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Rajoy y Camps en su laberinto

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Si de Mariano Rajoy en su intimidad dependiese, ¿sería Francisco Camps el candidato del PP a la presidencia valenciana el 22 de mayo? No. Entonces, ¿no es más cierto que su apoyo pasivo a esa candidatura revela que la independencia de Rajoy admite límites importantes?

Rajoy, en la intimidad, hubiese preferido pasar página apartando a Camps hace tiempo. Pero por su ambigüedad intrínseca y por la labor del estratega en el que se ha convertido el exministro Federico Trillo, habida cuenta de sus contactos en el mundo judicial, Rajoy lleva la candidatura de Camps como una piedra a sus espaldas, cual Sísifo, hasta el umbral de las elecciones.

La Fiscalía Anticorrupción está dentro del plazo concedido por el juez José Flors para pronunciarse sobre la apertura del juicio oral por el cohecho pasivo impropio de los trajes regalados. Pero, antes de responder a esa cuestión, los fiscales plantean que esos hechos deberían formar parte de un juicio completo que sentaría en el banquillo a los destinatarios de los obsequios y aquellos que los dieron.

Además, para un enjuiciamiento completo, los trajes serían sólo la parte más vistosa, nunca mejor dicho, de una serie de presuntos delitos cometidos, como la contratación ilegal de la Administración valenciana con empresas de la trama de Francisco Correa y la financiación irregular del PP valenciano a través de ellas.

El Tribunal Superior de Justicia de Valencia ya tiene la causa. Fue enviada por el juez Antonio Pedreira a finales de mayo de 2010. Nueve meses más tarde, todavía no ha dicho si acepta esa inhibición. Por tanto, está congelada.

Ahora será el juez Flors quien deberá contestar a la Fiscalía. Si se decidiese a admitir su recomendación, Camps se vería enfrentado a un juicio de mayor envergadura, pero no es menos cierto que desde el punto de vista procesal ganaría tiempo. Unos preciosos meses que podrían sobrepasar incluso las elecciones de mayo. Incrementaría, pues, su presión para que Rajoy se decida a darle su bendición a fin de anunciar su candidatura.

Si, en cambio, como parece, el juez Flors decide seguir adelante con su causa parcial y convoca la audiencia preliminar para dictar la apertura de juicio oral, la comedia de enredos habrá acabado. Quedará claro que, después de las elecciones, Camps se sentará en el banquillo.

Rajoy, animado por Trillo, ha puesto una vela para que la Justicia resuelva favorablemente al PP y libere a Camps del juicio, para poder consagrarle como candidato. Pero todo indica que tendrá que ser él, el líder del PP, quien oriente la dirección del pulgar. Porque la Justicia no le ahorrará a Camps su banquillo. Y el anuncio llegará en el peor momento.