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Los primeros voluntarios llegarán a las bibliotecas entre marzo y abril

Un proyecto piloto pondrá a trabajar a "colaboradores algunas horas a la semana", en tareas de información sobre recursos culturales

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Las bibliotecas municipales Iván de Vargas, en Centro, y Ángel González, en Latina, acogerán entre marzo y abril, como un proyecto piloto de seis meses, a los primeros voluntarios que trabajarán en estas instalaciones del Ayuntamiento de Madrid. Lo ha anunciado hoy la directora general de Bibliotecas, Archivos y Museos, Belén Martínez Díaz, en respuesta en la Comisión Municipal de Las Artes a una pregunta del concejal de UPyD Jaime de Berenguer.

Martínez Díaz ha indicado que los voluntarios 'colaborarán algunas horas a la semana', a las órdenes de los bibliotecarios existentes, en tareas, por ejemplo, de información sobre recursos culturales. Cuando finalice este 'proyecto de voluntariado en bibliotecas', que la directora general ha informado de que ha sido elaborado en colaboración por las áreas de Las Artes y de Familia y Servicios Sociales, se evaluarán sus resultados y se modificará en función de la experiencia para extenderlo al resto de las bibliotecas municipales de la ciudad.

La pregunta de UPyD es consecuencia de la polémica que suscitaron las palabras del delegado de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid, Fernando Villalonga, que el pasado 24 de enero apostó por favorecer que los voluntarios participen en el trabajo diario de las bibliotecas, como vía para implicar a la población y para superar las dificultades derivadas de la crisis. Villalonga, que ese día visitó las obras de la futura biblioteca de Carabanchel -que está previsto abrir en el segundo semestre del año, cuando sea dotada de todo el material-, dijo que su deseo era que las asociaciones de vecinos participen en la gestión de esa biblioteca y de otras en el futuro.

Una vía, dijo, es que bibliotecarios y archiveros jubilados puedan colaborar unas horas con esos centros, aunque los criterios científicos, el material y la tutela serán siempre, puntualizó, del Ayuntamiento. Dos días después, la polémica se amplió al decir la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que no sólo en las bibliotecas públicas sino en un número 'infinito' de servicios dependientes de la administración puede ser conveniente la presencia de voluntarios.

'Las posibilidades son múltiples, queremos voluntarios medioambientales, culturales, que de alguna manera se organicen para cuidar los centros públicos', manifestó Botella, que señaló que, en cambio, hay otros ámbitos, como la limpieza, en los que no se ha planteado esta iniciativa. En Madrid hay 29 bibliotecas municipales, a las que se unirán en breve otras trece, cedidas por la Comunidad de Madrid, lo que implicará duplicar la superficie -de 40.000 a 80.000 metros cuadrados- y el número de funcionarios -de 420 a unos 900-.