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PSOE y PP afrontan nuevos conflictos por las lenguas

La intensidad de la normalización de los idiomas propios sigue sujeta al color de los gobiernos

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Casi el 30% de los españoles hablan lenguas propias de su territorio diferentes del castellano. Las leyes autonómicas las protegen y fomentan con más o menos entusiasmo y también la Constitución, pese a que prima al castellano. En su último informe, el Consejo de Europa avaló, al igual que el Tribunal Constitucional de 1994, la discriminación positiva para resolver desigualdades históricas y recomendó generalizar la inmersión en la lengua propia en las aulas.

Pero las políticas son erráticas y se aplican en función de quien gobierna. Se va del celo nacionalista al desdén de los partidos estatales. Es lo que puede estar pasando en Galicia (PP) y en Euskadi (PSOE). En otras comunidades, como Baleares, la derecha agita la bronca para volver al poder. Catalunya es la excepción: Pujol y los socialistas Maragall y Montilla han mantenido una política lingüística similar.

EUSKADI

Dos lenguas vehiculares

Lo primero que hizo Patxi López (PSOE) cuando el voto del PP le invistió como lehendakari fue emitir un mensaje tranquilizador: no habrá recorte a las ayudas al euskera. Fue bien recibido entre las entidades que lo fomentan, que esperaban lo peor. El problema está en las aulas. El Gobierno Ibarretxe, a instancias de EA, iba a cambiar el modelo de líneas educativas (una en euskera, otra bilingüe y otra en castellano) por uno similar al catalán con el vasco como lengua vehicular. López recibió esta semana el aval del Tribunal Superior para frenarlo y se plantea que el castellano y euskera sean 'vehiculares por igual'. Tal y como declaró a Público, reforzará una u otra línea en función de la realidad de cada zona.

A Kontseilua, el consejo social que agrupa a 45 entidades sociales del euskera, no le basta. Su secretario general, Xabier Mendiguren, insiste en que el euskera sea lengua vehicular. 'Está demostradoopina que lo contrario no garantiza que al salir de la escuela los alumnos sean competentes en ambas lenguas'. En el plano ideológico, señala que no se puede tratar 'por igual' a castellano y euskera, cuando el primero tiene una 'ventaja infinita'. 'Es como si un Estado no quisiera corregir las desigualdades del mercado', sostiene. Lamenta, eso sí, el daño que la politización ha hecho al euskera, 'que debería asumirse como un valor por todos, también el PP'.

GALICIA

Alberto Núñez Feijóo se las ve y se las desea para cumplir sus promesas de desandar lo andado por PSOE y BNG y los gobiernos de Fraga por consenso. Cuando era candidato del PP se comprometió ante Galicia Bilingüe, una entidad contraria a normalizar el gallego, a desdoblar la red educativa para garantizar la escuela en castellano y derogar los decretos que establecen más de un 50% de las clases en gallego.

Hacerlo es caro y la comunidad educativa está en contra. Galicia Bilingüe le ha atacado por ello y por nombrar a Anxo Lorenzo, próximo al PSOE, al frente de política lingüística. La Xunta presentó el viernes una encuesta en la que los padres para que elijan la lengua en la que quieren que sean educados sus hijos y así justificar la reducción de horas en gallego. La nueva ley de Función Pública permitirá además opositar sin acreditar conocer la lengua y reservará plazas en Sanidad para quienes no la sepan.

Carlos Cayón, presidente de A Mesa pola Normalización Lingüística, denuncia la 'reconquista españolista' que 'desmantela la oficialidad del gallego' con cesiones 'a posiciones fanáticas contra la lengua'. Sus esperanzas estriban en la contestación social.

ISLAS BALEARES

Españolismo radical

Desde que en 2007 el PP perdió el poder, PSOE y nacionalistas apuestan, sin la ansiedad de su anterior mandato (1999-2003), por recuperar el catalán en el ámbito educativo, social o institucional, reintegrándose, por ejemplo, en el Institut Ramon Llull, un consorcio intergubernamental de proyección del catalán. Entidades instrumentales de la derecha, como el Círculo Balear, han organizado campañas contra los derechos de los catalanohablantes. Espoleados por El Mundo y su director Pedro J. Ramírez, que veranea en Mallorca, se manifestaron 'por la libertad de elección' el 30 de mayo con 15.000 personas. Entre los manifestantes estaba Rosa Díez.

PAÍS VALENCIANO

La discreta desaparición

Los datos son elocuentes: entre 1985 y 1995 el número de valencianos que hablaban catalán creció algo. Desde 1995 cuando el PP llega al gobierno hasta 2005 hubo apagón estadístico. Los datos de 2005 (de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, un órgano institucional para 'despolitizar' el asunto) detectan un grave descenso de 10 puntos. La situación es peor que en 1985.

Antoni Ferrando, vicepresidente de la AVL y catedrático de la UV, tilda al PP de 'agresivo con el valenciano' y constata que el PSOE apoyó su normalización pero que en los 90 ya mostró un 'desinterés' que no ha corregido en un baldío intento de 'captar nuevos votantes'. La entidades en pro del valenciano, el catalán que se habla en el País Valenciano, denuncian secesionismo lingüístico y nulo apoyo. El Gobierno Camps no tiene un responsable de política lingüística. Lo considera innecesario.

NAVARRA

Galimatías legislativo

Hace unos días el Tribunal Supremo ratificó la anulación parcial de un decreto rebajando la exigencia de uso de euskera de la Administración que el gobierno de UPN apoyado por el PSOE dictó. Incumplía una ley que él mismo aprobó. Los defensores del euskera denuncian la imposibilidad de estudiarlo en gran parte de Navarra, de donde hace años se borró.

CATALUNYA

Pleito con el Estado

La tensión no está en la calle. Tampoco en las aulas. El año pasado solo 23 padres entre 400.000 de primaria pidieron que sus hijos se educaran al margen de la inmersión en catalán. Otra cosa son los tribunales. Colectivos españolistas, como Ciudadanos menguado por sus escisiones, intentan que Montilla aplique el decreto de la tercera hora de castellano, que el Govern llevó al Tribunal Constitucional. La reciente ley de educación, apoyada por PSC, CiU y ERC blinda el modelo en catalán.

FRANJA DE ARAGÓN

Una espera eterna

El catalanohablante Marcelino Iglesias (PSOE) comprometió una ley de lenguas al llegar al Gobierno de Aragón. Diez años después sigue encallada. El PP y el PAR no quieren dar aire al catalán y la CHA quiere potenciar el aragonés, con fronteras poco claras y minimizada. En el mismo limbo, y sometidas a vaivenes políticos, está el asturiano o el gallego del Bierzo.