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El PSOE afronta su renovación con sensación de vértigo

Rubalcaba destaca que hay "un proyecto sólido para la oposición", pero no aclara si optará al liderazgo

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Una sensación de vértigo se ha apoderado de los socialistas, que el domingo sintieron cómo el suelo se hundía bajo sus pies. El día después de la debacle, todo fueron caras de póker, miradas de soslayo y declaraciones de carril para no levantar suspicacias ni comprometerse en ningún sentido ante un futuro incierto, cuyo desenlace nadie se atreve a vaticinar por ahora.

La Ejecutiva federal hizo ayer un primer análisis de lo ocurrido, pero no fue más allá de lo obvio. Como recordó el vicesecretario general, José Blanco, la sangría de votos comenzó después de las elecciones de 2008 y no dejó de acrecentarse en las sucesivas convocatorias, hasta marcar el récord negativo del domingo.

La Ejecutiva aplaza la designación del portavoz en el debate de investidura

Si no se profundizó en el análisis, tampoco hubo pistas fiables sobre el camino que puede seguir la renovación en el liderazgo. Nadie se ha salvado de la quema. Junto al tsunami general, cada dirigente ha sufrido el suyo particular. El que no está cojo, está manco. Quizá por eso, la de la Ejecutiva fue una reunión sin tensiones ni reproches.

Aunque, de nuevo, existe una extendida tentación de resolver la sucesión de Zapatero por cooptación, previo pacto entre los secretarios regionales, a nadie se le escapa tampoco que la militancia puede ejercer una presión muy fuerte para que la renovación no sea meramente nominal.

Chacón, que también se reserva, pide 'reflexión y unidad'

Los potenciales candidatos han optado por evitar precipitaciones, conscientes de que un paso en falso en estos momentos, cuando la sensibilidad de todos está a flor de piel, puede ser fatídico para sus aspiraciones.

A priori, parte con ventaja Alfredo Pérez Rubalcaba, hacia el que ayer hubo un reconocimiento unánime de la Ejecutiva por su entrega. La intervención del candidato se produjo en unos términos suficientemente ambiguos para dejar abiertas todas las puertas, según quienes le escucharon en vivo. Así, defendió que los socialistas tienen 'un proyecto sólido para la oposición', pero de la Ejecutiva se salió sin saber si será el portavoz en el debate de investidura de Mariano Rajoy. Zapatero alegó que las 'cuestiones institucionales' no estaban en el orden del día, pero fuentes de la dirección reconocen que esta decisión está estrechamente vinculada a que Rubalcaba decida optar o no al cargo de secretario general.

El candidato electoral contaría con apoyos territoriales suficientes, entendidos estos como la posición de los secretarios regionales, aunque la mayoría han quedado desautorizados por los resultados de mayo y los del domingo. Según distintas fuentes, la posibilidad de que dé el paso está más vinculada a 'las presiones de su entorno' que a un deseo personal.

Los socialistas se volcarán en Andalucía como último baluarte

Su mano derecha, Elena Valenciano, declaró en Onda Cero que ve a Rubalcaba 'con fuerza' para liderar el partido, si bien precisó que se ha abierto 'un periodo de reflexión', de modo que 'no hay ninguna decisión tomada. Pero, aun así, ayer mismo empezaron a proliferar los pronunciamientos favorables a la continuidad de Rubalcaba.

Así, el presidente del partido, Manuel Chaves, calificó de 'respetable' que Rubalcaba opte a la Secretaría General. Y el alcalde de Lugo, Xosé López Orozco, estrechamente vinculado a José Blanco, opinó que 'podría ser un buen candidato'. Además, el secretario general de Andalucía, José Antonio Griñán, defendió que Rubalcaba 'debe estar sin ninguna duda' en el debate de investidura, lo que supondría su confirmación como jefe de filas en el Congreso de los Diputados, plataforma de máxima importancia para optar al liderazgo orgánico.

La balanza se inclina a favor de Rubalcaba por el temor a la inestabilidad y a los vaivenes que se ha instalado en el PSOE, pero en su contra opera la escasa credibilidad que tendría como la voz y la cara de 'la renovación'.

Entre las posibles alternativas, la única que de momento está en boca de todos es la de Carme Chacón, que ya quiso disputar a Rubalcaba la candidatura electoral en unas primarias. Pero la ministra de Defensa tampoco ha salido bien parada del 20-N porque, aunque ha sido, junto con Alfonso Guerra, la única cabeza de lista ganadora, los socialistas han perdido la primacía en Catalunya.

En su intervención ante la Ejecutiva, y también en sus declaraciones a los medios de comunicación, Chacón dijo que la derrota ha sido 'colectiva' y exige 'hacer juntos una reflexión de responsabilidad y de unidad'. De momento, al igual que Rubalcaba, no ha dado señales de sus intenciones con vistas al congreso, aunque son muchos los que piensan que se postulará si concluye que tiene opciones de ganar.

La ministra de Defensa sí apuntó, no obstante, un factor que puede resultar de máxima influencia en el devenir inmediato del PSOE. 'Andalucía tiene que ser el principio de la recuperación', señaló.

A pesar de que el PP ha ganado también allí, con una ventaja de nueve puntos, los socialistas creen que la suerte de las autonómicas no está decidida. 'Es una distancia que se puede superar', sostuvo ayer Griñán, quien destacó que la comunidad autónoma que gobierna es 'pieza clave de la recuperación del voto socialista en España'. Su cita electoral, inicialmente prevista para marzo, aunque legalmente podría estirar su mandato hasta mayo, hace que Griñán sea uno de los más interesados en el que el 38 Congreso sea 'de unidad y estabilidad'.

Al margen de los dos nombres citados, de momento nadie ve otra opción clara, pese a que son muchos los nombres que van de boca en boca, como los de Patxi López, Eduardo Madina o Guillermo Fernández Vara. Pero los socialistas aún acaban de empezar a digerir la derrota y las posibles candidaturas están 'verdes'. Además, aunque nadie vislumbre un 'mirlo blanco', algo similar pasó en 2000 hasta que emergió Zapatero.