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Rajoy irá a lo suyo en una campaña "previsible"

Cospedal se encarga de Rubalcaba: 'Los españoles no quieren más portavoces del GAL ni ministros del 'Faisán''

 

MARÍA JESÚS GÜEMES

No va a arriesgar, no va a cambiar. Lo dicen él y todos los que le rodean. Están convencidos de que será coronado por su estrategia de moderación y perfil bajo. No descartan que sea por mayoría absoluta. Mariano Rajoy encara en estos cuatro meses que le quedan hasta la cita con las urnas un importante reto: convencer a los españoles de que es una alternativa, como dice él, 'a la altura de las circunstancias'. Y lo hace con la vista puesta en una meta: la Moncloa, un destino que ya se le ha resistido en dos ocasiones.

El líder del PP activó la maquinaria electoral justo un día después de la victoria de su partido en las municipales y autonómicas del 22-M. Entonces celebró un comité ejecutivo nacional para valorar los resultados en el que destacó que su formación no había respondido 'ni a provocaciones ni a insultos' y aseguró que tampoco lo haría en el futuro.

Los conservadores llevan meses repartiéndose cargos en el Gobierno

'Nosotros no estamos para entretener a nadie, ni nadie debe marcar nuestras agendas, nosotros estamos lisa y llanamente al servicio de los españoles', proclamó. Y esa parece que será también la filosofía que impregnará su discurso y su próxima caravana electoral. 'Va a ser muy parecida', reconocen desde la dirección nacional. Defienden que por mucho que el PSOE trate de ideologizar o extremar la campaña ellos irán a lo suyo.

El PP seguirá hablando mucho de la crisis y el paro. Por supuesto esquivará el caso Gürtel. Aunque en otoño este escándalo de corrupción retornará con fuerza con el juicio a Francisco Camps y la investigación sobre la financiación ilegal, en la sede nacional están convencidos de que no tendrá ningún coste electoral y dan el tema por amortizado con la dimisión del presidente de la Generalitat.

Rajoy se centrará en vender 'un mandato reformista, serio y previsible'. Esa es la idea de fondo con la que trabaja ya el equipo de campaña capitaneado por la vicesecretaria de Organización, Ana Mato. Esta fue designada el pasado 11 de julio. El mismo días se eligió también al coordinador de Estudios y Programas, Baudilio Tomé, como responsable de la oferta electoral del PP.

La campaña será parecida a la del 22-M, de perfil bajo y moderado

Esta se articulará sobre seis pilares básicos que Rajoy, sin concretar más allá, repite como un mantra: creación de empleo y crecimiento económico, educación, modernización del sector público, fortalecimiento institucional y regeneración política, garantía del Estado de bienestar y proyección exterior.

En estos días se irán rellenando esos capítulos. Ya hay un borrador muy avanzado. Y agosto se aprovechará para rematarlo. Por eso, son muchos los dirigentes del PP que se han quedado sin vacaciones. El equipo de campaña se reunirá a lo largo de este mes. De momento han planificado el calendario pero no han empezado a concretar la ruta ni los mítines. Tampoco se ha hablado aún de listas, aunque ya empiezan a surgir los nervios clásicos que generan su confección. El 27 de septiembre se convoca oficialmente la campaña. Quince días después se deben presentar las candidaturas. Para entonces se sabrá si el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, va definitivamente en ellas. La mayoría del PP lo da por hecho.

Las listas se verán en octubre y todo el mundo ve a Gallardón en ellas

La única incógnita es saber cuando Rajoy decidirá hablar del candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba. El viernes dijo que estaría 'encantado' de debatir con él pero hasta el momento lo ha ninguneado, siguiendo el dicho de que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Él prefiere que sean sus segundos quienes bajen al terreno de la confrontación. Ayer mismo se pudo ver cuando la secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, aseguró en un acto en Toledo que 'los españoles quieren mirar al futuro y no más portavoces del GAL ni ministros del bar Faisán'.

Cospedal lo criticó por ser 'uno de los actores principales' del actual Gobierno y, por tanto, 'uno de los mayores corresponsales' de los cinco millones de parados y del déficit. La dirigente conservadora aseguró que los ciudadanos habían respirado 'aliviados' por el anuncio y subrayó que el PSOE dejaba una herencia 'envenenada'.

El mayor peligro que corre el PP de aquí al 20-N es que confiarse y bajar la guardia. Por eso Rajoy insiste en movilizar a los suyos al tiempo que rebaja su euforia. Sus dirigentes llevan tiempo repartiéndose cargos en un futuro Ejecutivo aunque su líder no les haya dado ni pistas de los nombres que podrían conformar su gabinete en caso de ganar las generales.

Cuentan que los tres puestos más importantes son el de Exteriores y las vicepresidencias política y económica. Muchos en el partido consideran que hay caras suficientes para hacerse cargo de todos los puestos excepto del último. En los últimos meses ha comenzado a circular el nombre de quien fuera gobernador del Banco de España, Jaime Caruana. Pero sólo Rajoy sabe a quien escogerá. Mientras, en sus filas hacen quinielas. Lo que demuestra su ansiedad pero también su convicción de que se alzarán con el poder.

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