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El PSOE apuesta por el PNV para salvar la legislatura

El desencuentro con el Grupo Vasco tras su rechazo al tijeretazo "no es preocupante", según la dirección socialista

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La fina caligrafía con la que escribe y negocia cada acuerdo en el Congreso el Grupo Socialista, obligado a diario a una trabajosa búsqueda de alianzas, se torció el pasado 27 de mayo en el combate parlamentario más duro que ha librado hasta ahora, la convalidación del tijeretazo.

El recorte contra el déficit aprobado por el Gobierno salió airoso por la mínima un sólo voto de diferencia y se cobró el precio más alto que ha pagado el PSOE en la Cámara desde que gobierna José Luis Rodríguez Zapatero: un horizonte de alianzas emborronado que concluirá en diciembre con una votación de los Presupuestos del Estado más complicada que nunca. Con el rechazo prometido por CiU y prendido el desafecto en las izquierdas minoritarias, el PSOE busca oxígeno en el PNV para recomponer alianzas.

Los socialistas ven lejos a la izquierda minoritaria y a Convergència

'Roto no hay nada, pero lo más fácil es que vayamos a una mayoría parlamentaria similar a la de 2009', cuando se aprobaron los Presupuestos con el PNV y Coalición Canaria. 'Lo más sencillo, siempre, es repetir lo último que has hecho', explica a Público un veterano miembro de la dirección socialista en el Congreso.

'Sería una temeridad hacer pronósticos, hablar ahora de eso', despeja a priori otro general del equipo que comanda al PSOE en el Congreso. Esta misma fuente apuesta también por el PNV para sacar adelante la ley más determinante del año. La relación con los nacionalistas vascos 'no espreocupante', destaca. 'Es una posición marcada por la coyuntura en Euskadi, pero no condiciona el futuro', concluye este dirigente, tras analizar las dificultades de pactar con CiU 'Tienen demasiadas incertidumbres en clave electoral' o buscar acuerdos por la izquierda: 'Si parten de máximos como la reforma fiscal, no vamos a poder hacer nada'.

La Y' vasca y las políticas de empleo figuran en las exigencias del PNV

'CiU es una compañía peligrosa a sólo unos meses de las elecciones catalanas que se celebrarán en otoño. No nos van a dar un balón de oxígeno. Y a la izquierda tampoco hay recorrido. Queda el PNV, pero se va a poner muy exigente, porque conoce su posición'.

El precio será alto: modular los recortes sobre las obras del AVE en el País Vasco o mantener la última palabra ante un eventual traspaso de políticas de empleo son algunas de las opciones que estarían sobre el mostrador de la negociación, según intuye la dirección socialista los deseos del PNV. No hay muchas más alternativas.

CiU escribió su estrategia durante el debate del recorte: 'Cuando venga el momento de aprobar los Presupuestos que no van a contar con apoyo de este grupo, será hora de que convoque elecciones', desafió a Zapatero su portavoz, Josep Antoni Duran Lleida.

Al poderse prorrogar sólo una vez, los Presupuestos ponen y quitan Gobiernos, como demostró precisamente CiU en 1995 al dejar caer al de Felipe González tras rechazar sus cuentas y forzarle a adelantar elecciones en 1996, duelo que ganó José María Aznar.

Constatado el rechazo de CiU, el PNV se ofrece tan abierto como receloso: 'Cualquier cosa que quieran, que llamen. Nosotros abordamos cada negociación de forma puntual'. También la presupuestaria, explican desde su dirección en el Congreso. 'Ahora, el Gobierno puede llamar o no. Sabe a quién, cuándo y cómo lo hace', enfatizan con distancia.

El teléfono no ha sonado aún a la izquierda del PSOE. 'No creo que cuenten con nosotros admite IU. No han dicho una palabra'. 'Ni lo más mínimo', corrobora ERC: 'En el debate del tijeretazo, con su abstención, CiU pasó de bisagra a viagra del Gobierno, pero quiere despejado el camino de un eventual pacto con el PP en Catalunya'.

El responsable socialista, José Antonio Alonso, completará antes de agosto una ronda de contactos con los demás portavoces para 'tomar la temperatura' a la negociación de los Presupuestos, que llegarán al Congreso en septiembre.

El curso se cerrará con tres exámenes. El primero, el decreto de la reforma laboral, previsiblemente a finales de junio, promete ser 'muy duro, pero menos que el del ajuste', admite el PSOE. El debate sobre el estado de la Nación, el 14 y 15 de julio, y la aprobación del techo de gasto, justo después, coronan el calendario.

¿Cómo encara el PSOE este recorrido? Sin dramatismo. 'Hasta el verano viviremos más presión, pero no cambia nada fundamental', dice uno de sus diputados. 'El Parlamento es más estable de lo que muchos quisieran. No vivimos en un clima de pesimismo', defiende. Uno de sus compañeros de escaño relativiza con esa apariencia de seguridad la propensión a la melancolía que se contagia en el PSOE en tiempos de adversidad: 'Lo hemos visto todo, de todos los tamaños y colores, soy un veterano de esa melancolía'.

Para preparar este sprint final, el Grupo Socialista celebrará el martes su primera reunión tras la convalidación del recorte. Su dirección 'agradecerá' el 'buen trabajo realizado con esfuerzo y disciplina', destaca uno de sus responsables.

'Preferiría más debate y menos agradecimientos', ironiza una de las pocas voces críticas que toma la palabra en estos encuentros, e invita a su partido a 'recomponer alianzas con los sindicatos' y pactar con ellos para que se estrechen las posibilidades de una huelga general. Y es que la reforma laboral será el próximo quebradero de cabeza del PSOE.