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Rajoy dice que hará "algo parecido" a Portugal

Se reúne con Passos Coelho, quien ha acometido drásticos recortes, y anuncia que el Gobierno va a tener que 'tomar decisiones difíciles'

MARIA JESÚS GÜEMES

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, viajó este martes a Lisboa, su primer visita a un país de la Unión Europea, para reunirse con el primero ministro portugués, Pedro Passos Coelho. Tras el encuentro, comentó que en España “se hará algo parecido” a lo que se ha realizado en Portugal. “Vamos a tener que tomar decisiones difíciles para lograr un crecimiento sostenido y estable”, defendió.

Rajoy recordó que el Gobierno ya ha tomado medidas para reducir el déficit en cerca de 15.000 millones y anunció que el próximo viernes se aprobará en Consejo de Ministros la Ley de Estabilidad y Sostenibilidad Presupuestaria con la que se presentará en el Consejo del día 30.

“Estas decisiones y algunas más, bastantes más, que habremos de abordar en el futuro, son necesarias e imprescindibles”, repitió el jefe del Ejecutivo que cifra el ajuste total en más de 40.000 millones de euros. Este se acometerá por completo con la presentación del proyecto de Presupuestos en marzo.

Para él las malas previsiones del Fondo Monetario Internacional para España son “un estímulo para trabajar con intensidad y con coraje” y garantizó que cumplirá el objetivo de déficit que “hoy es del 4,4%”.

Reconoció que España atraviesa un momento “difícil” y que los efectos de las políticas adoptadas no se van a ver “ni en tres ni en seis meses”. En cualquier caso no es una situación similar a la de Portugal que tuvo que pedir a la UE que la rescatara en primavera del año pasado con una ayuda de 78.000 millones de euros.

Los dos dirigentes guardan cierto paralalismo. Ambos ganaron las elecciones anticipadas por mayoría absoluta, lideran partidos de centro derecha y llegaron al poder tras dos legislaturas consecutivas en manos de los socialistas.

Coelho se vio refrendado por las urnas para realizar ajustes y con ello ganó rápidamente una tremenda impopularidad. De hecho a los cinco meses tuvo que afrontar su primera huelga general. El transporte y otros servicios públicos se interrumpieron como señal de protesta por su política de austeridad. Este reconoció que sus iniciativas generaban “desesperación y frustración” entre los portugueses pero defendió la necesidad de adoptarlas para salir de la crisis.

Rajoy admite que seguirá el mismo camino. Después de subir los impuestos, confesó que sabía que a su electorado no debía haberle gustado nada. Aseguró que había tomado una decisión “dolorosa” porque la situación es “muy complicada”.

Coelho comenzó recortando el sueldo a los funcionarios pero lo más polémico fue que aplicara un nuevo impuesto. Con los calificativos de “especial” y “extraordinario” gravó los ingresos de los portugueses. El primer ministro luso concretó que con este se rembolsara al erario público el “equivalente” al 50% de la paga extraordinaria de Navidad. Con ello, el Estado espera recaudar 800 millones de euros.

En los últimos meses ha anunciado otras medidas drásticas como el abaratamiento del despido (de 30 días a 12), la subida del IVA para productos como la luz y el agua (del 6% al 23%), el aumento del copago o el aumento de la jornada laboral en el sector privado.

Coelho mostró su sintonía con Rajoy con quien dijo compartía una “visión común” sobre la necesidad de impulsar la reactivación económica y la creación de empleo en Europa.

En el Partido Popular no descartan encontrarse en una situación dramática en los próximos meses. Y lo que dan por seguro es que se convocaran movilizaciones que reflejen el malestar social. Pero los que rodean a Rajoy aseguran que él lo asume y que duerme con la conciencia tranquila porque “hará lo que tenga que hacer”.

La agenda internacional de Rajoy está repleta. El jueves, se desplazará a Berlín para reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel. Todavía no puede presentarle la reforma laboral, que lleva con retraso. 

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