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El PSOE llama a los alcaldes del PP a rebelarse contra Rajoy

Blanco tacha de "repulsiva" su "consigna de boicotear" el Plan Zapatero  

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La crisis ha devuelto a los alcaldes a la primera línea del protagonismo político. El PSOE, que tiene una fuerte tradición municipalista, reunió ayer en Madrid a unos doscientos cargos locales para aunar criterios sobre la aplicación del Plan Zapatero y también para responder a lo que juzga un intento de boicot del Partido Popular.

El diseño de ese plan pone en manos de las administraciones locales la eficacia de la inversión pública aprobada por el Gobierno para estimular el empleo, por lo que en la convocatoria subyace la preocupación por su adecuada ejecución.

'Tenemos que ser capaces de gestionar muy bien esta apuesta por los ayuntamientos. Vosotros sois los responsables de que los resultados se puedan ver muy pronto. Muchos técnicos y alcaldes tendrán que quedarse sin vacaciones, pero valdrá la pena', arengó el vicesecretario general de PSOE, José Blanco, a sus cargos locales. A la reunión asistieron las ministras de Administraciones Públicas, Elena Salgado, y de Medio Rural y Medio Ambiente, Elena Espinosa, así como los secretarios de Organización, Leire Pajín, y de Política Municipal, Antonio Hernando.

El número dos del PSOE se pronunció con inusitada dureza contra el líder de la oposición, Mariano Rajoy, al que acusó de actuar con 'bajeza moral' al convocar el martes a sus alcaldes para boicotear la ejecución del plan con el único objetivo de 'desgastar al Gobierno'. 'Me parece repulsivo que Rajoy se fume un puro cada vez que sube el paro y que lance a sus alcaldes a boicotear un plan de 8.000 millones que se destinan a todos los ayuntamientos, sin distinción de color político ni de tamaño', afirmó Blanco.

Su respuesta fue hacer un llamamiento a los alcaldes del PP 'para que no obedezcan el consignazo y se apliquen a la hora de presentar proyectos'. 'Les pido que abandonen el patriotismo de partido y pongan manos a la obra porque fueron elegidos para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos', agregó.

El llamamiento a la desobediencia lo hizo extensivo a los presidentes autonómicos del PP, con el recordatorio de que las políticas activas de empleo están transferidas a las comunidades autónomas a excepción de Euskadi.

Blanco dedicó una mención especial al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, a quien señaló como paradigma de 'la hipocresía' al tiempo que hurgaba en el debate sucesorio en el PP: 'Teniendo un ayuntamiento en bancarrota por una gestión que se ha caracterizado por el despilfarro, tendría que estar arrimando el hombro. Aplaude a Rajoy para intentar ganar méritos y poder sustituirle algún día'.

El dirigente socialista subrayó que la lucha contra el paro constituye 'una causa nacional' y que salir de esa situación pasa, en gran medida, por la unidad de acción de todas las administraciones públicas. 'Saldremos antes de la crisis si todos somos capaces de remar en la misma dirección. Es momento de hacer política con mayúscula', advirtió.

A la descalificación del plan hecha por Rajoy, quien lo minusvaloró como una 'aspirina', contestó Blanco que 'hasta la fecha, aunque ya no lo dice, su única ocurrencia era que había que hacer un préstamo de 5.000 millones a los ayuntamientos, lo que significaría más deuda, de modo que lo que proponía era droga dura para el futuro de las administraciones locales'.

Entre los alcaldes que asistieron a la reunión pudo verse a los de San Sebastián, Odón Elorza, o Palencia, Heliodoro Gallego. En la mesa presidencial se sentó el presidente de la Federación de Municipios, Pedro Castro. Entre los ausentes, destacó el regidor de Barcelona, Jordi Hereu.