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Rajoy supera el récord de Aznar y logra poder absoluto

"No va a haber milagros, no los hemos prometido", anuncia en su primera comparecencia como presidente del Gobierno

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El candidato de la derecha, Mariano Rajoy, ganó ayer las elecciones generales y a su satisfacción pudo sumar además el placer de haber superado a su antecesor en el cargo, José María Aznar. El Partido Popular logró imponerse por mayoría absoluta con 186 escaños. El de ayer fue el mejor resultado de la historia de la formación conservadora, ya que con el expresidente del Gobierno obtuvo tres menos en el 2000.

En la sede nacional del PP cundió la euforia contenida desde las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Entonces, Rajoy también se impuso al que fuera su jefe de filas durante años. Superó su listón logrando diez puntos de diferencia sobre los socialistas.

La noche del 20-N fue con la que soñaba Rajoy desde que en 2003 Aznar lo designó con el dedo. Durante su primera legislatura estuvo atado a su cordón umbilical. No fue hasta la derrota electoral de 2008 cuando decidió dar un giro de estrategia y cortarlo definitivamente en el XVI Congreso del PP en Valencia.

Al conocer su victoria, Aznar estaba a su lado. El presidente de FAES decidió volver al PP, que no pisaba desde hacía años, para saborear el triunfo. Dicen los que estaban con él que se le veía 'feliz'. El poder une mucho.

Rajoy llegó a la sede sobre las siete de la tarde. Todos los dirigentes conservadores mostraban su mejor sonrisa. Nada que ver con hace cuatro años. Lo único parecido: que los marianistas se iban camino de la séptima planta y los aguirristas se quedaban en la primera. Después, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, subió a saludar. Y luego le recibió al llegar la foto del balcón.

Convoca a las autonomías para 'una reflexión compartida' sobre la crisis 

El líder del PP compareció cinco minutos antes frente a la prensa. Comenzó diciendo que acababa de recibir las felicitaciones de José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba y comentó que esperaba de ellos 'un traspaso de poderes modélico y una relación fructífera'.

Para Rajoy, la amplia participación es 'la prueba de la madurez democrática'. Se congratuló por ello y se lo agradeció 'de todo corazón' a los españoles. 'El honor nos obliga a la humildad y compromiso. Eso nos exige todo de nosotros', proclamó. También quiso lanzar un mensaje para aquellos ciudadanos que no le han apoyado, asegurando que va a ser 'el presidente de todos, anteponer el interés general al particular y hacer que nadie se sienta excluido'.

Además aseguró que sus únicos enemigos van a ser la 'crisis, el paro y el déficit. No va a haber milagros. No los hemos prometido. Pero ya hemos visto que, cuando se hacen las cosas bien, los resultados llegan', sostuvo olvidando por un momento lo mucho que ha presumido del 'milagro económico' del 96. Para ello dijo que aportará 'el trabajo, seriedad y constancia'. El dirigente conservador resaltó que vivimos un momento 'decisivo' y que en ellos es cuando se mide 'el temple de los hombres y de los pueblos'. 'Sé muy bien lo que nos toca. Para nadie es un secreto que vamos a gobernar en la más delicada coyuntura de los últimos años', solemnizó.

Anunció que va a convocar a todas las comunidades autónomas para 'una reflexión compartida' sobre la crisis. 'Vamos a darlo todo y lo vamos a dar con todos', garantizó mientras destacaba que va a tener muy presentes a los que lo están pasando peor. 'Haremos todo lo que humanamente se pueda hacer por ellos', afirmó subrayando que su filosofía será la del 'esfuerzo solidario'.

Rajoy habló en varias ocasiones de 'la gran nación española' y prometió que con él al frente no habría 'sectarismos, rencillas pequeñas ni divisiones artificiales que nos distraigan del esfuerzo común'.

Sólo Mayor Oreja, que forma parte de la dirección, faltó en la foto del balcón 

Cuando salió al balcón, la fiesta ya se había desatado en la calle. En esta ocasión, la mujer de Rajoy sonreía. Estaba todo el comité de dirección salvo el portavoz en Bruselas, Jaime Mayor Oreja.

El líder del PP, que lleva ya meses realizando discursos presidencialistas, tendrá que dejar ahora de jugar a serlo para ejercerlo. Rajoy disfrutó ayer de su jornada de gloria pero a partir de hoy le toca ponerse al frente de los mandos con los mercados y la Unión Europea ojo avizor. 'Nuestro destino se juega en Europa. Seremos el más leal y el más exigente de los socios. Dejaremos de ser un problema para volver a ser parte de la solución', indicó Rajoy.

Llega la hora de la verdad. Deberá demostrar que puede hacerlo pero tendrá que enseñar sus cartas. Poner sobre la mesa definitivamente las recetas que ha evitado hasta ahora concretar. Sólo el tiempo dirá si cumple con las expectativas de los que le han votado o si termina por arrepentirse de haber llegado al poder en unas circunstancias 'tan difíciles', como él dice siempre. Un momento en el que la ilusión se puede truncar en impopularidad con una sola decisión. Se ha comprometido a cumplir el déficit para 2012 y ha reconocido que le meterá 'la tijera a todo', aunque ha asegurado que garantizará las prestaciones sociales y actualizará las pensiones para el ejercicio que viene.

Otra de las 'preocupaciones' de Rajoy es la entrada de Amaiur en el Congreso. Para el ala dura del partido habrá que buscar de inmediato las herramientas para poder instar su ilegalización. El PP vasco, que es al que más escucha Rajoy, no tiene pensado sin embargo hacer nada porque considera que sus funciones son las de políticos, no la de jueces o policías. De momento, Rajoy se concentrará, como dijo, en ponerse 'a trabajar desde ya' y tendrá que empezar a buscar a sus ministros de 'postín'.