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"PSOE y PP sólo nos darán el concierto si nos necesitan"

Artur Mas, candidato de CiU. Son sus terceras elecciones, pero ahora afronta el reto con el viento a favor

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Para Artur Mas (Barcelona, 1956), ayer era el penúltimo día de campaña, una jornada que le deja a sólo tres días de alcanzar la Presidencia de la Generalitat tras dos intentos frustrados. Aguanta estoicamente los rigores de la agenda y no se queja. Instantes antes de la entrevista, en un acto en la sede de la ONCE, dos personas se han confundido y se han dirigido a él llamándole 'presidente'.

Parece claro que CiU ganará con holgura. Los últimos mensajes entre CiU y PSC buscan facilitar la investidura para evitar el apoyo menos problemático de opciones como PP o ERC.

Creo que no conseguiremos la mayoría absoluta, y no la he reclamado. Sí he reclamado una gran mayoría para formar un Gobierno de CiU sin otros partidos que signifiquen hipotecas difíciles de asumir. He ofrecido a [José] Montilla varias veces que nos comprometamos a no impedir que el que gane pueda gobernar. Así, cualquier partido que esté en un extremo no tendría incidencia en la formación del Gobierno. Desgraciadamente Montilla lo rechaza.

En un momento de crisis lo que podría dar más estabilidad sería un acuerdo entre PSC y CiU.

'Mi obligación es aglutinar Catalunya desde la derecha hasta la izquierda'

Sí, pero eso tiene un problema, porque el PSC no es un partido plenamente autónomo del PSOE. Si el PSC estuviera en el Govern, y cuando hubiera que defender temas de Catalunya, ¿el PSC dónde estaría: con el PSOE o con Catalunya? Hasta ahora han demostrado que cuando tienen que elegir defienden el interés del PSOE.

Esta estabilidad ayudaría a la economía española...

Eso es ahora, porque hay un Gobierno de [José Luis Rodríguez] Zapatero. ¿Qué pasa en 2012 si los españoles deciden que debe haber un Gobierno del PP? ¿Qué estabilidad nos da un Govern de PSC y CiU? El PSC hace de oposición del PP, no defenderá los intereses de Catalunya, sino los del PSOE.

'Mantendré el gasto social si lo permite la situación financiera'

Año y medio, con esta crisis, es una eternidad. Madrid les pedirá ayuda ahora.

El Gobierno español y los poderes del Estado deben entender que pedir una implicación de CiU tras la sentencia del Estatut, que nos expulsa de la Constitución, no podrá ser. CiU tiene que ir a Madrid a defender intereses catalanes, y si son respetados podemos defender los intereses del Estado. Hacerlo siempre al revés ya no puede ser.

Ha dicho que una victoria de CiU es un factor de confianza en España.

'No voy con ánimo de revancha: doy por buena la etapa que he pasado'

Será una señal de que hay un Gobierno serio que hace las cosas bien en el sur de Europa.

¿Durante este año y medio CiU mantendrá la equidis-tancia a la espera del nuevo Gobierno? ¿Para Catalunya tanto da un Gobierno del PP que uno del PSOE?

Depende de lo necesarios que seamos. Es la lección de los últimos 30 años. No depende del PP o el PSOE, sino de si el Gobierno central nos necesita vitalmente o no. Si nos necesitan, rebajan su posición contra Catalunya y se suavizan. Algunos incluso acaban hablando catalán en la intimidad. Si no, será un Gobierno que hará lo que quiera y que pasará de nosotros como hizo primero Aznar y luego Zapatero cuando tuvo otros apoyos. Que nadie olvide que Zapatero nos hizo el decreto de la tercera hora en la escuela catalana. Lo que pasa es que Aznar era antipático y Zapatero simpático, pero las políticas son similares en temas como el de la lengua.

¿Así el concierto económico dependerá de si les necesitan para gobernar?

Evidentemente, el PSOE y el PP sólo nos lo darán si nos necesitan para gobernar. Es muy difícil, pero si lo planteamos bien y tenemos la fuerza suficiente podemos lograrlo. Necesitamos la soberanía fiscal porque Catalunya necesita hacer frente a un 17% de paro y a un 30% de fracaso escolar.

¿Y si no lo consigue, hay un plan B? Puede ser una frustración colectiva.

Cualquier proyecto puede generar una frustración colectiva salvo una: no hacer nada. Si no hacemos nada, no seremos juzgados. Mi obligación es fijar objetivos, explicar que son difíciles e intentarlo. Y si no lo logramos, iremos por otras vías.

¿Cuáles son estas vías?

Seguir en la línea del derecho a decidir. Por ejemplo, en la cuestión del dinero, si hemos llegado a la conclusión de que el trato es injusto, un día concluiremos que el trato general también lo es. Y ese día sí tendremos una mayoría fuerte para que Catalunya tenga un Estado propio. No se puede descartar de cara al futuro. España tiene una responsabilidad, porque lo que nunca conseguirá España es eliminar la identidad catalana. No lo ha conseguido ni con dictaduras. No podrán cortar las alas de los catalanes. Es mejor que se lo piensen si quieren una Catalunya integrada, pero no limitada, o si quieren una Catalunya periférica, y entonces tendremos que plantear las cosas de otra manera.

¿Cómo se sale de la crisis?

No creo en las recetas clásicas tradicionales. Gobiernos de diferentes signos acaban haciendo buenas políticas económicas en función de su capacidad de gobernar bien, y no tanto en función de su ideología. Nuestra obligación es aglutinar al pueblo de Catalunya. Tenemos que coger desde el centro-izquierda hasta el centro-derecha, donde está la mayoría de Catalunya: desde la democracia cristiana hasta la socialdemocracia moderna. Es a lo que aspira CiU.

Ha insistido en que no hace propuestas concretas porque ignora el estado real de las cuentas. ¿Man-tendrá el gasto social?

Me comprometo a mantener el gasto social si la situación financiera lo permite. No tenemos ninguna obsesión de desmontar un Estado del bienestar que más que nadie ha hecho CiU. Hemos ido organizando este Estado del bienestar. Quien apostó por los colegios públicos fue CiU, se hicieron cientos. Ahora lo que decimos es que, si los tenemos que mantener, que sea porque tenemos ingresos suficientes.

¿Por qué hay esos rumores que hablan del Arturo españolista y otros que lo ven independentista?

He dicho que durante muchos años he estado al lado de Jordi Pujol intentando construir un Estado plurinacional donde Catalunya cupiese. Un Estado confederal en un marco español, evidentemente, no lo conseguiremos, al menos por ahora. Como nacionalista, si se me pregunta si quiero un referéndum, yo digo que votaría que sí si un día es posible. Pero siempre digo que no lo plantearé si no hay una mayoría muy sólida en Catalunya que apueste por ello, que no es el caso ahora.

Recuérdenos un día particularmente duro de estos siete años.

Diré dos. Un día de diciembre de 2003 fui al Palau de la Generalitat y vi cómo Pasqual Maragall tomaba posesión como president sin haber ganado las elecciones. Y dos, un 28 de noviembre de 2006 vi cómo una persona que había perdido los comicios aún más claramente era investido president. Estaba allí, contemplando... el espectáculo.

¿No hay riesgo de un president revanchista?

No soy así. Prueba de ello es la campaña: se nos han hecho muchas provocaciones y no hemos contestado, y eso que en algunos momentos me apetecía. Pero he intentado controlarme porque creo que debemos introducir vibraciones positivas. No voy con ánimo de revancha ni de sectarismo, doy por buena la etapa que he pasado. Creo que transmito que estoy sereno, tranquilo, animado.

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