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Primeras denuncias contra las agresiones policiales

Manifestantes y periodistas lesionados la semana pasada empiezan a acudir a los juzgados

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Con la cabeza cosida por seis grapas metálicas, un mapa de hematomas en la espalda y un brazo y una pierna contusionados, Alejandro López presentó ayer una de las primeras denuncias de un manifestante contra agentes de la Policía Nacional por las cargas que estos realizaron la semana pasada (días 17, 18 y 19) en Madrid (en esta fotogalería puedes ver cómo le agredieron los antidisturbios).

En su denuncia, este estudiante de Ingeniería Industrial de 21 años critica la desproporción entre el carácter pacífico de los manifestantes y la violencia ejercida por algunos agentes en la protesta del viernes 19. Esa noche, fue “apalizado” y terminó en un hospital de campaña en la Gran Vía, sin haber agredido “física ni verbalmente” a los agentes, según asegura.

Además de Alejandro, al menos nueve periodistas recibieron empujones, puñetazos y porrazos por parte de agentes de la UIP (Unidad de Intervención Policial). Tres de ellos ya han interpuesto denuncias a título personal por los hechos ocurridos. Se trata de los informadores Paloma Aznar, Gorka Ramos y del fotógrafo Daniel Nuevo. Aznar, que tiene un hematoma y un corte en una pierna, anunció ayer en rueda de prensa que los nueve están intentando coordinarse para pedir “sanciones y dimisiones”, así como para estudiar la posibilidad de interponer una denuncia conjunta, informa Paula Díaz.

En la Jefatura Superior de Policía de Madrid, no constaban ayer las denuncias de manifestantes, la mayoría de las cuales fueron presentadas en los juzgados.

Alejandro reconoce que es “muy difícil” demostrar lo ocurrido “sin imágenes”. Este es el motivo por el que muchos acuden siempre a las manifestaciones, desde hace años, con su cámara de vídeo o móvil de última generación. “Es la única forma que tenemos de devolver los golpes de la Policía”, opina el joven.

Alejandro acudió ayer a los juzgados acompañado por su madre, Josefina, a la que la noticia le cogió de viaje en Zamora. Al recibir la noticia por teléfono, la mujer se asustó “como cualquier madre”, pero no le instó a dejar de ir a manifestaciones: “Mi hijo tiene derecho a defender sus ideas de forma pacífica. Los gobiernos se están cargando el Estado del bienestar y la juventud está saliendo a las calles”.

En total, la Policía cargó contra tres manifestaciones la semana pasada, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Alejandro estuvo presente en todas y ayer participó en la asamblea de 200 personas que se celebró en la plaza de Oriente de Madrid, en la que decenas de agredidos se asesoraron sobre las posibles acciones legales que tienen a su disposición.

200 personas se reúnen en asamblea para conocer sus opciones legales

La primera disolución violenta fue el miércoles 17 en la Puerta del Sol, al quedarse enquistada en la plaza la manifestación laica, de 15.000 personas, que protestaba contra la financiación de la JMJ con dinero público. A su paso por el Kilómetro 0, miles de laicos y peregrinos asistentes a la JMJ se enzarzaron con gritos y reproches. Tras desalojar a los peregrinos, la policía cargó contra los laicos. Los más radicales arrojaron objetos a los antidisturbios y la marcha se cerró con ocho detenidos y 11 heridos (siete, policías). Las protestas del jueves y el viernes, convocadas para criticar la violencia con la que la que se disolvió la manifestación laica, tuvieron el mismo final.

En las cargas del jueves 18, se grabó el video que más visualizaciones ha tenido en internet, y que motivó la apertura de una investigación interna del Ministerio del Interior por la violencia de algunos agentes. La secuencia muestra cómo un policía propina un duro golpe en la cabeza de una chica. A continuación, otros policías agreden a un fotógrafo (Daniel Nuevo), que tumban a golpes en la acera. A diferencia de ellos, Alejandro sólo dispone de fotografías y algún testigo para demostrar su versión de los hechos.

'Hay que decir ‘basta de violencia policial’', afirma un denunciante

Alejandro fue herido en la tercera manifestación, en la que llegaron 2.000 personas. Los manifestantes trataron de ir de Atocha a la Puerta del Sol. Al encontrarse con 12 furgones de policía que les bloqueaban el acceso a la plaza, empezaron a recorrer decenas de calles del centro sin rumbo. En cada cruce decidían la nueva dirección, en función de las posiciones que iba tomando la policía. Cuatro horas después de iniciar la marcha, al paso por la calle Génova, se produjo la carga, en la que cuatro o cinco furgones persiguieron a los 400 manifestantes que continuaban la marcha.

“Fui agredido con ensañamiento por varios agentes”, comienza la denuncia que presentó ayer en los Juzgados de Plaza de Castilla. A las 23.42 horas [cuando se hicieron las tres fotos que ilustran esta página], “varios furgones cerraron las dos salidas de la calle donde quedé encerrado. Sin motivo alguno, cuatro agentes se acercaron a mí y empezaron a golpearme. En ningún momento traté de agredirles”, prosigue la denuncia, que defenderá ante el juez “para que no sigan haciendo lo que les dé la gana”. “Hay un momento –afirma– en el que hay que decir basta de violencia policial”.

Alejandro recibió porrazos de, al menos, cuatro agentes. “Creí que se me había caído encima el andamio”, recuerda. Mientras la Policía tomaba los datos a 47 chicos que había acorralado en un callejón cercano, tres periodistas atendieron a Alejandro, con la cabeza ensangrentada, y pidieron una ambulancia.