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Primeros abortos en Navarra tras dos décadas

Empieza a funcionar la primera clínica que realiza interrupciones del embarazo

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El pasado 15 de septiembre, el Gobierno de Navarra autorizó la apertura de la primera clínica privada habilitada en la comunidad foral para practicar interrupciones voluntarias del embarazo. El centro ya ha empezado a funcionar realizando sus primeros abortos y poniendo fin a un periodo de 24 años en el que, debido a las intensas presiones de los sectores ultracatólicos, Navarra ha sido la única comunidad donde las mujeres no podían interrumpir voluntariamente su embarazo, siendo derivadas entre 600 y 700 pacientes al año a centros de otras comunidades autónomas como Madrid, País Vasco o Aragón.

El centro está ubicado en la localidad de Ansoáin y su promotor es el ginecólogo José Gurrea, de la Clínica Euskalduna de Bilbao, quien explicó ayer al Diario de Navarra que la actividad 'está empezando' y que no estará funcionando 'a pleno rendimiento' hasta diciembre. Por lo pronto indicó que la Consejería de Salud 'ya está derivando unas pocas pacientes'. No obstante, fuentes de este departamento señalaron que a día de ayer no tenían constancia de que las primeras interrupciones del embarazo realizadas en este centro, que dispone de un quirófano y cuatro salas de reposo, hubieran sido en pacientes procedentes del sistema público, y apuntaban a que se trata de pacientes que acuden por la vía privada. Cada aborto cuesta unos 400 euros, aunque varía según los casos.

Según la nueva Ley las mujeres pueden exigir abortar en su propia autonomía

Desde Salud afirman que si no había hasta hoy centros privados para realizar abortos en territorio navarro era tan sólo porque 'nadie lo había solicitado hasta ahora', y descartan que la nueva Ley del Aborto, que entró en vigor en julio de 2010 y establece un plazo de 14 semanas para abortar libremente, haya tenido que ver. 'Se ha hecho cuando la iniciativa privada ha querido presentar la solicitud y se ha comprobado que cumplía con la normativa', señalaron las mismas fuentes. No obstante, la nueva Ley está recurrida por el Gobierno foral (UPN) ante el Tribunal Constitucional por invasión de competencias precisamente porque obliga a 'garantizar la prestación' del aborto, ya sea en la red sanitaria pública o en centros vinculados a la misma, 'en la comunidad de residencia de la mujer embarazada, siempre que así lo solicite la interesada'.

Esta disposición es lo que ha permitido que hoy puedan realizarse abortos en Navarra tras dos décadas de impedimentos y presiones. Así lo cree el presidente de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI), Santiago Barambio: 'Con la nueva ley, el Gobierno foral ya no se puede negar, ya que todas las comunidades deben tener la capacidad para proveer estos servicios en su territorio'.

La apertura del centro pone fin a un periodo de veto que ha durado 24 años

A su juicio, el problema que durante años ha impedido acceder a esta prestación sanitaria en territorio navarro ha sido 'la presión católica' que ha hecho que se hayan estado mezclando 'las leyes del dios de los católicos con las civiles', configurando una especie de 'territorio sacrosanto' donde el aborto estaba vetado.

Además de la apertura de la primera clínica, Navarra cuenta desde esta semana con un registro de objeción de conciencia ante el aborto para los sanitarios directamente implicados en estas intervención. Así, aquellos que no puedan realizar un aborto por razones de conciencia deberán manifestarlo anticipadamente y por escrito, según la ley que regula este registro, que fue aprobada hace un año con los votos del PSN, Nafarroa Bai e Izquierda Unida para desmontar el argumento de UPN que en Navarra todos los ginecólogos son objetores. Esta Ley está recurrida por el PP ante el Constitucional.