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El referente escocés

El nacionalismo catalán toma nota del proceso independentista del país británico, que inicia su fase final con las encuestas en contra de los secesionistas

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Muchos nacionalistas catalanes observan con interés el caso escocés, donde de forma más silenciosa y menos emocional el proceso avanza fluido hacia el referéndum de independencia de septiembre de 2014.

Tras el acuerdo alcanzado en octubre de 2012 entre el primer ministro británico, el conservador David Cameron, y el premier del gobierno escocés, el nacionalista Alex Salmond, el camino hacia el referéndum se ha desarrollado en un ambiente de debate sin demasiados sobresaltos.

'Desde nuestro punto de vista podría decirse que el proceso independentista escocés es impecable', considera Guillem Carles Santacana, presidente de la Asamblea Nacional Catalana en Escocia. 'La lección que se pueden extraer es la racionalidad en el debate'.

'Desde nuestro punto de vista el proceso independentista escocés es impecable' Tras la victoria por mayoría absoluta en las elecciones al parlamento escocés en 2011, el Partido Nacional Escocés (SNP) encabezado por Salmond impulsó la realización de un referéndum independentista que finalmente consistirá en una única y concisa pregunta: '¿Debería Escocia ser un país independiente?'.

No obstante, las encuestas arrojan resultados poco esperanzadores para los independentistas, que cuentan con un firme apoyo de un tercio de los escoceses de cara al referéndum, pero son incapaces de superar al unionismo en intención de voto. La cita con las urnas tendrá lugar el 18 de septiembre del próximo año, cuatro días después de una de las fechas propuestas por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) para la consulta catalana.

'Sospecho que Catalunya jugará un papel en el referéndum de Escocia mucho mayor de lo que la mayoría piensa', declara Andrew Redmond Barr, presidente de la organización de artistas independentistas National Collective en Edimburgo. 'Si, como se ha sugerido, la consulta tiene lugar días antes que el referéndum escocés, el impacto puede ser enorme'.

Frente a las grandes movilizaciones que están caracterizando a la campaña a favor de la independencia de Catalunya, las calles de Escocia se han mantenido tranquilas y carentes de una atmósfera reivindicativa aparente a simple vista. La única manifestación destacable hasta la fecha tuvo lugar hace un año en la capital escocesa y se reeditará el próximo 21 de septiembre con una participación estimada de unas 10.000 personas.

'No hay necesidad de manifestarse por la independencia dado que va a haber un referéndum' '[En Escocia] no hay necesidad de manifestarse por la independencia dado que va a haber un referéndum y el Gobierno británico va a aceptar el resultado de ese referéndum', explica el profesor John Curtice, investigador de actitudes políticas y sociales en la universidad de Strathclyde de Glasgow.

'No estamos en la misma situación que en Cataluña, donde el Gobierno español no acepta la celebración de una consulta. En Escocia todo el mundo tiene el derecho legal y democrático a decidir sobre el asunto', apunta el profesor Curtice.

En un ambiente alejado de acaloradas discusiones a pie de calle o en la barra del pub, la cuestión catalana despierta un interés relativamente bajo fuera de los círculos académicos o más activos políticamente.

'Entre la gente más interesada en política y los académicos, Catalunya es uno de los ejemplos extranjeros a los que más se suele apelar en la política escocesa', declara Curtice. 'Pero la población en general es relativamente desconocedora de la situación política en España y la mayoría tiene en mente sólo imágenes de la costa mediterránea'.

A pesar de encontrarse en fases distintas, los casos de Cataluña y Escocia tienen puntos en común que les hacen confluir en debates como el proceso de integración en la UE y al resto de instituciones internacionales, la viabilidad de sus economías o su papel en el mundo como pequeños Estados.

'Creemos en el principio de autodeterminación para que cada pueblo decida su futuro' 'Los países europeos pequeños están entre los más exitosos del mundo, particularmente en cuanto a prosperidad y cuidado de sus ciudadanos', opina Ross Ingebrigtsen, portavoz del SNP, el partido hegemónico dentro del nacionalismo escocés y que comparte grupo con ERC en el Parlamento Europeo.

Sin embargo, el SNP ha ido moderando su discurso sobre aspectos clave como la pertenencia a la OTAN y su visión de la monarquía, lo que le ha llevado, en este último caso, a proponer un modelo casi inimaginable en el caso catalán: una Escocia independiente que comparta la jefatura de Estado con el Reino Unido en la figura de Isabel II.

'Los dos procesos se desarrollarán según sus circunstancias y méritos en sus respectivos países', opina Ingebrigtsen y, tras ser cuestionado sobre la identificación entre ambos movimientos nacionalistas, apunta: 'Creemos en el principio de autodeterminación para que sea cada pueblo quien decida su futuro'.