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Rajoy se presenta como garantía para "romper" con la prima de riesgo

El líder del PP promete "cumplir" los compromisos adquiridos con la UE pero no quiere "órdenes" 

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En la recta final de la campaña, Mariano Rajoy empieza a acusar cierto cansancio. Sus mítines son cada vez más repetitivos. Entre que se convertirá en la luz al final del túnel y en el cambio que todo lo va a solucionar, el líder del PP va saltando de comunidad en comunidad.

Así transcurren las jornadas de forma rutinaria, a la espera de un titular que suele llegar vinculado a la actualidad económica. Eso fue lo que ocurrió ayer con todo el mundo pendiente de la prima de riesgo de España que se cerró en los 455 puntos.

Varios jóvenes que interrumpieron a Rajoy fueron expulsados a golpes

Tras un paseo exprés por el centro de Santander en el que Rajoy sólo saludó a una madre con un bebé con babero del PP, el candidato de la derecha se mostró preocupado porque esta cifra perjudica tremendamente a nuestras empresas, que afrontan 'una situación de inferioridad descomunal' frente al resto y, por tanto, 'les cuesta producir y generar puestos de trabajo'.

Rajoy resaltó también otro dato: 'Ayer se supo además que por pedir dinero hemos pagado el precio más alto en 15 años'. A su juicio, toda esta situación se ha generado porque 'hay desconfianza dentro y fuera'. 'Hay menos gente invirtiendo, creando empleo, los créditos son más caros y fuera no se fían de nosotros. Y eso es lo que hay que romper. Eso es lo que nosotros vamos a romper. Ese es el reto para los próximos años', proclamó pidiendo el voto para su formación.

El dirigente conservador lanzó, por tercer día consecutivo, un mensaje destinado a la Unión Europea (UE). Rajoy quiso trasladar la idea de que a partir del 20-N, si como todas las encuestas auguran llega a la Moncloa, con él pueden estar tranquilos porque hará frente a los compromisos ya adquiridos.

'Queremos una democracia, no una dictadura', grita el 15-M en Vigo

También defendió que con él al frente desea que se haga borrón y cuenta nueva. 'Les vamos a decir que España es un país serio, fiable, que es una de las grandes potencias, aunque durante años haya habido un Gobierno que no estaba a la altura de las circunstancias. Quiero que seamos una gran nación', comentó.

Eso sí, sin convertirse en un simple peón en manos de Europa. 'Queremos opinar y participar y no que nos den órdenes', reivindicó. Cuando a los dirigentes conservadores se les recuerda que Zapatero tuvo que adoptar muchas medidas que no deseaba por imposición, el PP argumenta que empleará 'políticas, un equipo y unas actitudes distintas', que darán satisfacción a la UE y a los mercados. 'Pero serán las nuestras', comentan. No 'instrucciones', como insistió de nuevo Rajoy.

Ante más de 2.300 personas, un récord de asistencia para ser al mediodía de un día laborable, Rajoy reconoció que la tarea va a ser 'gigantesca' y pidió 'ayuda' en forma de papeleta para evitar 'un país instalado en la zozobra'. Aseguró que para evitarlo tomará decisiones 'desde el primer momento'.

'No pasa nada, vamos a ganar', respondió el candidato

Antes de marcharse para Galicia, envió a su formación un mensaje en clave interna. Recordó el apoyo que Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal le habían prestado tras perder en 2008. Y destacó cómo el PP de Cantabria había respaldado su continuidad. 'Tomo buena nota', comentó. Sonó a aviso a navegantes.

Por la tarde, el presidente del PP viajó primero a Ourense y luego cerró en Vigo. Frente a 4.500 personas, Rajoy dijo que era el mitin más importante de la campaña porque se realizaba en su tierra, aunque es algo que repite allá por donde va. Nada más comenzar dos jóvenes interrumpieron su intervención pidiendo 'una democracia y no una dictadura'. Los echaron a empujones. Los militantes les daban en la cabeza con las banderas del PP mientras el público pedía '¡libertad!'.

Rajoy quiso restarle importancia. 'Llevo 30 años en la vida política. No pasa nada. Vamos a ganar las elecciones', dijo seguro de su victoria olvidando el 'creo' que empleaba los últimos días. Mientras lo decía hubo otro revuelo. La gente se lanzó a por otros dos a patadas y puñetazos mientras los sacaban del Instituto Ferial de Vigo. El líder de la derecha retomó su discurso: 'Quiero serlo porque creo que el PP está llamado a liderar el cambio'.

No fue la última vez. Hubo varios parones más. Uno justo poco antes del final. Y fueron varios los indignados, tal y como ellos se definieron, a los que los servicios de seguridad desalojaron. Poco antes, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que había salido a defender encendidamente su gestión frente a las críticas, aseguró que su partido no es 'radical sino reformista'. 'Por eso no vamos a renunciar a ningún voto, ya venga del PSOE, del Bloque o de la abstención', afirmó.

Feijóo denunció que el Gobierno había metido a España en 'un parque temático' y que la prima de riesgo era 'una montaña rusa que nos enseña el abismo de la economía española'.