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"Trabajamos para prevenir riesgos"

Y. Delpon, Z. Avedikian y S. Bariki. Líderes religiosos. Miembros de Marseille Espérance, un proyecto para fomentar la convivencia entre credos

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Marsella necesitaba esperanza', afirmó el vicario de los armenios del sur de Francia, Zadig Avedikian (Z. A.), durante la presentación del proyecto Marseille Espérance la semana pasada en Barcelona. Junto a él se encontraban Yseult L. Delpon (Y.D.), miembro de la asociación, y el imán Salah Bariki (S. B.). El proyecto nació en 1990 para que la ciudad francesa, con más de la mitad de la población de origen inmigrante, fuera un lugar de convivencia y paz entre gentes de distinta raza y religión.

Espérance está formado por líderes religiosos. ¿Por que?

Z. A.: Marseille Espérance es una iniciativa que viene de una figura laica. Fue el alcalde quien pensó que había que reunir a los jefes religiosos para crear un clima de diálogo. El objetivo era transmitir un mensaje simbólico de que debemos trabajar juntos y de que todos somos marselleses.

¿Es posible una idea así en Francia, donde del laicismo se hace bandera?

Z. A: Es que no se trata de religión. En nuestro proyecto el alcalde representa el laicismo y nosotros, los jefes religiosos, estamos para hablar de teología o para hacer pedagogía, pero en ningún caso para hablar de política. Nosotros somos un símbolo, una presencia para prevenir los riesgos.

Tres años después de los disturbios en las banlieues (suburbios) de París, ¿la situación ha mejorado?

Y. D.: En Marsella no hubo enfrentamientos, pero la situación es muy frágil. Nosotros trabajamos con las comunidades porque es necesario que estén en contacto entre sí. En la Administración hay un equipo para desarrollar estas relaciones y para crear una identidad marsellesa.

Entonces, ¿la situación en Marsella es mejor que en París u otras ciudades de Francia?

Y. D.: En Marsella no hay banlieues, hay barrios que están unos con otros. Hay más solidaridad probablemente que en París o Lyon. Pero hay que poner atención.

La comunidad musulmana es muy numerosa en Marsella. ¿Juega algún rol especial?

S. B.: Es una parte muy importante de la población marsellesa. La religión común de los musulmanes es el Islam, pero sus orígenes étnicos y nacionales son distintos. Su historia está muy ligada a la descolonización francesa, pero no hay ninguna comunidad que sea más marsellesa que otra.

Los disturbios de París demostraron lo difícil que lo tienen los musulmanes para ascender socialmente. ¿Ocurre lo mismo en Marsella?

S. B.: Marsella es una ciudad popular y ahora está en crisis. Pero, a pesar de todo, siempre hay gente, también de origen árabe, que progresa. Los árabes vivían en los barrios más miserables y ahora se han ido a otros mejores.