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Rajoy promete un plan sin recortes sociales pero no concreta su tijeretazo

El líder del PP evita hablar de la corrupción y de la situación procesal de Francisco Camps en el País Valencià

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'Nosotros no vamos a reducir el gasto social', aseguró ayer Mariano Rajoy en una rueda de prensa en la sede nacional del PP tras almorzar con todos sus presidentes regionales.

El líder de los conservadores presentó su compromiso con la creación de empleo, la austeridad y la transparencia y enumeró una serie de medidas. Estas, algunas ya presentadas en el Congreso y otras avanzadas por sus barones autonómicos, fueron desgranadas como el plan con el que su partido intentará salir de la crisis. Ahora y en el futuro porque serán los principios inspiradores de su gestión en caso de que alcance la Moncloa.

Anuncia que el PP hará auditorías en todas las autonomías donde va a gobernar

Lo que Rajoy no explicó es cómo llevará adelante su proyecto de ahorro si no toca las partidas más importantes como Sanidad y Educación y, además, no sube los impuestos. Recordó que los recortes sociales los había realizado el PSOE y comentó que él lo que quería no era mantener ese debate sino uno 'sobre los aumentos de ingresos'. Se mostró 'preocupado' por el estado de estos durante este año y puso de modelo a Finlandia donde hay 'magníficas políticas sociales porque se lo pueden permitir'.

El dirigente conservador anunció auditorías para verificar la situación de las cuentas en el momento en que el PP acceda a los gobiernos autonómicos que ha logrado el 22-M, un techo de gasto para las Comunidades, reforma del sector público autonómico, limitación de las consejerías a un máximo de diez y reducción de altos cargos. Además, defendió un plan de racionalización del gasto corriente a cuatro años, compartir coches oficiales o menos teléfonos móviles.

Mantuvo que PP va a revisar las ayudas y subvenciones y reducirá el número de entes. Además, anunció la creación de un portal de la transparencia y presentó una batería de propuestas para mejorar la calidad de la educación. Rajoy contó que cuando él fue presidente de la Diputación de Pontevedra tenía 'cero asesores y nadie de personal de confianza'.

Confirma que María Dolores de Cospedal seguirá siendo secretaria general

Por último, solicitó la convocatoria inmediata del Consejo de Política Fiscal y Financiera para proponer medidas urgentes y necesarias para lograr los objetivos de estabilidad presupuestaria para 2011, así como una reunión urgente de la Conferencia de Presidentes y otra de la Federación Española de Municipios y Provincias para poner en marcha políticas de austeridad.

En cualquier caso, Rajoy tendrá que empezar a aplicarlo en aquellos territorios donde ya gobierna su partido. Aunque ayer no quiso hablar de ello cuando le recordaron que algunos de sus barones no están precisamente cumpliendo con lo que viene a defender. Por ejemplo, la Región de Murcia ha cerrado 2010 con 4,95% de déficit o el País Valencià con un 3,47%. Por si fuera poco, el president de la Generalitat valenciana cuenta actualmente con 13 consejeros. Con ello el PP mantiene la estructura de poder más hipertrofiada de todas las administraciones regionales de España.

Añade que los pactos los cerrarán sus organizaciones regionales

Precisamente de Camps y de su situación judicial, el líder del PP no quiso hablar. Primero, cuando le plantearon si su victoria suponía su exculpación por parte de los ciudadanos y con ello se demostraba que la corrupción no tiene coste político. 'Yo no me puedo poner en el interior de la gente, sería un temerario y un vanidoso, pero supongo que todos los ciudadanos españoles, cuando votan, hacen un balance del Gobierno y de la oposición. Tendrán en cuenta unas circunstancias. La gente vota por muchas razones. Yo sé las razones por las que voto yo y sería pretencioso decir qué mueve a los demás', comentó tratando de evitar la cuestión.

Pero tuvo que volver a ella. También le preguntaron por qué había negado siempre la financiación ilegal de su formación regional cuando el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana había decidido investigarla tras detectar sólidos indicios de que esta había existido y si le parecía bien que dirigentes imputados formaran parte del Consell. No respondió a ninguna de las dos cuestiones. Prefiere no hablar del caso Gürtel, que amenaza con aguarle su campaña en las generales.

Rajoy también abordó cuestiones internas del PP. Reconoció que su formación aún no tiene decidido si celebrará o no este año su congreso nacional pero sí que quiso dejar claro que María Dolores de Cospedal seguirá siendo secretaria general del PP a pesar de que se haya convertido en presidenta de Castilla-La Mancha mientras él siga al frente.

Sobre quien tampoco quiso hablar mucho fue sobre el vicepresidente y ministro de Economía, Alfredo Pérez Rubalcaba. 'De Rubalcaba, las primarias, el dedazo del señor Zapatero, como a ninguno se le escapa, podría decirles muchas cosas, podría estar hablando horas, pero creo que la mejor aportación que puedo hacer es no decir nada, salvo una cosa, que con este Gobierno no vamos a ninguna parte', señaló. Aunque al final terminó haciéndolo al recordar que cuando Aznar le nombró sucesor en 2003, él dejó su puesto en el Gobierno. Y poniendo en duda que Rubalcaba gane las elecciones en el sprint final a menos que sea 'Usain Bolt...', el velocista más rápido de la historia.

El líder del PP aseguró que su partido está 'preparado' para gobernar. Pero no quiso contar quién conformará su Ejecutivo. 'Pondré a los mejores posibles y no descarto que ningún presidente de Comunidad Autónoma pueda ir al Gobierno', anunció dejando la puerta abierta a nombres como el del presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, o el de Galicia, Alberto Núñez Feijóo.

Sobre el debate sobre el Estado de la nación de julio, Rajoy comentó que transmitirá a los españoles un 'mensaje de esperanza' y que se centrará en Zapatero a pesar de que a su lado se siente el próximo candidato del PSOE con el que se verá las caras.

También se habló y mucho de pactos. El jefe de la oposición dijo que había dado libertad para que los cierren las organizaciones regionales. Y pidió un gran acuerdo entre el PP, el PSOE y el PNV en Euskadi que imposibilite la irrupción de Bildu en las instituciones. 'Lo que procede es que se aclaren y no pierdan la razón. Es el momento de actuar con sentido común', fue su consejo mientras reconocía que no le gustaría que la coalición abertza-le estuviera en ninguna diputación foral.

Más de cinco meses. Es lo que ha tardado el líder del PP, Mariano Rajoy, en ofrecer una rueda de prensa en la sede nacional de su partido. La última, fue el 30 de diciembre de 2010, en la que hizo balance del año político. Y para buscar la anterior, hay que remontarse a la misma fecha de 2009. Con este panorama como telón de fondo no sorprendió que una de las preguntas a las que ayer tuvo que responder fue la de explicar su rechazo a ponerse delante de los medios de comunicación. Su respuesta no pasó inadvertida. 'Convocaré las ruedas de prensa cuando estime que tengo algo importante que decir', señaló el presidente del principal partido de la oposición. Fuera de la sede nacional del PP, donde Rajoy suele delegar cada lunes en su número dos, María Dolores de Cospedal, el líder de los conservadores accede a responder a la prensa en escasas ocasiones y por tiempo limitado. Por ejemplo, este año ha contestado preguntas en Pamplona, en el Parlament de Catalunya y en Berlín, lugares a los que se desplazó gran parte de la prensa que le sigue para poder conocer, por ejemplo, su explicación a la inclusión de imputados en las listas electorales. Ayer respondió a todos los periodistas.