto a reunir pero el daño ya está hecho.

Rajoy y Cascos mantienen 'una comunicación fluida', según el PP

Algunos de los que rodean a Mato opinan que Cascos está cometiendo algunos errores importantes. Aseguran que, en su lugar, jamás habrían enviado una carta masiva a los miembros de la junta directiva nacional en la que advierte de que la polémica generada podría terminar dañando las expectativas electorales de Rajoy. Y tampoco ven muy bien el papel que está desempeñando la plataforma Pedimos la Palabra, que realiza la campaña de Cascos. Creen que se debería haber desvinculado de sus integrantes hace tiempo, porque algunas de sus iniciativas 'le hacen un flaco favor'.

Mientras la batalla continúa, muchos en el PP se preguntan cuál puede ser la mejor forma para resolver este caso que tiene la foto de proclamación de los cabeza de lista en suspenso, porque no hay que olvidar que Rajoy ya ha dicho, en repetidas ocasiones, que Francisco Camps repetirá en el País Valencià a pesar de los líos judiciales en los que está inmerso.

Todos saben que la decisión 'está pendiente' de Rajoy. Ya pueden existir contactos con Mato y hasta con la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que la última palabra le corresponde a él y todos están a la expectativa de ver si impone a Cascos o atiende a los que le piden que no haga una 'cacicada'.

'Rajoy se inclinará por el que gane. Es lo que importa', dice un asesor suyo

La dirección regional espera que, al final, lo rechace. Recuerdan lo que ocurrió con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón cuando quiso que se le incluyera en las listas de 2008. Aunque él ya daba por seguro que iba a ir como diputado nacional, Rajoy esperó hasta el último minuto para decirle que no.

Además inciden en que 'jamás' en la historia del partido el comité electoral nacional 'ha dicho lo contrario' que el regional. Su sensación es que Rajoy 'no tiene ningún interés' en que sea Cascos. Al menos eso es lo que concluyeron tras el encuentro entre el presidente del PP y Ovidio Sánchez. Este último le dijo que no querían a Cascos de 'ninguna de las maneras' y Rajoy no dijo nada. Saben perfectamente que este se toma sus tiempos pero no tienen la impresión de que eso termine por perjudicarles a ellos.

El PP asturiano se siente cada vez 'más fuerte' para plantar cara. Dicen que en la sede nacional ya saben quién es su candidata: la concejal ovetense Isabel Pérez-Espinosa y que no se van a rendir aunque algunos digan que es 'una desconocida' frente a Cascos.

Creen que, al principio, los colaboradores de Rajoy no les tomaban en serio y, cuentan, que cuando anunciaron su nombre se produjo una ronda de llamadas desde la sede nacional para ver si iban 'en serio'. 'Estamos comprometidos con ella. Ella sí supone una regeneración', explica un miembro de la cúpula asturiana.

Los colaboradores de Rajoy no las tienen todas consigo. Hay quien destaca que Cascos podría movilizar al electorado de izquierda, pero otros, convencidos por las encuestas, están seguros de que podría desbancar al candidato socialista.

Para un asesor de Rajoy, ese será el factor que incline, al final, la balanza. 'A él lo único que le importa es con quien gana y con Cascos parece más cerca de lograrlo. Cualquier fuego alimenta el cohete de su llegada a la Moncloa. Y eso al final será lo que se imponga y no otras cuestiones como si se llevan bien o mal, o si puede o no ser conflictivo. Al final es un poco parecido a lo de Jaime Mayor Oreja, que fue el candidato para las europeas aunque fuera pata negra', en referencia a la vieja guardia del partido. Además cuentan que Rajoy mantiene con Cascos 'una comunicación fluida'. El ex ministro acude regularmente a la sede del PP para recoger su correo y saludar a sus compañeros.

Al principio se produjo cierta división entre los miembros que conforman el comité de dirección nacional, en el que, por cierto, nunca se ha hablado de candidatos. Por un lado estaban María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, que han sufrido las críticas de Cascos. Por otro, Mato, Javier Arenas y Esteban González Pons. Ahora mantienen que no hay diferencias porque todos coinciden en un aspecto: 'Cascos es la mejor opción'.

Los afines a Francisco Álvarez-Cascos piden ya la dimisión del líder del PP de Asturias, Ovidio Sánchez, y la reprobación del comité nacional de derechos y garantías al alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, por decir que sus iniciativas para respaldar al ex ministro eran propias de 'la kale borroka'. No es la primera vez que apelan a este órgano pero, hasta el momento, no han obtenido resultado alguno. Ellos creen que cada vez están más cerca de ver una papeleta en la que ponga 'Puxa Cascos' pero se siente algo 'desencantados' porque Rajoy tarda en decidirse. Los detractores de Cascos dicen que la plataforma Pedimos la Palabra está haciendo en Asturias lo mismo que Esperanza Aguirre le hizo al líder del PP en el Congreso de Valencia. Además, creen que el ex ministro debe estar 'muy desesperado' para insistir cuando cuenta con el rechazo de la dirección regional.  

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