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Un Rajoy incrédulo pone condiciones para pactar

El líder de la oposición confirma que su partido votará 'no' a la investidura de Zapatero. Le exige que dé primacía al PP si quiere que suscriba los acuerdos de Estado propuestos por el presidente

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Mariano Rajoy fue duro, pero no agresivo. Se mostró abierto al diálogo pero con condiciones. Es decir, el presidente del PP se contuvo pero fue el mismo de siempre.

Era previsible. Ya le había dicho a los suyos que iba a repetir lo mismo que defiende desde hace cuatro años. Su intervención comenzó con fuerza: “Para disipar las dudas adelanto ya que nuestro voto en la investidura será negativo”. Fue su primer no a Zapatero.

El líder del PP vio al jefe del Ejecutivo “oscuro” e “impreciso”. Le era imposible ocultar la desconfianza y el rechazo que le provoca. No podía creerle por tres razones: “por su pasado”, “por el crédito” que se le puede otorgar a su palabra y “por el análisis de la situación”. Por eso ahora, aunque está dispuesto a darle una oportunidad, se atiene a los hechos. “Por sus obras los conoceréis”, fue la máxima a la que recurrió para expresar lo que sentía.

Economía

En su opinión, Zapatero sigue sin “preocuparse por los problemas que más inquietan a los ciudadanos”. El principal, la economía. Le echó en cara su diagnóstico y los “parches” que propone. Considera que sus propuestas carecen de falta de “credibilidad”.

No era el único tema que le enfrentaba a Zapatero. Desde un principio se pudo comprobar cómo en dos de los temas estrella de la pasada legislatura –terrorismo y justicia– no iba a haber avances inmediatos.

Terrorismo

Rajoy se mantuvo firme en sus postulados. Al hablar de terrorismo criticó a Zapatero su actuación: “Estamos ante una amenaza muy seria, agravada por una cadena de errores que no ha tenido más remedio que empezar a rectificar. Espero sus rectificaciones para que podamos entendernos”.

El líder del PP sigue defendiendo el Pacto Antiterrorista y considera que un pacto de Estado en este asunto debe ser consensuado principalmente entre los dos grandes partidos. “Y si después se suman otros, mejor”, señaló. Para él es una “condición indispensable para que podamos hablar de una solución estable en el tiempo, que estemos los dos grandes partidos que representamos al noventa y dos por ciento de los diputados de esta cámara”.

En su opinión “todos los grupos de esta Cámara, por ejemplo, son partidarios de acabar con ETA y con sus crímenes. Todos. Pero resulta que algunos grupos deseamos la derrota de ETA mientras que otros no desean, en absoluto, que el final de ETA sea una derrota”. Su sentencia no fue bien recibida por algunos de sus adversarios políticos. Pero es lo que piensa la mayoría del PP, que, desconfiado, quiere que cualquier paso en la lucha contra el terrorismo figure por escrito.

Justicia

En el apartado de Justicia más de lo mismo. El líder del PP le reprochó a Zapatero que modificara la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional y la forma de hacer los nombramientos del Consejo General del Poder Judicial, sin el acuerdo con su formación. Cree que lo único que le importa al presidente del Gobierno es la renovación del CGPJ y no está dispuesto sin garantías. Fuentes del PP afirman que no piden un Pacto por la Justicia porque “ya nos clavaron el puñal por la espalda en una ocasión”. Lo que pretenden es que se desgranen las líneas básicas que se van a seguir en esta materia durante los próximos cuatro años y a poder ser también por escrito.

Las relaciones con el Gobierno siguen encalladas. Con buenos modos y otra imagen, Rajoy empleó los mismos argumentos de siempre para ir con el no por delante. El PP quiere una hoja de ruta antes de dar su apoyo a Zapatero.

Pactos

“Estoy dispuesto a hablar en serio de terrorismo, de España, de financiación autonómica, de justicia, de Pacto de Toledo y de política exterior y si usted me llama, yo iré”, prometió Rajoy. Pero ya que tenía ocasión le reprochó a Zapatero que hubiese preferido a los grupos minoritarios al suyo, que enterrara el Pacto contra ETA, que aprobara un estatuto sin acuerdo PP-PSOE, que quisiera imponer su propia idea de España... Rajoy no le dio respiro en ningún tema. Seguridad ciudadana, inmigración, violencia de género, política exterior, agua... El líder de la oposición reclamó más medidas y controles. Pero ve a Zapatero “con voluntad de cambiar en nada sustancial” y tampoco cree que esté “a la altura de las circunstancias”. Ante la incredulidad, según los suyos,se mantendrá inamovible.

 


Felicitación: no niega su legitimidad // Rajoy reconoció el triunfo de Zapatero. Aunque ya lo había hecho por teléfono, la misma noche del 9-M, ayer volvió a felicitarle en el Congreso. Pero se vio impulsado a ello por una razón de peso: “Lo hago porque me resulta sorprendente que me impute nada menos que yo le haya negado legitimidad para gobernar, diciendo que he cuestionado sus credenciales para gobernar”.

Líder de la oposición: defiende su papel // “Lo que hago es cumplir con mi función de oposición”, explicó ante lo que consideraba un ataque por parte de Rodríguez Zapatero. En su opinión él está obligado a cumplir con su papel y señalar que no comparte sus análisis ni las soluciones que propone.

Indignado contra la manipulación // “Le agradecería que ni se alterase ni malinterpretase mis palabras”, comentó indignado en tres ocasiones. Y resultó desconcertante oírle decir “le ruego que no se altere y hablemos de lo que importa a los españoles”.