Público
Público

El PSC busca ideas y jefes

El debate entre las corrientes y familias del partido de los socialistas catalanes entra en su fase crítica

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

El descalabro electoral ha precipitado la lucha por el poder en el PSC, superado por CiU en las legislativas por primera vez y desangrado en casi 770.000 votos. A pocas semanas del congreso, convocado tras la doble derrota en las autonómicas de hace un año y las municipales de mayo, los socialistas catalanes acuden al cónclave bajo el signo de la división y el desconcierto.

Las diferentes familias del partido, fundado en 1978 a partir de la fusión entre las fuerzas históricas del socialismo catalán (el PSC-Congrès de Joan Reventós y PSC-Rea-grupament de Josep Pallach) y la federación catalana del PSOE, sólo coinciden en la necesidad de un cambio profundo de modos, ideas y dirigentes. Tras la catarsis de urgencia celebrada por la dirección el pasado lunes, los tres candidatos declarados a la jefatura del partido cruzaron ayer los sables para medir sus fuerzas.

A la espera de que mañana se pronuncie oficialmente Miquel Iceta, viceprimer secretario y portavoz del partido, la pugna aparece polarizada entre el alcalde de Terrassa, Pere Navarro, y el de Lleida, Àngel Ros, principales activos del poder municipal socialista salvado de la quema electoral. El tercer aspirante, Joan Ignasi Elena, exalcalde de Vilanova i la Geltrú y cabeza visible de la corriente catalanista de izquierdas apadrinada por el ex-dirigente Raimon Obiols, ya ha mostrado sintonía con Ros, con quien comparte la defensa del catalanismo progresista.

La pugna soterrada entre los sectores herederos de las tres familias socialistas de la Transición vuelva a aflorar de forma imprecisa reabriendo el debate sobre la cohesión interna del partido en el doble frente entre izquierdistas y reformistas, por un lado, y catalanistas y federalistas, por otro. La clave se dirime de nuevo en la relación entre el PSC y el PSOE, auténtica placa tectónica entre ambos partidos asociados y punto crítico de la ponencia marco del XII Congreso del 16 al 18 de diciembre.

La decisión de Iceta, número tres del PSC, definirá el perímetro de juego

La reivindicación de un grupo parlamentario propio es la expresión de este antiguo pleito, que reapareció con inusitada tensión en el tramo final de la legislatura con las votaciones sobre la reclamación por la Generalitat del anticipo de 1.450 millones del Fondo de Competitividad y la controvertida reforma exprés de la Constitución. La serpiente del grupo propio en el Congreso, que habría dado mayor visibilidad a los 25 diputados del PSC, se perfila como uno de los elementos definitorios de los programas y perfiles de los contendientes y hasta del propio desenlace del congreso.

Àngel Ros, que se anticipó a la carrera electoral con la aspiración de aglutinar a los sectores catalanistas del partido, concurre con un propuesta de síntesis bajo el brazo. Está pactada con el influyente alcalde de Sabadell, Manuel Bustos, presidente de la Federación de Municipios de Catalunya (FMC) y alma españolista del PSC. La fórmula prevé que los diputados del PSC puedan desmarcarse 'en casos excepcionales relativos a temas de especial interés para Catalunya y su autogobierno', en el supuesto de que no hubiera acuerdo previo en una 'comisión paritaria de seguimiento' creada para la cuestión. La propuesta de Ros y Bustos aboga por transformar el actual Grupo Socialista del Congreso en Grupo Parlamentario Federal del PSOE, así como revisar el protocolo de unidad socialista de 1978, guión de la relación 'fraternal y federal' de ambos partidos asociados.

Pere Navarro reafirmó ayer su perfil de candidato mejor colocado. El alcalde de Terrassa parte con el respaldo de hasta el 70% de los delegados, gracias al apoyo mayoritario de la poderosa federación de Barcelona. Navarro se postula como candidato de unidad para liderar como primer secretario la reforma del partido, sin excluirse de la carrera a la presidencia de la Generalitat en 2014, a la que aspira sobre todo Ros. Para ello propone seguir el modelo del PS francés de primarias abiertas, punto en que coincide con Miquel Iceta, sobre el que arrecian las presiones para que desista.

El alcalde egarense defiende más visibilidad del PSC y capacidad de votar diferente, pero considera 'irrelevante' el debate sobre el grupo parlamentario propio. Ayer invitó a Ros a sumarse a su candidatura, a lo que el alcalde de Lleida ha respondido con la misma cortesía. La decisión de Iceta despejará el escenario.