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"El referéndum no está previsto para la situación de Catalunya"

La número dos del PSOE sostiene que para que su partido vuelva a tender la mano al Ejecutivo, éste tendría que "deshacer gran parte de lo hecho. Luego no sucederá".

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'Hasta aquí hemos llegado', asegura Elena Valenciano (Madrid, 1960), cuando se le pregunta por la política de mano tendida al Gobierno que hasta la semana pasada ha practicado el PSOE que nació del 38º Congreso Federal del partido. Enérgica y decidida, la número dos de los socialistas españoles es en cambio cautelosa cuando se refiere a la necesidad de su formación política por recuperar la confianza ciudadana. Porque recuerda que a pesar de que resulte 'terrible', tan sólo han pasado diez meses de la mayor derrota electoral de su partido. La mano derecha de Alfredo Pérez Rubalcaba manifiesta simpatía cuando se le habla de quienes reclaman una democracia más transparente pero, sin embargo, defiende con uñas y dientes la vigencia de las instituciones actuales y los cauces establecidos en el Estado de derecho, para canalizar esas exigencias ciudadanas. 

¿Cuál es la reacción que esperan los miles de ciudadanos que han salido este fin de semana a la calle para protestar contra los recortes del Gobierno?

Esperan que el Gobierno cambie su rumbo. La gente es capaz de entender que hay que hacer sacrificios pero estos tienen que estar bien repartidos. Además, la gente percibe que muchos de esos sacrificios son inútiles e injustos. Efectivamente que hay que cumplir los objetivos de déficit, pero eso no es obligatoriamente sagrado, se pueden modificar tratando de que la Unión Europea flexibilice los calendarios y esos objetivos, que no pueden estar afectando como están afectando, porque la gente lo está pasando muy mal. Lo bonito de la manifestación es que había grupos muy diversos: estudiantes, mujeres, jóvenes, funcionarios. Y todos diciéndole al Gobierno que así no. El Gobierno tiene que escucharles. 

Desde algunos sectores se ha criticado a los asistentes por no convocar una movilización similar hace nueve meses.

No tiene nada que ver la situación en la que estábamos hace nueve meses con la situación en la que estamos ahora. Cuando Zapatero aplicó su programa de ajustes es cierto que los funcionarios estuvieron afectados, pero lo podían entender. Eran medidas duras pero la sociedad española ha estado dispuesta a hacer algunos sacrificios. Pero el PP se ha pasado, y está claramente fracasando en la salida de la crisis. Sacrificio más falta de horizonte produce mucha indignación y/o mucha desesperanza'.

¿Es hoy el PSOE una alternativa de Gobierno?

Tenemos tres años para construirla, que es el plazo razonable. Las elecciones generales han sido hace nada y está gobernando el PP. Si nosotros estuviéramos gobernando no estaríamos haciendo las cosas así. Pero hemos perdido los comicios y necesitamos un tiempo para recuperar la confianza de la ciudadanía. Este no es el momento de presentar nuestra alternativa, pero desde luego que la tenemos.

¿Por qué los ciudadanos no les ven aún como esa alternativa?

Cualquier partido socialdemócrata que pierde las elecciones en cualquier país europeo, con el margen con el que las hemos perdido nosotros, asume que su tiempo de recuperación es largo. Nosotros nos vamos a recuperar antes, porque la brutalidad de la política que está aplicando el PP hará que la ciudadanía pida otra política. Todo lleva su tiempo. Lo sorprendente es lo vertiginosa que es la caída del PP.

¿Qué estaría haciendo el PSOE para evitar el rescate si estuviera en La Moncloa?

No habríamos llegado hasta aquí. Fuimos a un rescate financiero por la crisis de Bankia, que quedará para la historia como la peor gestión de una crisis financiera de todo el mundo. Fue una especie de prerrescate. Al final ha sido como un boomerang: Esa desconfianza que han generado para tratar de echarle la culpa de todo al anterior Gobierno ha hecho que haya aumentado la desconfianza en el país.

¿No hay vuelta atrás? ¿Es inevitable el rescate?

Los mercados y la Unión Europea han asumido que lo habrá. Parece que eso explica la bajada de la prima de riesgo. Hoy (por el viernes) hemos sabido que hay un periódico holandés que cuenta que se está trabajando en un rescate de 300.000 millones para España, que en Chipre se habla de ello y que se habló también en Finlandia. Parece ser que es así pero no tenemos información. Su partido ha anunciado que rechazará ese rescate. Nosotros nos oponemos a más recortes, a más condicionalidad y a una pérdida total de nuestra soberanía.

Rajoy incumple su programa y ustedes le critican. Pero Zapatero también hizo lo mismo. ¿Han hecho autocrítica?

Sí, por supuesto. Uno puede llegar al Gobierno con un determinado programa, e incluso con un bagaje de valores que por alguna circunstancia debe saltarse. Zapatero se encontró con una crisis económica mucho más profunda de la que esperábamos, y sin la posibilidad de recuperación a la que parecía apuntarse en un principio. Salió al Parlamento, dio la cara y explicó lo que pasaba. Fue una circunstancia sobrevenida, después de haberse presentado a las elecciones. Pero Rajoy llegó al 20-N en plena crisis económica. No puede decir que son las circunstancias las que le han cambiado. O él es un ignorante y no conocía la situación de crisis, cosa que no me creo, o simplemente es un cínico. Yo lo que creo es que la derecha aprovecha la crisis para imponer su programa, que es el de siempre. Porque, ¿qué tiene que ver el aborto con la crisis económica? O ¿Qué tienen que ver las relaciones laborales con la crisis económica? La crisis es la gran coartada para que la derecha imponga su ideología. 

¿Qué le queda a la ciudadanía para sancionar todos estos incumplimientos cuando quedan todavía tres años para las elecciones?

La derecha va a seguir teniendo la mayoría absoluta en el Parlamento pero no va a tener la mayoría social. La ciudadanía puede poner eso de manifiesto en la calle, pero también en las próximas citas electorales.

¿No cree que la calidad democrática española se vería fortalecida si la ciudadanía pudiera valorar esos incumplimientos a través de una consulta?

Yo no estoy ni a favor ni en contra. Pero tenemos que utilizar los instrumentos que tiene la democracia. No podemos saltar por encima, como hace la derecha. Necesitamos al Parlamento, que es muy importante. El rescate financiero español se ha votado en el Parlamento alemán y en el Parlamento finlandés, se ha discutido en el Parlamento europeo y, en cambio, ni siquiera se ha hablado en el Parlamento español. Es necesario el rescate de la democracia.

La clase política constituye el tercer problema para la mayoría de los ciudadanos. ¿Por qué se siente la gente tan lejos de ustedes?

El de clase política me parece un término lamentable. Hay políticos y políticos. Políticos son los concejales que no cobran, político es el presidente del Gobierno y político es un maestro de escuela que es además diputado. La ciudadanía está lejos porque no somos capaces de resolver sus problemas. Y eso se arreglará cuando vean que servimos para algo. El problema es que esto viene acompañado de un discurso reaccionario de la derecha, como el de [la número dos del PP, María Dolores de] Cospedal, cuyo objetivo es decir que no hacen falta los políticos. Pero cuando desaparecen los representantes ciudadanos, no habrá ciudadanos en el poder. Estarán los de siempre y no necesitarán llevar un sueldo a su casa. Estoy de acuerdo en que hagamos cambios y autocrítica, pero me parece que estamos ante una deriva en la que sólo se va a beneficiar la derecha.

Incluso desde antes de que naciera el 15-M, había un sentimiento generalizado que reclamaba una mayor implicación ciudadana en las decisiones políticas. ¿Está el PSOE haciendo algo para encauzar esa exigencia?

Lo comparto absolutamente. Es el gran reto de la modernización de la democracia. Y se tiene que encauzar no sólo a través de la modificación de la Ley Electoral, sino también cambiando el reglamento de las cámaras. Nosotros llevábamos el diputado 351 en nuestro programa, con la idea de que el ciudadano estuviera representado. Hay que ir modificándolo todo.

¿Cómo se debe encauzar el auge independentista en Catalunya?

Efectivamente se debe encauzar. Tanto el PSC como el PSOE tenemos que ser un instrumento que genere convivencia y no división. No compartimos el proyecto de la independencia de Catalunya pero sabemos que Catalunya siente de forma acusada una especie de agravio contra el resto de España, que no siempre está justificado. Eso es lo que hay que tratar de resolver. Pero este es un país que necesita a Catalunya, y Catalunya necesita a España. Yo creo que Catalunya y España están mejor juntas. Hay que trabajar para que esa separación no se produzca. Y para eso hay que escuchar lo que dicen los catalanes, y escuchar lo que dicen el resto de los españoles.

¿Escuchar a los catalanes en una consulta?

No. Todo con la ley en la mano. Los catalanes hablarán en las elecciones.

¿Un referéndum sobre la independencia no es escucharles?

Es un instrumento que no está previsto para esa situación. Porque, ¿es un instrumento en el que votarían sólo los catalanes, o también el resto de españoles? Aquí hay una democracia parlamentaria, el president de la Generalitat puede convocar elecciones cuando quiera y esa es una buenísima manera de escuchar a Catalunya.

¿Respaldan a los miembros del PSC que acudieron a la manifestación?

No tenemos nada que respaldar. Hemos dicho que comprendemos que vayan y que son libres de hacerlo, pero el PSC no fue oficialmente a esa manifestación. No compartimos ni el lema de la manifestación ni el objetivo de esa manifestación. El problema está claramente planteado sobre la mesa. Y yo quisiera que Artur Mas y Rajoy, que han sido socios, se aclararan entre los dos. Convendría que se entendieran.

¿Ha llegado la hora de luchar por la España federal que contemplan en algunos de sus textos?

¿De qué España federal hablamos? Nosotros nos llamamos Comisión Ejecutiva Federal, Comité Federal o Grupo Parlamentario federal. Nuestro partido es federal. Pero federal no significa igual para todos. Está el modelo de Alemania, el de Estados Unidos etc.... ¿Pero qué pasa con la solidaridad interterritorial? Es que si con decir que España es federal lo arregláramos... Pero es que cada uno entiende de una manera. España es un Estado de autonomías fuerte, que hay que revisar.

¿Es el momento de que se produzca ese debate?

Está ya encima de la mesa. Mucho mejor es ese debate que la propuesta independentista. Lo razonable es que el sistema que se establezca de relación entre las comunidades y el Estado, lo compartan todas las comunidades autónomas. El resto son diseños unilaterales.

¿Cómo reciben desde la Ejecutiva federal las críticas de los movimientos de base de su partido, y los manifiestos que exigen un cambio de rumbo en su labor de oposición?

Las recibimos bien, nos parecen interesantes y las escuchamos desde todo el partido. La gente tiene todo el derecho del mundo a opinar. Pero el espacio de oposición que tenemos es una delgada línea por la que intentamos movernos con inteligencia y con rigor. Hay gente que nos pide que seamos más duros con el Gobierno y hay gente que nos pide todo lo contrario, que sigamos tendiendo la mano. Esto va por barrios. Y recibimos bien ambas críticas, que están equilibradas dentro del partido.

¿Han tenido algo que ver esos manifiestos en la nueva postura manifestada en el Comité federal respecto a la estrategia de oposición del partido?

No hay ninguna nueva postura. Hay un tiempo que transcurre. Ha pasado el verano y todo el mundo ha podido ver que el PP no quiere nuestro apoyo ni nuestra ayuda, ni la de nadie. Dos no pueden acordar si uno no quiere. Hemos intentado llevarles a una mesa a acordar con nosotros y con los sindicatos, y no han querido. Lo han hecho todo solos. Por eso estamos tranquilos. Las grandes crisis requieren de grandes acuerdos, pero el PP no los quiere. Así que hasta aquí hemos llegado. Ahora, si el Gobierno cambiara su política económica y se acercara a una política mucho más justa de distribuciones dentro de la crisis, y apostara por políticas de crecimiento, se acercara a la posición socialdemócrata para salir de la crisis y modificara su actitud arrogante, no sería el PSOE el que dijera que no al diálogo. El de los socialistas es un partido de Gobierno, que se siente responsable de España aunque no la gobierne.

¿Entendería el electorado de izquierdas un acuerdo con un Gobierno que ha perpetrado el mayor recorte social de la historia?

Le he insistido claramente en que sólo cabría el acuerdo si el Gobierno transitara hacia una posición socialdemócrata ante la crisis. Tendría que deshacer gran parte de lo hecho. Si nos sentamos con el Gobierno habrá que modificar la reforma laboral, o los recortes en educación. Por eso no se han sentado con nosotros, porque no hubieran hecho lo que han hecho. No se hubiera subido el IVA porque habríamos puesto un impuesto contra las grandes fortunas. Tienen que cambiar y además tienen que deshacer gran parte de lo hecho, ergo, el acuerdo no sucederá, desgraciadamente para el país.

Siete meses después del Congreso de Sevilla, ¿se ha conseguido la integración de todas las sensibilidades dentro del partido?

Desde luego. No de todas, pero sí del 99%. Hemos trabajado mucho para eso. Este es un partido muy plural, con sensibilidades distintas y que ha sufrido mucho. Hemos tenido un fracaso electoral y un congreso federal. Y creo que eso está absolutamente cerrado. Se pudo comprobar en el Comité federal del domingo.

¿No temen que gente como Tomás Gómez o Carme Chacón pueda, en el corto plazo, hacer sombra al liderazgo de Rubalcaba?

Trabajamos honestamente, hemos ganado el Congreso limpiamente y hemos trabajado por tener un apoyo como el que tenemos en este momento. Cualquier compañero que se lo plantee puede intentar lo que quiera. Nosotros hacemos nuestro trabajo. Se nos encargó liderar el partido y en eso estamos. Todo lo demás no nos corresponde a nosotros.

¿Ve a Rubalcaba como el próximo presidente del Gobierno?

Desde luego. Es el político socialista mejor posicionado para competir contra la derecha. Es el más valorado por la ciudadanía. Creo que no tenemos a nadie mejor y creo que él es muy bueno.

En Euskadi las encuestas vaticinan un retroceso para los socialistas. ¿Por qué los vascos no han comprendido las políticas que ha puesto en marcha el lehendakari, Patxi López?

Yo creo que se han comprendido y que se comprenderán mucho más dentro de unos años. Nosotros nos presentamos en Euskadi para volver a gobernar. No estamos en ningún otro escenario. Lo hemos conseguido una vez y vamos a conseguir que Patxi López vuelva a ser lehendakari.

¿Y si pierde? ¿Tendría López un hueco en Madrid?

Él ya ha dicho que va a hacer política en Euskadi. El compromiso político de Patxi López con el País Vasco es casi genético.

¿A qué achacan la imparable subida de la izquierda abertzale en las urnas?

Una vez que ha desaparecido la violencia del escenario político las cosas se irán clarificando a lo largo de los años. Hay gente que quiere animar a la izquierda abertzale a que deje la violencia para siempre, y ahí un voto de aliento para ellos. Pero vamos a esperar a ver qué votan los vascos.

En el País Vasco hay quien piensa que la izquierda abertzale es la verdadera izquierda.

A la izquierda abertzale le vota la izquierda abertzale. Y es más abertzale que izquierda. El PSE, de momento, es una opción vasquista y de izquierdas. Es un voto muy importante en Euskadi. Y nosotros salimos a ganar. Es importante que los vascos tengan esta opción social.

El adelanto electoral hizo que se precipitara el proceso interno de los socialistas gallegos y que se escogiera rápidamente a Pachi Vázquez como candidato. ¿Ha tenido algo que ver en esto la dirección federal?

Quien ha convocado las elecciones en Galicia ha sido Feijóo pero la decisión es de Rajoy. No es una decisión que beneficie a los gallegos y a las gallegas. Es una decisión que beneficia a Rajoy. El candidato es Pachi Vázquez porque los demás candidatos se retiraron al entender que no había más tiempo.

¿No tuvo que ver Ferraz en la decisión de José Blanco de dar un paso atrás en su voluntad por presentarse?

Por supuesto que no. Lo decidió él. Este es un partido serio.

A diferencia de Euskadi, en el caso de Galicia las encuestas vaticinan un buen resultado. ¿Estarían dispuestos a repetir el acuerdo de Gobierno con el BNG?

De momento vamos a esperar a que voten los gallegos y las gallegas y vamos a intentar que Pachi Vázquez sea el presidente de la Xunta. En función de lo que vote el pueblo gallego se decidirán las posibles alianzas.

¿Temen que la Syriza gallega (la unión de Esquerda Unida y Anova) capte a parte del electorado socialista?

El problema de España es que la derecha se presenta siempre unida y la izquierda siempre dividida.

¿Podría darse un Gobierno a tres en Galicia?

El diálogo está abierto a todo el mundo. Pero nosotros vamos a hacer que Pachi Vázquez sea el próximo presidente de la Xunta, porque es muy importante parar a la derecha en Galicia, y pararla en España. Es imprescindible el mensaje que tiene que dar la ciudadanía gallega para parar a Rajoy y a Feijóo, en definitiva, a Feijoy.


¿Podría prometer y asegurar que si los socialistas gobiernan en Euskadi y en Galicia no se producirán recortes en los derechos sociales?

Sería una estúpida si prometiera algo en nombre de unos gobiernos. Es evidente que hay que aplicar políticas de austeridad, pero también lo es que se deban repartir las cargas de la crisis. El problema de la derecha es que golpea siempre a los mismos, que es a la clase media trabajadora. Y la crisis la tienen que pagar aquellos que más posibilidades tienen. Nosotros preservaríamos la educación y la sanidad.

¿Sus líneas rojas serán pues la educación y la sanidad?

Absolutamente. Porque ahí es donde te la juegas de verdad. En la educación te juegas lo de ahora y lo del futuro. Ahora a todo el mundo se le llena la boca con la competitividad, pero si no tienes una buena educación pública y de calidad en los niveles primario y secundario, olvídate de la competitividad. Es el futuro del país.