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Rajoy reduce su programa a un "listado de tareas" y pide un voto de confianza

"No buscamos titulares sino trabajar para que en España haya por fin buenas noticias", argumenta el líder del PP para justificar el bajo perfil de las propuestas

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El líder del PP, Mariano Rajoy, presentó este lunes en el Comité Ejecutivo Nacional de su partido en Santiago de Compostela un programa electoral en el que, según defendió, 'no hay lugar para el marketing, el artificio o el efectismo'. 'No buscamos titulares sino trabajar para que en España empiece a haber por fin buenas noticias', indicó.

Efectivamente, la oferta de los conservadores para el20-N no se puede calificar de revolucionaria. Es un conjunto de propuestas en las que se mide cada palabra y se huye de la confrontación y la polémica.

Tras un intenso debate interno, se decidió rechazar el contrato único

En una comparecencia, sin preguntas, el jefe de la oposición leyó ante los suyos las principales ideas que lo conforman y que se darán a conocer en su totalidad finalmente hoy, cuando se cuelgue en la página web del PP.

Rajoy explicó que lleva tiempo exponiendo su proyecto y que él no está dispuesto a asumir compromisos que no pueda cumplir. Por eso, se decantó no 'por un puñado de promesas' sino por enunciar 'un listado de tareas' para el momento en que acceda a la Moncloa. 'Es tiempo de resolver', incidió.

Sus colaboradores insistieron luego mucho en este punto destacando que más que nada se trata de 'una guía de acción de Gobierno'. Y hubo quien reconoció que no se había concretado mucho porque los detalles llegarán determinados por la evolución económica y el desarrollo que desee darle a cada materia el ministro de turno. En el PP argumentan que no pueden presentar uno similar al de 2000 cuando gobernaban y tenían en sus manos todos los datos para poder determinar su actuación.

Cospedal desmarca al PP de la línea dura de Mayor Oreja sobre ETA

'Claridad, rigor y decisión, o lo que es lo mismo, responsabilidad, realismo y reformas. Son las máximas a las que responde el programa del PP', proclamó el presidente conservador mientras resaltaba que la 'obsesión' de su formación es el empleo. También comentó, hasta en tres ocasiones, que la situación es 'muy difícil' y dijo que era consciente de que 'no todo se resuelve con un cambio político'. 'Pero también es verdad que nada se puede solucionar sin este', señaló vendiendo su alternativa. No citó al candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, pero sostuvo que él no iba a caer en los errores de los que hicieron 'lo contrario de lo que prometieron y ahora prometen algo diferente a lo que hicieron'.

Después de varios trabalenguas de ese estilo y del repaso algo lento y pesado de un documento que ya estaba en manos de todos sus cargos, Rajoy, que está preocupado por los datos económicos y por la última reunión del Consejo Europeo, recordó que si gobierna, se le vendrá encima 'una tarea gigantesca' y por eso mismo convocó a los españoles a que le otorguen su confianza y de las urnas salga un Gobierno que sea 'fuerte' y esté 'muy apoyado'.

Fuentes cercanas a Rajoy cuentan que él está seguro de que su partido le lleva, al menos, 15 puntos de ventaja al PSOE pero que no sabe cómo se puede traducir eso en número de escaños. Está convencido de que en Catalunya puede sacar más de 12 diputados los de la anterior convocatoria y que incluso se podría imponer a CiU. No en vano ha sido el lugar que ha elegido el PP de forma simbólica para la pegada de carteles.

Lo que más les tiene en vilo es lo que pueda ocurrir en el País Vasco, donde opinan que la coalición abertzale llegará a los cinco escaños y formará grupo parlamentario propio en el Congreso. Pero los conservadores no creen que les reste apoyos a ellos sino que jugará en contra del PSOE. En cuanto a Asturias, ya no están tan seguros de que el efecto Álvarez-Cascos se mantenga. Consideran que el PP podría obtener tres escaños y Foro Asturias, uno.

A Rajoy los suyos le ven contento por los sondeos. Pero él siempre trata de rebajar la euforia de sus compañeros porque sin haber llegado aún a la Moncloa ya se están repartiendo puestos y hablan de una mayoría absoluta devastadora para los socialistas. Por si eso no ocurriera, el candidato de la derecha hizo este lunes un llamamiento al diálogo. 'Hablaremos con otras fuerzas políticas', prometió.

Además, Rajoy aseguró que cumplirá el déficit del 4,4% para el 2012. Pero no explicó cómo, teniendo en cuenta que no piensa subir los impuestos y no hará recortes en educación y sanidad, algo que este lunes, junto a las pensiones, volvió a garantizar. 'El problema son los ingresos', reconoce cada vez que se le pregunta.

Desde la derecha este lunes reconocían que no había 'conejos en la chistera' y que el programa que daban a conocer era el resultado de estos tres años y medio de trabajo. Este se aprobó por unanimidad y sin que nadie del Comité pidiera la palabra.

Lo que más llamó la atención de la segunda hornada de iniciativas fue la referente a la reforma laboral, de donde han sacado cualquier mención al seguro de desempleo. El PP quiere una 'integral que suponga un cambio coherente y coordinado de la contratación, la negociación colectiva, el sistema de relaciones laborales, la formación orientada al empleo y la intermediación', apunta.

Después de un intenso debate interno, el equipo del programa decidió rechazar el contrato único que defiende la patronal. 'Es un eslogan y no se trata de que haya uno sino una tipología que dé respuesta a las necesidades', comentaba un dirigente del PP, que lamentaba que al final lo que se esté extendiendo en estos momentos sea un contrato temporal encadenado sin límite.

En esta oferta electoral han decidido no adentrarse en el tema de los matrimonios homosexuales y no ahondar más en lo que respecta a la violencia de género o el aborto, donde han anunciado un 'cambio de modelo' que apunta hacia una vuelta a la ley de 1985 que no gusta al sector más duro. En cuanto al agua, que mantiene enfrentados a varios barones, mantendrán lo mismo que en 2008: un gran pacto.

'No es un programa de combate', subrayaba este lunes uno de los asesores de Rajoy. Durante su intervención, el líder del PP también anunció su espíritu de cara a la caravana electoral. 'No queremos peleas con nadie', sentenció dejando bien marcada la senda por donde debe caminar el resto no dando munición al adversario.

Por otro lado, Rajoy habló de ETA repitiendo al pie de la letra su texto: 'No negociar con terroristas'. Pero fue la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien puso la guinda. Esta vino a decir que el anuncio de la banda es el triunfo de todos los gobiernos democráticos. Con ello, muchos interpretaron que se desmarcaba del portavoz del PP en Bruselas, Jaime Mayor Oreja, quien en la manifestación de víctimas dijo que era 'un apaño' del Gobierno socialista con la banda.