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Recortes de entre 20.000 y 30.000 millones

Si no se suben impuestos, habrá drásticas rebajas en el gasto público para cumplir el déficit

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Cumplir el déficit se ha convertido en el mantra del Gobierno -tanto saliente como entrante-. De eso depende la confianza de los mercados, la ayuda de la Unión Europea y que la prima de riesgo no se instale definitivamente en los niveles de rescate.

Este año es muy probable que se sobrepase el objetivo de déficit público (6% del PIB) y eso sólo dificultará aún más que el año que viene se reduzca al 4,4% del PIB. El recorte del déficit, que tendrá que incluirse en los Presupuestos del Estado y de las comunidades autónomas, irá desde un mínimo de 16.000 euros (si se cumpliera el objetivo de este año) hasta los 30.000 millones (suponiendo que este año el déficit acabe en el 7,5%) o incluso más aún.

Los expertos consultados dan por hecho que será imposible bajar impuestos y que es mucho más probable que el nuevo Gobierno suba el IVA para empezar. 'Bajar los impuestos es ilusorio', dice Ignacio Zubiri, catedrático de Hacienda Pública de la Universidad del País Vasco. ' Más de la mitad del objetivo de reducción de déficit se puede lograr con impuestos adicionales y eliminando deducciones en el IRPF y tipos reducidos de IVA', señala Zubiri.

Si el Gobierno no se atreve a subir impuestos, la única vía será reducir el gasto para cumplir lo que exigen los mercados y la Unión Euro-pea. Sólo hay una partida que se ha anunciado intocable: las pensiones. Todas las demás pueden sufrir amputaciones. Lo trágico de la situación es que no tendría por qué ser así. En realidad, explica Alberto Montero, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, 'el déficit no es un problema, porque en una situación de recesión es lo razonable. Lo que habría que hacer es dilatar en el tiempo el reequilibrio en las cuentas públicas'.

La UE, dirigida por Merkel, no quiere saber nada de ampliar el periodo para reequilibrar las cuentas públicas. Mientras, sigue sin resolver el problema de la deuda soberana, no impulsa los eurobonos ni la intervención del Banco Central Europeo para dar liquidez al sistema, aumentar la masa monetaria y comprar deuda pública con el fin de frenar la especulación y mantener controlada la prima de riesgo. Un poco más de inflación no sería un precio demasiado alto a pagar por ello.