Publicado: 22.04.2014 18:13 |Actualizado: 22.04.2014 18:13

Rajoy recomienda a Más "imaginación" para superar la cuestión catalana

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La sesión de control en el Senado tras las vacaciones de Semana Santa ha supuesto el regreso del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la palestra con los mismos temas irresolutos que acapararon la atención mediática antes de los días de relajación política: la situación económica y la cuestión catalana. La verdad es que el diario de sesiones no apartará novedad alguna; todo ha sido más de lo mismo.

Pero con Rajoy siempre cabe esperar alguna sorpresa, algún requiebro al que acogerse para vislumbrar novedades por pequeñas que sean. En esta ocasión el presidente ha cumplido con la tradición y ha hecho su particular aportación para solucionar la cuestión catalana, un asunto abierto en canal sobre todo tras el resultado del debate del pasado día 8 en el Congreso de los Diputados. El jefe del Ejecutivo, ni corto ni perezoso, ante este estado de situación, ha sido contundente: "¡Por lo tanto, señor Cleries, imaginación!" 

Ese ha sido el corolario de sus argumentos al final del debate con el portavoz del grupo catalán de CiU, Josep Lluis Cleries. Pero la contundencia ha dejado un tanto despistados a propios y extraños porque ya no le quedaban más segundos para llenar de contenido tal expresión, tan recurrente en tantas y tantas situaciones de todo tipo. "¿Qué ha querido decir con imaginación?", ha exclamado espontáneamente un veterano periodista parlamentario de un importante medio de Cataluña.

El caso es que el debate entre el portavoz Cleries y el jefe del Ejecutivo ha servido para reafirmar las respectivas posiciones. El senador catalán, con retintín y sorna, le ha reprochado a Rajoy que en el debate celebrado en la Cámara baja hubiese hecho una declaración de amor hacia Cataluña mientras que con la LOMCE "se ataca a nuestra lengua" o tras cada Consejo de Ministro "se avance en el proceso de recentralización". "Hablan de amor pero dándonos la espalda", ha proclamado el portavoz catalán.

Rajoy se ha sentido en algunos momentos zaherido. "Igual a usted el afecto le suena a sorna, pero para mi es señal de respeto, el mismo que le tengo a usted. Lo que ocurre es que a mi el afecto no me nubla la realidad", ha esgrimido como defensa a los reproches de su interpelante. Claro que un momento antes le ha recordado que ha sido su Gobierno quien puso en marcha el FLA (Fondo de Liquidez Autonómico) "para poder pagar las deudas autonómicas".Y con otras palabras le ha reprochado su falta de voluntad "constructiva", una actitud que es la que preside su actuación.

Cleries, no obstante, ha insistido, primero, con dureza para espetarle que "quien habla de sangres y fronteras es usted, señor Rajoy". Y, a continuación, con elegancia al evocar la festividad de sant Jordi de mañana, jornada que ha identificado con la concordia y la convivencia. Y para ser consecuente con ello le ha anunciado que le regalaba un ejemplar de la edición de 1976 del libro "Els altres catalans", del escritor Francesc Candel. "En él se habla de la integración sin problemas en la sociedad catalana. Al final de sus palabras el senador ha abandonado su escaño para entregarle en mano el libro, momento en el que el presidente García Escudero, en una muestra de evidente falta de cintura, ha intervenido para frustrar la entrega; Cleries ha hecho caso omiso y Rajoy le ha recogido el ejemplar.

El presidente, antes de apelar a la "imaginación", ha vuelto a decir que no le queda otra opción que respetar la legalidad y en base a ese principio no puede permitir la pretensión de convocar una consulta por parte de la Generalitat. "Lo dije en el debate porque era mi obligación y lo  vuelvo a repetir, como también era mi responsabilidad decir cuáles eran las consecuencias, salir de la Unión Europea y del euro. Otros prefirieron no asistir ni debatir", ha dicho en clara alusión a la ausencia del president Mas en la sesión del Congreso de los Diputados.

El rifi-rafe con el portavoz socialista, Marcelino Iglesias, no ha aportado tampoco novedades. El líder de la bancada socialista le ha interpelado sobre la contradicción entre el optimismo del Gobierno y el pesimismo social a la hora de pronunciarse sobre la situación económica. Para Iglesias " a los ciudadanos no les llega nada de su optimismo", ha sentenciado el socialista, a lo que Rajoy le ha contestado de forma radical: "Yo no me voy a convertir en portavoz de nadie", ha dicho. A partir de esas  premisas los reproches han sido continuos y consabidos.

Con todo, el presidente, tras afirmar que "las cosas no están bien todavía", ha añadido que "están mejor que hace un año. Y yo estoy contento porque se está creando empleo". Y ha seguido con el latiguillo de cifras archiconocidas hasta el final del debate. Su interlocutor, en un esfuerzo voluntarista, ha manifestado estar dispuesto a reconocer  "que estamos saliendo de la crisis" - gran alboroto en la bancada popular - pero ha sentenciado: "La crisis y sus medidas nos ha hecho algo más pobres, pero no deberíamos tolerar que seamos más desiguales", palabras que han generado aplausos en su bancada.

El momento más distendido, aunque con una fuerte carga política, ha sido el debate entre el portavoz vasco, Jokin Bildarratz, y el presidente del Gobierno. Todo a cuento de las 500 denuncias interpuestas por el delegado del Gobierno en el País Vasco, la mayoría contra ayuntamientos, por divergencias legales  en el uso del euskera. Bildarratz le ha puesto a Rajoy el ejemplo del guión de la película "Ocho apellidos vascos", de gran éxito de crítica y público. "Es un ejemplo de los esfuerzos de integración cuando hay una decidida voluntad, como es el ejemplo de Rafa, un sevillano, sevillano, que quiere conseguir a Amaia, una vasca, vasca", ha argumentado el senador para adornar sus críticas a la actuación del delegado del Gobierno. Rajoy lo ha justificado por el cumplimiento de la legalidad que debe "obligarnos a todos", ha dicho.      

Rajoy no se pringa con Cañete

El presidente del Gobierno ha evitado hacer una defensa explícita de su ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, recientemente designado como cabeza de lista del PP a las elecciones al Parlamento Europeo. El portavoz socialista le ha exigido que diese explicaciones de la relación que mantiene una  empresa que preside Cañete con la administración del Estado. Concretamente, la que se dedica a suministrar como concesionaria fuel a buques en aguas territoriales.

En el primer turno de respuesta Rajoy no ha hecho la más mínima alusión a la interpelación de Iglesias, que se ha salido del guión de la pregunta para presionar a Rajoy sobre un asunto de actualidad. Ante la insistencia del socialista en la repregunta el presidente se ha visto obligado a decir algo. Pero lejos de entrar en el cuerpo a cuerpo o en el meollo de la cuestión el presidente del Gobierno se ha zafado. Sin citarlo por su nombre, se ha referido a su "candidato" como "el ministro de Agricultura cuya gestión ha sido reconocida por la Unión Europea  entre otras codas por poner orden ene l desastre en el que dejaron ustedes la gestión de ese ministerio..."; las palabras pronunciadas a continuación no fueron escuchadas porque la bancada popular prorrumpió fuertes aplausos de oponte a las palabras del presidente. En cualquier caso, no puso la mano en el fuego por su nuevo valido.