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El riesgo de guerra dificulta el rescate de las cooperantes

Kenia da por hecho que las voluntarias de MSF están en territorio somalí

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Las labores de búsqueda de las dos cooperantes de Médicos Sin Fronteras (MSF) secuestradas el pasado jueves en el campo de refugiados de Dadaab, en Kenia, se desenvuelven en medio de un peligroso telón de fondo que puede complicarlo todo: el conato de guerra entre el Ejército keniata y las milicias de Al Shabab, vinculadas a Al Qaeda y que controlan buena parte del sur de Somalia.

Si las tropas de Kenia entraron el pasado sábado en Somalia para iniciar el ataque a los territorios controlados por este grupo islamista, ayer, en una comparecencia en Mogadiscio, la capital somalí, el portavoz de Al Shabab, Sheikh Ali Mohamud Rage, no se anduvo con medias tintas: 'Las fuerzas de Kenia han penetrado unos cien kilómetros hacia el interior de Somalia y sus fuerzas aéreas han bombardeado varias zonas. Si esto continúa, Kenia lamentará y sentirá las consecuencias'. Y apostilló: 'Los rascacielos de Kenia serán destruidos y su turismo desaparecerá'.

Kenia da por hecho que las voluntarias de MSF están en territorio somalí

No obstante, MSF-Kenia prefirió ayer no hacer valoraciones sobre si este clima prebélico podría dificultar el rescate de las cooperantes españolas, Montserrat Serra y Blanca Thiebaut.

Kenia da por hecho que las españolas secuestradas están en territorio somalí y considera tanto este rapto como el de una turista inglesa y otra francesa, realizados en las últimas semanas y vinculados también a Al Shabab, como un ataque contra el país, por lo que ha apelado al derecho de legítima defensa.

Según fuentes citadas por el periódico Capital FM, las tropas kenianas habrían tomado ayer la ciudad de Qoqani, un baluarte de Al Shabab ubicado a unas 50 millas de la frontera con Kenia. Al Shabab, sin embargo, continúa negando cualquier responsabilidad en el secuestro.

Acnur sigue sin evacuar a ninguno de sus empleados en Dadaab

El Ejército de Kenia ha desplegado un amplio contingente en la frontera con Somalia. Este dispositivo está destinado a cubrir unos cien kilómetros de la frontera más cercana a los campamentos de Daddab para intentar evitar que entre los refugiados se infiltren miembros de las milicias de Al Shabab o grupos violentos.

Junto a estas medidas, un portavoz de Naciones Unidas aseguró ayer a Público que 'tan pronto como sea posible' el Alto Comisionado de Naciones Unidas (Acnur) restablecerá las actividades no urgentes que había suspendido tras el secuestro de las cooperantes españolas. A pesar de la tensión creciente, las citadas fuentes señalaron que Acnur 'continúa teniendo una fuerte presencia en Dadaab y no ha evacuado a ninguno de sus empleados, más de 250 actualmente'. Esta agencia de la ONU 'continúa trabajando con el Gobierno de Kenia para poder volver a la normalidad cuanto antes. Los refugiados son conscientes de esta situación y están siendo informados de las medidas que se están tomando'.

Tras esta primera fase de incursión en Somalia llevada a cabo por el Ejército de Kenia, fuentes del rotativo de Nairobi Daily Nation aseguraron ayer que las fuerzas militares kenianas estaban estudiando avanzar hacia un objetivo más ambicioso: la ciudad de Afmadow, a 620 kilómetros al sur de Mogadiscio. Según este rotativo, Al Shabab ha movilizado en la zona a cientos de comabientes y confiscado vehículos para transportarlos a la ciudad.

Ayer fue el cuarto día consecutivo sin noticias de las dos cooperantes españolas secuestradas el pasado jueves en el campamento de refugiados IFO II oeste (anteriormente llamado Ifo III y de apertura reciente), ubicado a unos cien kilómetros de la frontera con Somalia. La zona IFO II es una de las que estaba acusando últimamente un mayor tránsito de refugiados, puesto que se estaban trasladando desde otras zonas de Dadaab a esta donde ocurrió el secuestro.