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El PSOE de Madrid, pendiente de Zapatero y Trinidad Jiménez

Los críticos se ratifican en que irán a primarias si Gómez no se hace a un lado

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El gobierno de la Comunidad de Madrid tiene una fuerza simbólica suficiente para que su conquista pueda neutralizar, llegado el caso, el impacto negativo de la pérdida en mayo de 2011 de otros centros de poder, como los ayuntamientos de Barcelona y Sevilla, donde las expectativas socialistas son de fuerte retroceso.

Es en el marco de este análisis en el que, según diversas fuentes, José Luis Rodríguez Zapatero autorizó la iniciativa para que Manuel Chaves sondeara un posible paso atrás de Tomás Gómez y es también la razón por la que el presidente del Gobierno medita romper su pauta de respeto a las decisiones de las federaciones territoriales del PSOE.

Blanco destaca que para ganar 'hay que ofrecer razone y argumentos'

Esta posibilidad se ha visto reforzada por la impresión generalizada de que el secretario general de los socialistas madrileños 'ha llevado demasiado lejos' su pulso con la ejecutiva federal. Pero el desenlace de la crisis abierta en el PSOE madrileño está a la espera de que Zapatero decida si, finalmente, prescinde de Trinidad Jiménez como ministra para encargarle que dispute el gobierno autonómico a Esperanza Aguirre.

Mientras, aunque el líder socialista pidiera en la reunión celebrada el lunes por la ejecutiva federal que todo el mundo se atenga al calendario aprobado, que remite a septiembre la proclamación de los candidatos, el cisma en el socialismo madrileño avanza con la lentitud y la fuerza del magma.

Madrid es clave para compensar el temido retroceso en 2011

El vicesecretario general del PSOE y ministro de Fomento, José Blanco, al que los partidarios de Gómez señalan como inductor del intento de apartarlo de la candidatura electoral, evitó opinar sobre el secretario regional. Pero subrayó que siempre ha tratado de 'buscar y apoyar lo que yo entendía que eran los mejores candidatos para tener el mejor resultado' electoral. Agregó que hay 'muchos ciudadanos en Madrid que quieren votar al Partido Socialista para que se pueda producir un cambio deseado cada vez por más gente', pero para eso 'tenemos que darles razones y argumentos'. Y en cuanto a la existencia de encuestas que reflejan una mala valoración de Gómez como candidato, Blanco señaló que hay muchos sondeos públicos, de modo que todo el mundo puede sacar 'sus conclusiones'.

Los críticos con Gómez en la federación madrileña mantienen la tesis de que, antes que primarias, negociación y acuerdo. 'Confiamos en que la dirección federal sea capaz de dar con el candidato idóneo', señalan. Los rasgos que debiera reunir son 'liderazgo suficiente, carácter integrador y que genere estabilidad', unas cualidades que, a su juicio, no reúne Tomás Gómez.

Desde este sector se advierte de que, si Gómez ganase el pulso a la ejecutiva federal, 'daríamos un paso para proponer un candidato alternativo'. De hecho, ante la posibilidad de que Zapatero no diera el paso de postular a Trinidad Jiménez, ya se trabaja en la búsqueda de una alternativa con más peso que la inicialmente barajada Ruth Porta, portavoz adjunta en el Senado.

Mientras, tras aflorar en la ejecutiva de Madrid las primeras grietas de la dirección regional en su apoyo a Gómez, la guerra de guerrillas continuó ayer. Los detractores del secretario regional lo acusaron ayer de presionar a los críticos para que se retractaran e incluso de haber enviado a una 'espía' una de sus secretarias a la rueda de prensa que celebró el portavoz municipal, David Lucas, uno de los abogó por el consenso con la ejecutiva federal. Lucas reclamó que los debates internos se queden ahí.

En apoyo de Gómez salió ayer el alcalde de Alcorcón, el senador Enrique Cascallana, quien sostuvo que el secretario regional cuenta con el 'máximo respaldo de los afiliados' y animó a 'dar la cara' quienes actúan 'en la sombra'.