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PSOE y PP se dan la mano contra el referéndum

El resto de grupos, salvo UPN, dan la espalda al cambio de la Constitución pactado por los partidos mayoritarios

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El Congreso empleó apenas tres horas de debate para discutir el primer cambio sustancial de la Constitución en sus 33 años de vida. Socialistas y conservadores, propulsores del cambio del artículo 135 para forjar un mandato de hierro contra el déficit, defendieron en solitario esta introducción frente al muro de rechazo que levantó el resto de la oposición.

En un juego de papeles intecambiables los argumentos de fondo del portavoz del PSOE apenas distaron de los de su homóloga en el PP, ambos partidos sacaron adelante la propuesta con idéntica receptividad ninguna a la invitación de someter la reforma a un referéndum, posibilidad que no existió en su discurso.

Sólo un diputado del PSOE, Antonio Gutiérrez, votó al final en contra

Finalmente, la votación se saldó con 318 votos a favor de la reforma (PSOE, PP y UPN), 16 en contra (PNV, IU-ICV, ERC, BNG, UPyD, NaBai y un voto del PSOE), dos abstenciones (CC) y 14 diputados ausentes: los diez de CiU, que figuran así en el Diario de Sesiones al negarse a votar una propuesta a la que, según su portavoz, no fueron invitados, y cuatro parlamentarios del PP que faltaron a la sesión. Esta distribución de apoyos se aleja de la representatividad que reflejó la votación que dio origen al texto en el Congreso, en 1978, con 325 votos a favor, seis en contra, 14 abstenciones y el concurso en su elaboración y aprobación de cinco partidos: PSOE, Alianza Popular germen del PP, que dividió su voto en ocho diputados a favor, cinco en contra y tres abstenciones, el PCE, la Minoría Catalana (CiU) y la extinta UCD.

Mayor fue el consenso que presidió el único retoque del texto acometido hasta ahora, en 1992, para acomodarlo al Tratado de Maastrich y abrir el voto a los ciudadanos de la UE. 'Votos emitidos: 332; Sí: 332', recoge el acta del Congreso. Unanimidad. Ningún partido votó en contra.

'En la voluntad de los socialistas ha estado presente la necesidad de mantener la estabilidad financiera para preservar de modo inquebrantable algo esencial para nosotros: el nivel de conquistas sociales por el que hemos luchado toda la historia', resumió el socialista José Antonio Alonso.

PSOE y PP apelan al Estado del bienestar para defender el cambio 

'No hay mejor manera de despejar incertidumbres que elevar a mandato constitucional el principio de estabilidad presupuestaria completópara consolidar una realidad: que somos un país cumplidor en el pago de la deuda y no debe haber duda al respecto'.

'Nada pone más en riesgo el Estado del bienestar, nada perjudica tanto a los ciudadanos como unas cuentas públicas insostenibles', defendió la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, calcando la plantilla de Alonso. 'España responde con un gran acuerdo para una reforma con sentido, con una base sólida y de una constatada necesidad', solemnizó.

La votación final, asegurada de antemano por la hegemonía aritmética del PSOE y el PP, se resolvió con pocos cambios sobre el guión previstos. En los escaños del PSOE sólo el exlíder de CCOO Antonio Gutiérrez se revolvió y rompió la disciplina de su grupo votando en contra de una reforma que es 'un gran error político que no soluciona nada y supondrá un lastre para el futuro', según criticó.

La anterior y única reforma de la Carta Magna se aprobó por unanimidad

Ceñido el resto de la bancada socialista al criterio defendido por la dirección del PSOE, el vuelo libre de Gutiérrez fue acogido sin mayor apariencia de gravedad por sus responsables parlamentarios.

El jefe del Ejecutivo agradeció al Grupo Socialista su respuesta monolítica: 'Tienen un enorme sentido de la responsabilidad y estoy muy satisfecho porque realmente es muy importante para España en este momento', resumió Rodríguez Zapatero.