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Primer gran golpe policial a la prostitución masculina

La policía desarticula por primera vez en España una red de proxenetas que explotaba a hombres. La banda atraía a los clientes mediante anuncios de contactos publicados en periódicos locales

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Engatusaban a los jóvenes, todos ellos procedentes de Maranhão (Brasil), con falsas ofertas de trabajo. Pero en cuanto pisaban territorio español eran obligados a prostituirse hasta 24 horas al día bajo amenazas de muerte. La Policía Nacional ha desarticulado, por primera vez en España, una red internacional dedicada a la explotación sexual de hombres y transexuales. Los miembros de esta trama cuyos jefes ya están en prisión también captaban, en menor medida, a mujeres.

Los responsables de la investigación, que sigue abierta, detallaron cómo actuaba esta banda. Por el momento hay 14 detenidos.

Las pesquisas arrancaron el pasado 15 de febrero en Granada, a partir de la denuncia de una de las víctimas. Pronto descubrieron quién era el cabecilla. Este hombre tenía su cuartel general en Palma de Mallorca, aunque distribuía a las víctimas por Madrid, Barcelona, Alicante y León.

'La mayoría llegaban en-gañados. Les prometían trabajar como modelos, gogós, bailarines...', explicó el inspector José Nieto, uno de los coordinadores del operativo policial.

Los jóvenes tenían entre 22 y 29 años y eran sometidos a 'todo tipo de vejaciones con los clientes', que eran captados a través de anuncios de contactos en periódicos locales de Palma, Barcelona y Madrid. También insertaban publicidad en páginas web de contenido homosexual en las que mostraban fotografías de los chicos con mensajes sugerentes. La policía calcula que entre 60 y 80 personas fueron obligadas a ejercer la prostitución. De ellas, el 90% eran hombres. Desde Brasil viajaban en avión con destino a Francia e Italia. Ya en territorio europeo, volaban hacia Madrid o Barcelona. El viaje corría a cargo de los delincuentes, que pagaban los billetes de avión con tarjetas clonadas. Además, mentían a los jóvenes con las condiciones del trayecto. El engaño no había hecho más que empezar.

Los jóvenes recibían drogas y viagra para trabajar 24 horas al día

Ya en España, las víctimas tuvieron que afrontar el pago de una deuda de hasta 4.000 euros con la organización. Asimismo, debían pagar otros 200 euros semanales en concepto de manutención y del alquiler de la habitación en la que vivían hacinados. Hasta seis personas compartían un habitáculo minúsculo con dos o tres literas donde dormían. Cuando eran requeridos por los proxenetas, debían prostituirse en una sala contigua. 'Vivían casi como en un submarino, en sitios pequeñitos y encerrados donde hacían la guardia, porque tenían que estar disponibles 24 horas al día', señaló Nieto.

Para aguantar el ritmo de trabajo, el líder de la trama les proporcionaba cocaína, popper y viagra. Los clientes pagaban 60 euros por media hora de servicio. La mitad de ese dinero iba directamente a las arcas de la red, que cobraba en efectivo o mediante transferencias bancarias. Cada dos o tres días, los delincuentes realizaban ingresos periódicos en distintas cuentas que están siendo investigadas por la policía. Y eran inflexibles a la hora de cobrar. Si las víctimas plantaban cara o causaban algún tipo de problema, los responsables del grupo les llegaban a amenazar de muerte.

La banda actuaba, al menos, desde mediados del año pasado. Los clientes que acudían a estas casas de citas, la mayoría hombres, solían tener entre 20 y 65 años. Las víctimas también ofrecían sus servicios en la residencia que el cabecilla tenía en Palma. Así, la red disponía de cinco pisos en Palma de Mallorca, tres en Madrid, uno en Barcelona y otro en Torrevieja (Alicante).

Las víctimas debían pagar una deudade 4.000 eurosal jefe de la trama

Asimismo, la policía descubrió que algunos jóvenes ejercían la prostitución en el club Brindis, un lugar de alterne situado en la provincia de León. Su dueño es el único español detenido en la operación.

Las autoridades imputan a los detenidos con antecedentes policiales por prostitución un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, relativo a la prostitución, otro contra los derechos de los trabajadores y un delito de asociación ilícita, así como otro contra la salud pública, ya que proporcionaban droga tanto a clientes como a víctimas.

La policía desveló que tiene conocimiento 'de que hay más redes como esta'.

El Ministerio de Igualdad insistió en la necesidad de que los medios de comunicación dejen de publicar los anuncios de contactos en sus páginas. 'Esta nueva actuación evidencia que detrás de los anuncios de prostitución se esconden posibles actos delictivos, de ahí el interés del Gobierno por concienciar a los medios', señaló la secretaria general de Políticas de Igualdad, Isabel Martínez, a la agencia Efe. Por último, recordó que, para el Ejecutivo, es 'prioritaria' la lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.