Publicado: 11.12.2012 07:00 |Actualizado: 11.12.2012 07:00

El PP se revuelve contra Wert

Sánchez-Camacho hace público el malestar creciente del partido con el ministro de Educación. Los conservadores se sitúan del lado de su número dos, el secretario de Estado de Cultura, que apenas se comunica ya con

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La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, descargó ayer sobre la opinión pública un sentimiento creciente en el seno del partido: el ministro de Educación, Cultura y Deporte empieza a ir tanto por libre que ignora completamente al PP, al cual, además, no pertenece. La líder de los conservadores en Catalunya decidió ayer informar a los medios de que iba a presentar una "queja" ante José Ignacio Wert por no haber informado a la formación autonómica de la inclusión de la imposición del castellano en la Comunidad dentro de la última versión de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE)

En realidad, explican en el partido, Sánchez-Camacho se hace eco, además de su propio malestar, de las quejas que el PP ha recibido de varios de sus consejeros de Educación en las autonomías que gobierna. A pesar de que ninguno de ellos se manifestó el martes pasado durante la reunión sectorial con el ministro Wert, la sensación de sorpresa con el texto del Departamento fue la misma para las Comunidades de un signo que del otro, al margen de la sensibilidad catalana, más tocada por el que consideran un ataque directo a su sistema de inmersión lingüística.

Es verdad que los consejeros del PP recibieron el texto antes, pero con tiempo "insuficiente" y sin ser apercibidos de las reformas en su totalidad. El PP subraya que no critica en absoluto el contenido de la LOMCE que propone Wert, sólo "las formas" del ministro, que parece no tener en cuenta la "suficiente coordinación" con el PP en el traslado de iniciativas tan potentes.

Sin embargo, y aunque el partido asegure estar de acuerdo con el texto del ministro de Educación, lo cierto es que aquél fue modificado en cuestión de horas desde que estalló la polémica, y el tener que lograr "la proporción equilibrada de las dos lenguas en las distintas asignaturas" pasó a ser la intención de "procurar el dominio de ambas lenguas".

El partido se ha puesto del lado del secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, hombre de partido, cercano al presidente del Gobierno y a la vicepresidenta y de talante radicalmente opuesto a su ministro, con quien hace tiempo que dejó de comunicarse más que para lo estrictamente imprescindible.

En el PP creen que el ministro natural de Educación, Cultura y Deporte era Lassalle

La mala relación ("pésima", matiza alguno de los compañeros de Lassalle) entre titular y número dos se hizo patente en la crítica directa que el también secretario nacional de Cultura en el Comité Ejecutivo Nacional del PP hizo de la subida del IVA cultural, que en determinados casos pasó del 8 al 21%. Es "difícilmente explicable", aseguró entonces -el pasado mes de julio- el secretario de Estado de Cultura ante la sorpresa del ministro.

A partir de entonces, la brecha se hizo insalvable, aseguran fuentes cercanas al número dos del departamento de Educación, Cultura y Deportes. Lassalle acude a la calle Génova con frecuencia y no evita decir lo que piensa sobre las decisiones de Wert, aunque lo haga en su tono, totalmente opuesto al grandilocuente del ministro. En el PP empiezan a darle la razón cada vez con más frecuencia. Además, explican que el ministro ha acudido a las reuniones que organiza la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, con los distintos sectores interesados o afectados por la LOMCE, explica sus puntos de vista, toma nota y se va, pero ahí se acaba la interacción con el partido.

En realidad, en el PP creen que el ministro natural de Educación, Cultura y Deporte era Lassalle, quien conoce a la perfección, al menos, los dos primeros sectores, como profesor universitario que es de varias materias (en excedencia) y como portavoz de Cultura que ha sido del Grupo Parlamentario Popular, adjunto entre 2004 y 2008 y principal entre 2008 y 2011.

Todavía hoy supone un reto tratar de averiguar a través del partido por qué Mariano Rajoy colocó a Wert en un Ministerio del que se espera salgan políticas consensuadas o, al menos, que sus titulares posean cintura para tratar de lograr los máximos acuerdos. Lassalle tiene ese perfil, garantizan en el PP; "a Wert lo estamos viendo". En la calle Génova, las fuentes consultadas descartan que Rajoy vaya a hacer una crisis de Gobierno inminente ("aunque nadie está capacitado para decir que sabe lo que el presidente va a hacer. Nadie", insisten), pero sí apuntan a que si ésta tuviera lugar, el ministro de Educación tiene muchas papeletas para figurar entre los que salen. Tal vez entonces, sería el turno de Lassalle, ahora enfrascado en la reforma del modelo de financiación del sector audiovisual que anunció Soraya Sáenz de Santamaría el mes pasado, así como en la configuración de una nueva ley de Cine que reemplace a la socialista de 2007.