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Rajoy apela a la moderación y pide remar en la dirección correcta

El líder del PP responde con cautela a las ácidas críticas lanzadas contra él por Aznar

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Y Mariano Rajoy habló. Eso sí, a su modo. Porque aunque no pronunció en ningún momento el nombre de José María Aznar, daba la impresión de que todos sus mensajes iban dirigidos hacia él. Tras haber escuchado como el ex presidente del Gobierno señalaba el pasado sábado que en política 'no se está para empatar ni para heredar, sino para ganar', Rajoy decidió darle réplica de una forma velada.

El líder de la oposición aprovechó la presentación del libro Contra Occidente, escrito por el portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores, Gustavo de Arístegui, para pedir que se reme en la dirección correcta y apelar a la moderación que tanto le reprocha un sector de su partido.

Jorge Moragas, Vicente Martínez Pujalte y hasta Montserrat Nebrera, entre otros asistentes, pudieron escuchar a su jefe de filas explicar que la obra del diputado venía a decir que 'es tiempo para valientes, tiempo para saber a qué grupo se pertenece y tiempo para remar en la dirección correcta, algo con lo que no puedo estar más de acuerdo'. Estaban hablando sobre 'la emergente alianza antisistema', pero todo el mundo lo interpretó en clave interna y como toque de atención a su antecesor en el cargo.

Rajoy también se escudó en el libro para defender que la 'moderación' permite 'hacer un buen diagnóstico' y es 'paso previo necesario para curar cualquier enfermedad'. Frente a quienes le acusan de 'relativismo moral', aseguró que para él la moderación no era 'un código genético inevitable sino una actitud que se aprende a cultivar con la experiencia de la vida'.

El periodista Carlos Herrera, que era también uno de los encargados de la presentación, no dudó en bromear con la situación que atraviesa el PP. Dijo que Rajoy llevaba unos días 'muy entretenidos' y que 'aguantaba más que la sábana de abajo'. Algo a lo que el presidente nacional del PP no tuvo más remedio que darle la razón. 'Es un hecho objetivo', resaltó.

Esa fue una de las anécdotas del acto, que además sirvió para visualizar la reconciliación entre Rajoy y De Arístegui. Hace cinco meses el parlamentario fue muy crítico con la línea estratégica del partido y hasta barajó la posibilidad de presentar su candidatura. Pero ayer ambos se deshicieron en elogios. El presidente del PP alabó la trayectoria de su portavoz y éste le prometió absoluta 'lealtad'.

Pero no sólo eso. De Arístegui fue aún más lejos al señalar que la alternativa que encabeza Rajoy es 'clara, sensata, clarividente, sólida, creíble, prudente, comprometida...' Y, por si fuera poco, después del rosario de piropos llegó una llamada al orden porque 'cualquier otra actitud es aventurera e
irresponsable'.

Otros dirigentes del PP cerraron ayer filas en torno a su presidente. La secretaria general, María Dolores de Cospedal, se zafaba en rueda de prensa de todo un interrogatorio sobre el presidente de honor. 'No tengo nada que comentar. Absolutamente nada', dijo en media docena de ocasiones. Sólo reconoció que su formación trabajaba con un 'objetivo primordial, prioritario y fundamental', que no es otro que 'ganar las elecciones'.

'Es el fin último de nuestra estrategia política', remarcó. La mano derecha de Rajoy ponía cara de póquer y hablaba de Lukoil. Tenía que dejarle a Rajoy el protagonismo ulterior.En el PP se vive un ambiente similar al de los meses anteriores al XVI Congreso del PP de Valencia, cuando se desató una fuerte crisis interna tras la derrota electoral. La dirección afirma que no 'está preocupada' pero se adivina cierta desazón.

No ganan para disgustos. Desde que Rajoy dijo que el desfile de las Fuerzas Armadas era 'un coñazo', todo se revuelve. La ruptura con UPN, el malestar de las filas conservadoras con De Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, los reproches de Francisco Álvarez Cascos y ahora los de Aznar han completado la función.

Ayer cada uno abordaba la cuestión a su manera. El primero había sido Jorge Moragas, jefe de gabinete de Rajoy, quien cantaba las bondades del 'DJ político' Rajoy frente a los que suben 'los agudos' que para él son 'los cachondos de la fiesta que ni instalan la barra, ni pinchan la música ni se quedan hasta el final para limpiar'.

El portavoz del PP en el Senado, Pío García-Escudero, también hizo declaraciones tratando de inclinar la balanza hacia el actual líder del PP. Para él, Aznar hizo un 'gran trabajo', pero recordó que desde las últimas elecciones sólo habían pasado ocho meses y que toda las encuestas señalaban que si actualmente hubiera elecciones,
Rajoy 'sería elegido presidente del Gobierno'.

Rajoy debe empezar a intuir que junio de 2009, fecha de las elecciones europeas, va a convertirse en un plebiscito interno. Si en el último cónclave nacional decidió lanzarse con un equipo renovado puede que ahora arriesgue con un nuevo candidato. Un nombre, que según cuentan en el partido, no anunciará hasta después de las Navidades.