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El quinto escalón

El PSOE se desploma tras aprobarse las medidas de ajuste y visualizarse el rechazo social en el 29-S

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El Publiscopio de octubre constata una fuerte caída de las tendencias de voto al PSOE que, con un ligero ascenso del PP, deja al partido del Gobierno casi 13 puntos y medio por debajo del principal partido de la oposición.

Estas tendencias de voto se obtienen con un nivel de participación probable inferior al 65%, que sería el más bajo de todas las elecciones generales celebradas hasta ahora, inferior en más de diez puntos a la participación en las de 2008.

Los votantes que hoy conserva el PSOE están exclusivamente en la izquierda

La valoración de José Luis Rodríguez Zapatero está también en su nivel más bajo. Su puntuación media queda en 3,3 puntos, nueve décimas por debajo de la de Mariano Rajoy. Aprueba su gestión sólo un 22,3%, y confía en él únicamente el 17,7%.

Hay que observar que la muestra de este Publiscopio agrega dos submuestras equilibradas, realizadas una semana antes y una semana después de la huelga general, y la diferencia entre ellas es muy significativa. De una a otra semana se ha ampliado la brecha que ya existía antes del paro, abriendo una sima entre las intenciones de voto al PSOE y al PP. La convocatoria sindical y la respuesta del Gobierno ha sido mucho más eficaz desmovilizando el voto socialista que movilizando huelguistas.

Pero no conviene que este efecto coyuntural haga perder de vista la tendencia general, que esta coyuntura agrava. La huelga general es un efecto, no una causa de los problemas del PSOE, y sólo ha venido a hacer más patente la evolución negativa de todo el año.

El PP apenas se ha movido en intención de voto ni en valoración de su líder en 12 meses

En el último año, desde octubre de 2009, el PSOE ha perdido casi nueve puntos en las tendencias de voto (de 38% a 29,4%), mientras el PP se mantenía en la misma posición (43% en octubre de 2009 y 42,8%, hoy). Y Zapatero ha perdido siete décimas en valoración media (de 4 a 3,3) tras haber bajado otro tanto, desde el 4,8, ya en el año anterior,mientras la valoración de Rajoy se mantenía (4,1 en octubre de 2009 y 4,2, hoy). Es obvio que los problemas están en la clientela electoral socialista, que presenta un paisaje desolado. Según el Publiscopio de este mes, una quinta parte de los votantes del PSOE en 2008 piensa abstenerse, otro quinto está decidido a votar a otros partidos, solamente dos quintos permanecen fieles y el quinto restante está indeciso sobre lo que hará en las elecciones generales.

Para ver qué ha pasado en este año, no hay que fijar la atención tanto en la evolución de las diferencias respecto al PP, que es lo que suele destacarse, como en las pérdidas que ha ido sufriendo el PSOE. El PP apenas se ha movido en intenciones de voto ni en valoración de su líder durante los últimos 12 meses. Es el PSOE el que ha perdido posiciones. Lo que hay que analizar, por tanto, son las pérdidas de la intención de voto socialista y de la valoración de Zapatero.

Se ha producido una sangría de votos al PSOE entre los jóvenes y en la generación de Zapatero

Las intenciones declaradas de voto al PSOE habían bajado ya cinco puntos y medio de septiembre de 2008 a octubre de 2009, pasando de 27,9% a 22,4%. En el último año han caído otros seis puntos, hasta 16,3%. Lo que interesa es ver en qué sectores del electorado se han producido estas pérdidas. El análisis de los Publiscopios permite verlo claramente.

En el análisis de las clientelas electorales, la respuesta a esa cuestión es muy clara: ni entre los abstencionistas de 2008, ni entre los que votaron entonces a otros partidos ha habido cambios significativos en el último año, en cuanto a su intención de votar en las próximas generales al PSOE. Son tan escasos ahora como lo eran ya hace un año. En cambio, entre los votantes socialistas de 2008, los que declaran intención de volver a votar socialista cayeron del 60% que era ya una tasa de fidelidad muy baja en octubre de 2009 al 40,8% en la actualidad, perdiendo el PSOE durante el año un tercio de las reducidas intenciones de voto que conservaba en su propia clientela.

Se pueden agregar algunos matices a este análisis si se examina la evolución de los electores según su posicionamiento político en el eje izquierda-derecha. Está claro también en este caso que las pérdidas son, sobre todo, entre los electores de izquierdas, donde la intención de votar al PSOE, que había caído ocho puntos entre septiembre de 2008 y octubre de 2009, pasando del 55% al 47%, se desploma en el último año 12 puntos, bajando hasta el 35% tan sólo.

Pero en este caso también se constatan pérdidas entre los electores que se declaran de centro y entre los que dicen no ser 'ni de izquierdas ni de derechas'. Entre unos y otros ya eran escasos los votantes socialistas hace un año, pero ahora prácticamente handesaparecido (sólo un 3% de los centristas y un 5% de los que no se posicionan tiene intención de votar socialista). En suma, los votantes que le quedan al PSOE hoy están exclusivamente en la izquierda.

Es muy significativa también la evolución de las intenciones de voto según la edad. Desde 2004 los grupos en los que Zapatero ha conseguido siempre más votos han sido el de los jóvenes (18-29 años) y el de su propia generación (45-59 años), que es la que experimentó en su juventud el cambio de 1982. En la generación de los mayores (60 y más años) y en la de quienes eran jóvenes cuando el PP llegó al Gobierno (30-44 años) siempre han sido más bajas las intenciones de voto a favor de Zapatero. Durante este año todas las intenciones de voto socialista han bajado, pero especialmente las de los jóvenes (de 24% a 16%) y las del grupo de 45-59 años (de 26% a 15%).

A quienes sigan los Publiscopios estos análisis les resultarán familiares. Este proceso, con estas mismas características, se está produciendo desde hace dos años, continuamente a lo largo de esta legislatura, y su análisis se repite. En ese periodo el Gobierno de Zapatero y con él el PSOE ha descendido sucesivos escalones en la pérdida de apoyo electoral, y tras los primeros descensos, en los que perdió el voto de los electores que no se identificaban ideológicamente con él, siempre ha sido su clientela electoral más propia la que ha ido distanciándose.

El cuarto escalón en este descenso lo bajó el Partido Socialista en febrero de 2010, tras el brusco viraje de Zapatero en política económica; entonces perdió tres puntos más en intención de voto. El quinto escalón lo ha descendido en estas semanas, cuando se han consumado las medidas entonces anunciadas y se ha escenificado su rechazo en la huelga general.