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El PSOE sí condena la violencia marroquí en el Europarlamento

Todos los grupos políticos, con mayor o menor dureza, condenaron durante un debate en el pleno de la Cámara a Marruecos por el ataque al campamento de El Aaiún

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Rabat se quedó ayer sin aliados en el Parlamento Europeo. Todos los grupos políticos, con mayor o menor dureza, condenaron durante un debate en el pleno de la Cámara a Marruecos por el ataque al campamento de El Aaiún o el bloqueo a la entrada de periodistas y parlamentarios europeos. También el PSOE, que elevó en Estrasburgo el tono diplomático utilizado por el Gobierno y la dirección socialista en España. 'Condenamos con toda contundencia la violencia, al igual que lamentamos las pérdidas de vidas humanas y exigimos respeto a los derechos humanos', aseguró durante el debate María Muñiz, secretaria general adjunta de los socialistas.

Muñiz pidió una investigación de la ONU sobre lo ocurrido y advirtió a Marruecos de que su comisión de investigación no puede reemplazar 'una política de transparencia informativa que asegure la presencia de todos los medios en la zona'.

Mucho más duro fue el otro eurodiputado del PSOE que intervino en el debate, prólogo de una resolución de consenso que la Cámara votará hoy. 'Marruecos reprime con odio a quien considera un pueblo distinto', lamentó Antonio Masip, uno de los parlamentarios más respetados de la delegación. 'Evitemos la liquidación de un pueblo digno, heroico, amigo de Europa', enfatizó, cosechando un sonoro aplauso de las decenas de diputados presentes.

La Alta Representante para la Política Exterior, Catherine Ashton, eludió la invitación de la Eurocámara al debate y delegó en el comisario de Desarrollo, Andris Piebalgs, que ensalzó las relaciones de la UE con Marruecos y aseguró que Bruselas 'lamenta las muertes' aunque El Aaiún haya recobrado la 'calma'. La equidistancia de Bruselas no fue compartida por Ignacio Salafranca, del PP, que criticó el 'vicio, la debilidad y la cobardía' de la Unión al mantener 'la moderación' respecto a la defensa de los derechos humanos. Por su parte, Willy Meyer, de IU, criticó que el desmantelamiento del campamento constituye 'un atropello, una forma de represión con un solo objetivo: que no pueda ejercerse el derecho a la autodeterminación'.

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