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El primer escaño socialista cumple cien años

El PSOE celebra hoy el centenario del grupo parlamentario inaugurado por Pablo Iglesias en 1910

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Apenas contaba 9 años. Un niño de familia humilde que recorrió más de 600 kilómetros a pie, de Ferrol (A Coruña) a Madrid, tirando de un modesto carromato, con su madre y su hermano menor. Un comienzo nada heroico para un pequeño que, con el tiempo, haría historia, la de letras grandes e imprescindibles para entender el devenir del futuro de España.

Ese era el año 1859, y el niño, Pablo Iglesias Posse (1850-1925), el fundador del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores, el creador del diario El Socialista. El primer diputado del partido que se sentó en el Congreso, allá por junio de 1910. Hace justo cien años. Una cifra redonda que hoy celebrarán los socialistas bajo la batuta de sus dos presidentes del Gobierno desde la Transición, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

25 personas participaron en la fundación del partido en 1879

Pablo Iglesias, Paulino, posiblemente no podía imaginar que los 40.899 votos que le valieron en 1910 conseguir su escaño se convertirían, un siglo después, en más de 11,2 millones de papeletas. Al comienzo del camino no había más que piedras. Su madre, Juana, tuvo que abandonarlo en un hospicio por falta de recursos. Allí concluyó sus estudios primarios y aprendió el oficio de tipógrafo, que le serviría para trabajar en una imprenta. Y sólo con 12 años. Luego vendría su afición a la lectura, sus primeros pasos en francés, su exploración del movimiento obrero, su contacto en España con Paul Lafargue, el yerno de Karl Marx, su primer artículo, La guerra, que publicó La Solidaridad, el periódico de la Internacional. Y en 1873, su ingreso en la primera organización socialista de peso, la Asociación General del Arte de Imprimir.

Si uno para por Casa Labra, en la angosta calle de Tetuán, a un paso de la Puerta del Sol de Madrid, verá que por allí paseó la historia. Lo recuerda una placa. Allí 25 personas 16 tipógrafos, cuatro médicos, un doctor en ciencias, dos joyeros, un marmolista y un zapatero, con Iglesias al frente, fundaron el PSOE el 2 de mayo de 1879. El reloj acababa de echar a andar.

Siempre creyó en la palabra para convencer y formar al pueblo

'El ideal del Partido Socialista es la completa emancipación de la clase trabajadora. Es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes', describía El Socialista en su primer número, el 12 de marzo de 1886. El periódico, uno de los primeros instrumentos para armar la 'resistencia', la misma revolución, se convirtió en un proyecto vital para Iglesias, su director hasta su muerte. Era el único altavoz posible del socialismo en una sociedad cateta, apresada por el caciquismo de la Restauración. Por eso no dejó de escribir. Artículos (unos 2.000), intervenciones parlamentarias y cartas, hasta 44.000. Como recoge el Diccionario biográfico del socialismo español 1879-1939 (2010), dedicaba a la correspondencia sus 'mayores esfuerzos', convencido de la necesidad de formar y convencer al pueblo con la palabra.

'Educador de muchedumbres', lo llamó González en 2000. A los ciudadanos, decía Iglesias, hay que hablarles 'apenas de sentimiento y sí mucho a la razón'. Fue, para el PSOE, el pedagogo, el 'hombre volcado en el conocimiento como esperanza, como instrumento de emancipación de los oprimidos', evocaba Zapatero hace unos años.

Dejó dos herencias: mil pesetas para 'El Socialista' y un último artículo

Antes de ganar su escaño en el Congreso gracias a la alianza de republicanos y socialistas, Iglesias se sentó en el Ayuntamiento de Madrid como concejal entre 1905 y 1910, y repitió entre 1914 y 1917. También concurrió en las seis elecciones legislativas convocadas hasta 1923, el año del golpe de Miguel Primo de Rivera.

Las largas temporadas en la cárcel y su intensa actividad política y editorial acabaron haciéndole mella. Enfermó de una grave pulmonía y acabó acusando la escisión del PCE en 1921. Los ataques de sus detractores tampoco cejaron.

El 9 de diciembre de 1925 la vida de Iglesias se apagó. Dejó dos herencias. Un sobre de mil pesetas para El Socialista y un último artículo, publicado horas antes de su muerte: El proletariado vencerá. Han pasado 115 años, y su augurio sigue incumplido. No podía imaginar las vueltas que darían el PSOE, los obreros España y el mundo.