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Rajoy vuelve a dejarse fotografiar junto a Camps

El líder del PP y el presidente de la Generalitat no habían aparecido juntos públicamente desde la destitución de Ricardo Costa

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Mariano Rajoy vuelve a dejarse fotografiar en un gran acto con Francisco Camps. La imagen conjunta del líder del Partido Popular y el presidente de la Generalitat de Valencia no se producía desde el pasado 4 de septiembre, cuando Rajoy inauguró el curso político con un acto multitudinario en la Plaza de toros de Valencia. Pero eso fue antes de que, en octubre, Mariano Rajoy forzara el 'cese temporal' de la mano derecha de Camps, Ricardo Costa, para que sus supuestas implicaciones en la trama Gürtel no mancharan la imagen del partido.

Pasado ese episodio, la relación de Rajoy con Camps se enfrío. Los días antes de la destitución de Costa, Génova y el PP valenciano se bombardearon con comunicados de prensa cruzados que anunciaban y desmentían el cese del secretario general de los conservadores valencianos. 'A las 16:00 horas se acaba la fiesta en Valencia', dijo el 9 de octubre González Pons, en un ultimátum a Camps para que cortara la cabeza a Costa. En ese preciso instante quedaron atrás los tiempos en que Francisco Camps era el principal asidero de Rajoy para protegerse de los movimientos dentro del PP que pretendían hacerle bailar la silla.

Atrás han quedado los tiempos en los que Camps era el escudo interno de Rajoy

Pero hoy Rajoy ha mantenido las formas y ha vuelto a palmetear la espalda del presidente de la Generalitat en la convención Ahora empleo que los conservadores han organizado en Valencia, reeditando así el apoyo que en su momento le brindó cuando su nombre apareció involucrado entre las páginas de los sumarios judiciales de Gürtel.

La excusa para hacer público el apoyo a Camps la ha encontrado Rajoy en la actuación relativa al barrio de El Cabanyal. El líder del PP consideró que lo que están haciendo, tanto Camps como la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, es 'justo, razonable y de sentido común'.

Desde aquella escena de septiembre, con la plaza de toros de Valencia abarrotada, hasta la de hoy, se ha producido una larga travesía en el desierto. El divorcio silencioso entre los dos dirigentes quedo más patente que nunca en la convención nacional que el PP celebró en Barcelona en noviembre. En esa ocasión, Francisco Camps hizo un breve acto de presencia, pero no se quedó al discurso de clausura de Rajoy por un compromiso tan 'ineludible', como dijo Camps, como una gala de la Fórmula 1 realizada en Valencia.

El reencuentro de hoy ha propiciado que ambos líderes arremetan contra la figura del presidente del Gobierno. Ha abierto el fuego Rajoy, con un tema que ha puesto en la agenda Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid: el IVA.

'Zapatero ha dado un sablazo a los españoles'

El presidente del PP ha considerado que Rodríguez Zapatero ha dado a los españoles 'un sablazo' de 'mal gobernante' al establecer una subida del IVA para el próximo verano. Rajoy ha destacado que esta medida es consecuencia de los 'errores' de Zapatero, que 'ahora ha decidido que lo paguemos todos los españoles, que no tienen la culpa de su equivocada política económica'.

En contraposición, Rajoy ha propuesto lo que ha denominado 'un plan de choque' que incluye un IVA superreducido para el turismo'. 

Camps pide a Zapatero que 'esté a la altura de un patriota' y convoque elecciones

Con bríos renovados ha celebrado Francisco Camps su reencuentro con Rajoy. También ha criticado con dureza a Zapatero. Ha pedido directamente que el presidente del Gobierno convoque elecciones generales 'cuando acabe la presidencia española de la UE'. Camps ha sostenido que cuando los españoles 'sepan que se convocan, subirá la bolsa'.

'Le pido que por una sola vez tenga la altura de un patriota y convoque las elecciones que le pide el pueblo español', reclamó el jefe del Consell a Zapatero. 

Del mismo modo, criticó que la 'agonía política' de Zapatero es 'lo único que le preocupa a los mercados internacionales' y 'durará lo que él quiera'. Así, afirmó que el presidente del Gobierno, 'tiene que decidir si arrastra la confianza de toda una nación'. Las críticas a Zapatero es lo único que no ha cambiado entre los dos dirigentes conservadores desde aquella mañana de septiembre.