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Los recovecos para fumar en la oficina

Las sociedades médicas denuncian el relajamiento en la aplicación de la ley

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A. y R. tienen que bajar tres plantas para fumarse un cigarrillo como marca la ley. Pero no lo hacen. Buscan un recoveco en la oficina y siguen trabajando. “Al principio había mucha más gente en la calle echando su cigarrito; ahora hay, sí, pero con menos trasiego”, asegura el portero del edificio.

Según el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el grado de cumplimiento de la Ley Antitabaco en España, en vigor desde 2006, ha disminuido: la concentración del humo ambiental en universidades, empresas, colegios y hospitales ha registrado un ligero aumento, según sus estudios. En los bares, el CNPT denuncia que ley no se aplica en el 95% de los locales de menos de 100 cuadrados y entre el 50 y 60% de los que superan los 100.

“La ley es buena, pero necesita un impulso, hay que endurecer las medidas”, explican en la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia. El Gobierno, con motivo del Día Mundial sin Tabaco, el 31 de mayo, ya respondió que no habría más restricciones. “La ley es joven y necesita un tiempo para que se consolide”, dijo la subdirectora de Promoción de la Salud y Epidemiología, Monserrat Limárquez. Iniciativas como la Red Respira, que promociona los espacios libres de humo, trabajan para avanzar en ese aspecto.

En una alta institución andaluza, una política enciende su cigarrillo: “¿Te importa que fume?”. En el despacho de una universidad, una profesora fuma y come pipas sin ni siquiera pedir permiso al alumno... ¿Hay que reforzar las inspecciones? Andalucía es, no obstante, una de las comunidades más comprometidas con la lucha antitabáquica. El pasado año realizó 2.285 inspecciones en 1.535 restaurantes de más de 100 metros, que acabaron en 47 sanciones.

En el lado opuesto se encuentran Madrid, Valencia, Baleares, Castilla y León o La Rioja, que han suavizado la ley estatal con normas autonómicas. Sanidad tiene varios procesos judiciales abiertos.