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PP y PSE aprueban en Ermua la primera de las mociones contra la banda

Bildu no participa en la votación y presenta un texto alternativo, mientras que PNV y EB se abstienen

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La nueva guerra de las mociones en Euskadi emprendida por el PP y seguida por el PSE logró ayer una victoria parcial en Ermua, pero su futuro se antoja poco prometedor. Conservadores y socialistas unieron sus votos para aprobar un texto en el que condenan los '857 asesinatos de ETA' y piden su 'disolución definitiva e incondicional'.

Bildu, como anunció el día anterior, planteó un texto alternativo y no participó en la votación de la moción, mientras que el PNV y Ezker Batua, que presentó una enmienda sin éxito, se abstuvieron. Aún es una incógnita la posición que puedan adoptar el PNV y EB en otras localidades, pero su respuesta en el primer debate del texto, en Ermua, pone de manifiesto que no están por la labor de alimentar una dinámica que recuerda a la que siguió al asesinato del ex edil socialista de Arrasate Isaías Carrasco, en 2008. Entonces, se trataba de mociones de censura contra ANV y, en la mayoría de los consistorios, fracasaron. Cuando el PP anunció hace un mes la nueva moción, modificada con aportaciones del PSE, el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, ya advirtió que su partido no estaba por la labor en 'entrar' en una dinámica que, a su juicio, en nada favorece un nuevo tiempo político de normalización y paz.

Aunque ayer el PNV y EB se abstuvieron en la moción, expresaron su condena a ETA y su solidaridad con las víctimas. Bildu, por su parte, presentó un texto alternativo en el que lamenta que la moción 'responde a esquemas superados por la mayoría de la sociedad' y ofrece a las fuerzas políticas, 'sin exclusiones ni vetos', analizar 'qué pueden hacer los ayuntamientos para avanzar hacia la paz'.

Por otro lado, la presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa, Lohitzune Txarola (Bildu), ha planteado al PSE convertir su iniciativa de condena al ataque al monolito de Juan María Jáuregui, asesinado por ETA, en una declaración institucional para deslegitimar la violencia.