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Querella multitudinaria contra los Mossos

Medio centenar de indignados llevan a los tribunales al conseller Felip Puig por los sucesos del 27 de mayo

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Lesiones, detención ilegal, amenazas, apropiación indebida, prevaricación. Estos son algunos de la decena de delitos recogidos en la querella criminal colectiva que 56 indignados presentarán hoy en los juzgados de Barcelona por los hechos acaecidos en la plaza de Catalunya el pasado 27 de mayo. La acción judicial se dirige contra el conseller de Interior, Felip Puig como máximo responsable político, el director general de los Mossos d'Esquadra, Manel Prat, los mandos policiales que dirigieron el operativo y los agentes de la Brigada Móvil que, según los denunciantes, se excedieron en sus funciones.

Representados por seis abogados, los 56 indignados piden que se interrogue a los querellados y que se realice un reconocimiento fotográfico a los agentes que presuntamente participaron en los hechos.

La querella se dirige también contra mandos policiales y agentes

La querella, que explicarán hoy los afectados en rueda de prensa y a la que ha tenido acceso Público, detalla ampliamente los presuntos delitos que la Policía catalana y sus responsables cometieron contra los indignados que se encontraban acampados en la plaza de Catalunya, e incluye el relato individual de cada uno de los afectados.

Según Interior, los Mossos procedían a limpiar la plaza de objetos peligrosos en previsión de una posible celebración al día siguiente de la Liga de Campeones que disputaba el Barcelona. Según los querellantes, 'de los testimonios e imágenes obtenidas de los hechos se desprende que la orden buscaba claramente la disolución de la reunión'.

Sostiene que se pudieron cometer hasta una decena de delitos

Según el texto, los Mossos llegaron hacia las seis de la mañana a la plaza 'reteniendo a más de un centenar de personas' que allí se encontraban, prohibiéndoles 'las necesidades más básicas y esenciales como ir al servicio, beber o comer, haciendo del confinamiento una vivencia claramente vejatoria'. El documento explica que amigos y familiares de los confinados intentaron acceder al interior de la plaza 'de forma pacífica', y como respuesta recibieron 'improperios, empujones y golpes de porra' por parte de los agentes.

Mientras, los operarios de la limpieza fueron desmantelando el campamento y guardando las pertenencias de los acampados en camiones. Fue entonces cuando se produjeron los momentos de mayor tensión, porque los indignados trataron de impedir la salida de los vehículos de la limpieza. 'La reacción de los agentes fue la utilización de una contundente violencia, golpeando repetidamente con la porra, puñetazos y puntapiés', además de con disparos de pelotas de goma 'que los agentes disparaban a corta distancia y de forma indiscriminada', a personas que estaban en 'actitud pacífica, desprotegidas'.

Por ello, los querellantes acusan a los agentes de delitos de lesiones y destacan que los mandos que dirigían la operación se encontraban en la plaza, y 'teniendo la posibilidad de poner fin a las evidentes agresiones que se estaban produciendo', seguían ordenando las cargas.

Tal como han denunciado numerosas entidades y el Síndic de Greuges (equivalente en Catalunya al Defensor del Pueblo), los agentes antidisturbios no llevaban su número identificativo visible, un hecho que los indignados imputan a las órdenes del conseller Puig y de Manel Prat, a los que acusan de prevaricación por incumplir la normativa vigente. 'La estrategia de ocultación de la identidad de los agentes responde al fin de protegerlos para que pudiesen hacer lo que quisieran', recoge la querella.

Asimismo, la incautación de los objetos personales de los acampados y su traslado a un solar en Montjuïc, donde muchos se estropearon por la lluvia, constituye para los querellantes un delito de 'apropiación indebida'.

Los Mossos se llevaron numeroso material, sobre todo ordenadores y material informático, hechos por los cuales ya se encuentra en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya una querella presentada por un joven informático que perdió su ordenador.