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El PSOE explora el pacto anticrisis con escepticismo

Alonso pide a CiU que "concrete" su propuesta y anuncia una ronda de contactos con los partidos. Zapatero evita comprometerse

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El PSOE se desdobló ayer en dos estrategias paralelas para gestionar la propuesta de CiU de promover un pacto de Estado para combatir la crisis económica. De forma abierta, el portavoz parlamentario socialista, José Antonio Alonso, desveló la intención de su grupo adelantada el pasado miércoles por Público de iniciar una ronda de contactos con todos los partidos para sondear las posibilidades del acuerdo. 'Vamos a ver cuáles son las ofertas', sintetizó Alonso.

Su calendario se iniciará la próxima semana con el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, e incluirá también al PP, aunque los socialistas no ocultan que sus expectativas en este caso no son halagüeñas: 'Los signos que están emitiendo no son muy buenos', se curó Alonso en salud.

El rey irrumpe en el debate en favor de la propuesta impulsada por CiU

De manera soterrada, los socialistas rebosan escepticismo y se mueven con cautela sobre el escenario abierto por CiU. Tanto es así que el presidente del Gobierno evitó ayer comprometerse en la búsqueda de un pacto de Estado contra la crisis. Como adelantó este diario, el Ejecutivo juzga inviable ese entendimiento con la actitud que mantiene el principal partido de la oposición y algunos de los planteamientos que defiende.

José Luis Rodríguez Zapatero optó por una declaración genérica. 'El portavoz del Grupo Socialista ha anunciado una ronda de conversaciones para buscar elementos comunes. Es una muy buena iniciativa y trabajaremos conjuntamente para intentar abrir nuevos espacios de acuerdo en la lucha contra la crisis', dijo durante su comparecencia al término de la reunión informal del Consejo Europeo celebrada ayer en Bruselas.

El PSOE ve inviable un pacto si el PP persiste en sus ataques al Ejecutivo

El presidente culpó indirectamente al PP de la falta de un entendimiento más amplio al reivindicar la búsqueda del diálogo como una actitud permanente. 'El Gobierno ha estado siempre en la iniciativa de fomentar acuerdos. Lo hemos hecho en el Parlamento en todas las iniciativas, en muchos casos con un amplio respaldo, y espero que esa capacidad de diálogo pueda intensificarse', alegó.

Pero pasó por alto la pregunta directa de si tiene intención de convocar a Mariano Rajoy para explorar un posible cambio de escenario. Cuando la pregunta le volvió a ser formulada, respondió de forma evasiva: 'Si tomo la decisión de llamar al señor Rajoy, el primero que se va a enterar es él. Es una cuestión de lógica cortesía'.

Rajoy afirma que 'es muy difícil hacer nada' por la actitud del PSOE

A pesar de que durante el año pasado se anunció en varias ocasiones que se estaba a la espera de conciliar las agendas para concertar una cita entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, 2009 concluyó sin que ambos se reunieran cara a cara. Su último encuentro se produjo el 14 de octubre de 2008. Ahora, algunas fuentes consideran que será inevitable para buscar algún acuerdo que facilite la reducción del gasto público de las comunidades autónomas, pero no existe previsión oficial.

Zapatero también dio por no escuchada la pregunta de si, como alternativa a un pacto de Estado, que por su propia definición requiere la implicación del principal partido de la oposición, considera la posibilidad de negociar una alianza estable con CiU para el resto de la legislatura.

Antes de dar cualquier paso, el PSOE pide a la formación catalana que 'concrete' su iniciativa. El portavoz socialista enumeró los epígrafes que sostienen sus propuestas y pidió al resto de formaciones que haga explícita su postura sobre el déficit, pensiones, mercado de trabajo, el pacto por la Educación y los contenidos de la Ley de Economía Sostenible.

Con la misma convicción con la que el PSOE considera la actitud del PP un obstáculo, los conservadores piden al Ejecutivo una 'completa rectificación' como condición para acariciar cualquier posibilidad de consenso, que el líder del PP lo enfrió ayer aún más.

Mariano Rajoy cargó sobre Zapatero toda la responsabilidad de cerrarse a un acuerdo con el PP 'por una cuestión ideológica'. 'Comprenderá usted que, con esa situación, era muy difícil hacer nada', se excusó adelantando el sombrío futuro del acuerdo y calificó de 'broma que está causando mucho daño a España' la actitud del jefe del Ejecutivo. Rajoy volvió a situar su periscopio político en el horizonte electoral: 'Los gobiernos no son eternos y las políticas equivocadas tampoco'. El presidente del PP aseguró que él ya ofreció pactar en tres ocasiones con Zapatero, pero obtuvo una respuesta negativa, informa Justino Sanchón.

Enrocadas así las posiciones, el portavoz de CiU en el Congreso volvió a colocarse el casco azul y calificó de 'vergonzoso' el 'espectáculo de confrontación permanente' que a su juicio protagonizan las dos fuerzas mayoritarias.

En este cruce de reproches a medio camino entre la contienda política y la batalla por la imagen, un actor que tradicionalmente se reserva un papel secundario irrumpió en el debate. El rey cruzó la frontera de la asepsia institucional y terció a favor del pacto que postula CiU: 'Es hora de grandes esfuerzos y de amplios acuerdos para superar juntos, cuanto antes y con la debida determinación, las graves consecuencias de la crisis'. Sus palabras, siempre calculadas al milímetro por quienes las redactan, se incrustaron en la intervención que el jefe del Estado pronunció en la entrega de los Premios Nacionales de Investigación 2009.

Su sentido fue inequívoco. El rey subrayaba la 'importancia de la I+D+i' en la creación de empleo, 'percepción aún más patente a raíz de la dura crisis económica que vivimos'. Ese fue el prólogo. Otra figura institucional, el presidente del Congreso, ofició también de actor invitado al debate. 'En momentos de complicación sería muy bueno que estuviésemos juntos y que los españoles nos percibiesen juntos, aunando esfuerzos, para resolver dificultades', proclamó.

José Bono se revistió de solemnidad para tomar distancia de la contienda partidaria y concluir que 'es más importante ganar las batallas que se dan en favor de los ciudadanos que ganar las encuestas'.

En cualquier caso, el presidente del Congreso es consciente del terreno resbaladizo sobre el que se mueve. Para dejarlo claro, tiró ayer de la ironía. Poco antes de pronunciarse, la conexión de su ordenador del hemiciclo ardió por un cortocircuito. El humo alertó a sus compañeros de mesa, que sofocaron el susto convirtiéndose en bomberos improvisados. 'He acabado con este incidente con un vaso de agua y ahora quieren que me tire a la piscina', bromeó cuando fue preguntado por el pacto.