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El recorte amenaza la convergencia social con Europa

Al ritmo anterior a la crisis, España necesitaría 18 años para igualar la protección social europea

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El 23 de mayo, tras diez días a la defensiva tras el anuncio del tijeretazo, José Luis Rodríguez Zapatero pasó al ataque y reivindicó sin rodeos la política social de su Gobierno. 'Ni cambio ni bandazo', proclamó entonces ante centenares de representantes socialistas de la administración local convocados en Elche para escuchar al líder de PSOE. 'Ni cambio ni bandazo insistió y menos aún en las señas de identidad' del proyecto socialista, que 'mantiene y mantendrá sus señas de identidad'.

Zapatero se aferró a los datos de crecimiento del gasto social durante su mandato, cifras que el Gobierno y el PSOE repiten desde entonces sin descanso: 'La reducción del gasto social es del 1,5% del total y bajo mi etapa lo hemos incrementado en un 50%', subrayó entonces el presidente. 'Y con el gasto social que hacen las comunidades autónomas en educación y sanidad, la reducción no llega al 0,5%', añadió.

Aznar congeló el peso del gasto social en sus seis últimos Presupuestos

¿Son correctas las cifras del presidente? Si se dan por buenos los datos oficiales de gasto en pensiones, educación, dependencia, desempleo y vivienda de 2004 (último Presupuesto bajo mandato de Aznar) y se comparan con los de las cuentas de este año, el crecimiento del gasto social en cifras absolutas fue incluso mayor y alcanzó un 58,3%.

Ese incremento se ha apoyado, sobre todo, en las pensiones (las partidas destinadas a este concepto pasaron de 71.632 millones de euros a 108.283, un 51,2% más). Pero también ha tenido lugar como consecuencia de la evolución de otros ámbitos del Estado de bienestar que, aunque no destacan tanto en cifras absolutas, sí han evolucionado y mucho en términos relativos: las políticas de apoyo a la vivienda aumentaron sus gastos un 124,9% y la educación, un 100,1%. La dependencia, que hasta ahora no formaba parte de la protección social del Estado, se ha incorporado con 1.598 millones de euros. Los gastos en desempleo (30.975 millones, con un crecimiento del 179,4% entre 2004 y 2010) también avalan el esfuerzo social del Gobierno coincidiendo con cifras de paro excepcionalmente elevadas.

España sigue a la cola en protección social en la Europa más desarrollada

Pero el gasto social no sólo ha crecido en España con el Gobierno socialista. Los Presupuestos de la época de Aznar y del PP supusieron, entre 1998 y 2004, un aumento notable del gasto social, que pasó de 77.390 millones de euros a 114.211. El ritmo de crecimiento es menor que el de la etapa de Zapatero (10 puntos menos) pero aun así representa un incremento del 47,5%.

El Gobierno, sin embargo, sostiene que, a pesar del tijeretazo, su política social resiste cualquier comparación con la del PP de Aznar. Y compara no sólo las cifras de gasto entre 2004 y 2010 sino también el peso de la política social en cada Presupuesto. Y con Zapatero, subrayan las mismas fuentes, la importancia del gasto social ha crecido año tras año en relación con el resto de partidas presupuestarias en una línea ascendente sólo quebrada a causa del recorte exigido por la Unión Europea.

Con Aznar y sin crisis, recuerdan, el gasto social tenía en 2004 exactamente el mismo peso que seis años antes (el 49,4%, 2,2 puntos menos que en la actualidad).

De 1996 a 2007, España redujo el gasto social en proporción al PIB

En el PP no están de acuerdo y dudan de estas cifras. Fuentes de la formación conservadora argumentan que 'el gasto social en España es sanidad más educación y, más allá de eso, habrá subvenciones para becas y ONG, pero no en el porcentaje que se dice'.

En el PP razonan, además, que gasto social 'no es poner dinero'. Y ponen como ejemplo los programas de becas, a través de los cuales 'se disponen unos fondos a los que después nadie accede porque no cumple los requisitos. El gasto social no es poner más dinero; se mide también en términos de eficiencia', informa Yolanda González.

En el PP echan en falta el análisis del gasto social en relación con el Producto Interior Bruto (PIB) porque, aunque Aznar no salga del todo bien parado, este punto de vista tampoco favorece a Zapatero. Y no les falta algo de razón: el Gobierno evita la comparación con el peso del gasto social en España en proporción al PIB y su relación con los países más desarrollados de la UE, dos variables que por su significación sí suelen utilizar los analistas sociales.

Si se observan estos datos, la política de Zapatero sale también mejor parada que la de Aznar, pero muestra todas sus limitaciones para aproximar la protección social española a la de los países de referencia de nuestro entorno.

Según las estadísticas de Eurostat, en 2007 (último año con datos oficiales) España dedicó a su gasto social una suma equivalente al 21% de su PIB, medio punto menos que en 1996. La consecuencia de ese estancamiento es que en 2007 el diferencial con la media de los 15 países más desarrollados de la UE fue de 5,9 puntos (apenas cuatro décimas menos que en 1996).

La causa hay que buscarla en los años de Aznar, durante los cuales la diferencia con la Europa más desarrollada aumentó hasta alcanzar 7,1 puntos. Al ritmo impulsado por Zapatero durante sus tres primeros años de mandato, para alcanzar la media del corazón comunitario, serían necesarios 18 años.

Vicenç Navarro, catedrático de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona), confirma este análisis. Durante los primeros años de mandato, Zapatero dio 'más prioridad al gasto social que el gobierno anterior', con un incremento 'claro y continuado' que redujo parcialmente el desajuste con la UE (producto a su vez de la herencia de los años de la dictadura y del modelo elegido para la integración comunitaria). Sin embargo, el déficit de protección social español es tal que España aún está lejos de los países de su entorno.

Navarro, que también dirige el Observatorio Social de España (una red de académicos, investigadores y expertos en el estudio de las distintas áreas del Estado de bienestar), lamenta las consecuencias perniciosas que los recortes decretados por el Gobierno van a tener sobre el gasto de las comunidades autónomas en áreas tan importantes como la sanidad y la educación.

Y es que España, subraya, está 'a la cola' de los 15 países más desarrollados de la UE en todos los capítulos de la protección social, incluidas las pensiones. La única excepción está en el gasto generado por el desempleo, pero no porque nuestro país sea más sensible en este aspecto sino porque tenemos las tasas de paro más elevadas de Europa.

Sin cambios. La distancia con los 15 países más desarrollados de la unión europea

Si nos fijamos en el gasto social por habitante –medido en Unidades de Poder de Compra (UPC), que Eurostat utiliza para homogeneizar las comparaciones entre países–, la diferencia con Europa en cifras absolutas fue en 2007 (último año con datos disponibles) prácticamente idéntica a la registrada en 1996, nueve años antes.

Lentitud. la diferencia con la UE se reduce muy lentamente

Lo que sí ha cambiado a lo largo de estos años es la proporción relativa con Europa. En 1996, España gastaba por habitante en el bienestar de su sociedad el 61% de la media de los 15 países más desarrollados de la UE. Ese año, el último de Felipe González en la Presidencia del Gobierno (y el primero de José María Aznar), España dedicaba al gasto social 3.044,6 UPC por habitante, un 38,7% menos que la media de los 15 países más desarrollados (UE-15). Al final de l mandato de los conservadores, en el año 2004, la suma había crecido hasta sumar 4.522 UPC, lo que representa un incremento en cifras absolutas del 48%. Sin embargo, el periodo conservador apenas consiguió reducir al 33% la diferencia con la media UE-15.

El avance. En el camino hacia los niveles del bienestar de la europa más desarrollada

La etapa de Zapatero incrementó hasta 2007 (último año con datos disponibles) el gasto social por habitante de las 4.522 UPC en que lo había dejado Aznar hasta 5.526,4 (un 22% más). Lo más significativo fue, sin embargo, la reducción de la distancia con la Europa más desarrollada: en 2007, el diferencial con la UE-15 había descendido a un 26% (siete puntos menos en apenas tres años).