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Rajoy presume de sus contactos con el Gobierno de Zapatero

Revela que habla regularmente con el presidente socialista y con Salgado sobre la crisis económica

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El líder del PP, Mariano Rajoy, habla con regularidad con José Luis Rodríguez Zapatero desde el pasado julio. Durante la primera legislatura, las relaciones entre ambos fueron bastante tensas por la política antiterrorista y el Estatut catalán. En la segunda, el enfrentamiento corrió a cargo de la situación económica. Durante estos últimos años, Rajoy no ha hecho más que criticar las medidas anticrisis de los socialistas y los ha acusado de engañar a los españoles. Desde la Moncloa han lamentado más de una vez que la oposición no arrimara el hombro ni en los peores momentos.

Pero todo eso ya forma parte del pasado. Rajoy, seguro de su victoria, ha enterrado el hacha de guerra y ha empezado a trabajar ya en el traspaso de poderes. Ayer, en una conversación informal con periodistas, el candidato de la derecha reveló que ahora habla mucho con Zapatero y que, incluso, lo hace con la vicepresidenta económica, Elena Salgado. Sobre todo estos días en los que se ha producido la dimisión de Berlusconi, el relevo de Papandreu y, para colmo, aparece un informe de la Comisión Europea condenando a España a la parálisis hasta, al menos, 2013.

Confía en la palabra de Zapatero cuando afirma que cumplirá el déficit este año

Su agenda se complementa con otras reuniones, como las que ha ido manteniendo con el líder del PNV, Iñigo Urkullu, o con el president catalán, Artur Mas. Sabe que con uno tendrá que hablar sobre el final de ETA y con el otro abordar el pacto fiscal.

De sus conversaciones con Zapatero, Rajoy desveló dos detalles interesantes. Por lo visto, el líder del PP le reconoció que España tiene poca deuda y destacó que lo que se castiga, a su juicio, es el aumento tan brutal de esta en los últimos años. También contó que el presidente del Gobierno se había comprometido a cumplir el objetivo de déficit para este año y que él no lo ponía en duda. Pero explicó que como no sabe lo que se va a encontrar si gana, prefiere ser prudente. Se nota porque en las últimas semanas mide sus palabras. Lo único que defiende sin miramientos son las pensiones, su prioridad.

Rajoy subrayó que a España le venían bien las generales en estos momentos porque con ellas se alejan los problemas que sufren algunos de nuestros vecinos europeos. Para él, que haya un cambio es un factor de confianza. Dijo que no tenía previsto renegociar los compromisos adquiridos con la UE, como quiere Rubalcaba. Y reconoció que le había hecho llegar a sus socios del PPE, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, el mensaje de que no compartía la Europa de las dos velocidades.

Dice que la campaña le está pareciendo muy larga porque comenzó en julio

Al líder del PP le parece que esta campaña ha sido muy larga, desde que Zapatero anunció la convocatoria. Y no desveló ningún nombre de los que le pueden acompañar en su desembarco en el Gobierno ni tampoco aclarar cuántos ministerios habría de llegar él al poder. No apostó por tecnócratas o políticos. Se decantó por los que sean más competentes. Eso sí, aseguró que contaría con independientes.

Todo esto se pudo saber gracias a una charla informal que mantuvo con los medios durante 15 minutos. Después se hizo una foto con ellos y siguió viaje. Era la primera parada pausada que hacía en 12 días de campaña. En Melilla, después del debate, atendió a la prensa pero para realizar una rápida valoración de este.

El líder del PP anuncia la entrada de independientes en su Gobierno

Ya por la tarde, se colgó una foto de Rajoy con algunos periodistas en Twitter bajo el título '¿Rajoy no contesta?'. A algunos de la caravana mediática les pareció que había sido una forma de utilizar el encuentro, ya que el líder del PP no tiene pensado dar ni una sola rueda de prensa.

En el mitin de León, donde Rajoy se emocionó recordando su niñez, lanzó los mismos mensajes de los últimos días. 'Ellos, con la crispación, nosotros, con el buen humor', comentó ante 1.700 militantes. Allí estuvo arropado por su cabeza de lista, Alfredo Prada, excolaborador de Esperanza Aguirre al que Rajoy dio cobijo después de que esta le cesara y de haber sido una de las víctimas del caso de los espías de la Comunidad de Madrid.

Por la noche acudió a Oviedo. Según los sondeos, el PP podría obtener cuatro escaños por Asturias y lo que está por ver es si el partido de Francisco Álvarez-Cascos, Foro Asturias, logra alguno. El alcalde ovetense, Gabino de Lorenzo, hizo un llamamiento: 'Las cuestiones regionales, personales o locales no deben contar para nada. Todo lo que no sea votar PP es votar por la continuidad del PSOE'.

'Creo que el PP va a ser primera fuerza política en Asturias', proclamó Rajoy ante 2.700 personas. Tras muchos líos internos, Rajoy trata de pasar página con su candidata, Mercedes Fernández. 'Vamos a olvidar prejuicios, intereses partidistas y localismos', subrayó. Estaba tan entusiasmado que en un alarde de generosidad llegó a 'invitar' a los asistentes a que le fueran a ver a la Moncloa.