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Ripoll juega ante Camps su última carta para perpetuarse en Alicante

Alcaldes afines al president presentan una lista que lo deja fuera de la Diputación

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Acosado por los escándalos de corrupción, diezmado por las escisiones de sus afines y debilitado por los insuficientes resultados electorales en sus feudos, el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, está al borde de perder su cargo. Ripoll es el último bastión del zaplanismo, la corriente formada por los seguidores del expresident valenciano Eduardo Zaplana. Desde que Francisco Camps ocupó la presidencia de la Generalitat en 2003, los ha desalojado del poder en una dura pugna interna.

Sólo Ripoll se le resiste, aunque a tenor de los últimos acontecimientos tendrá muy difícil mantenerse. Su permanencia como presidente de la Diputación depende de que los concejales de la comarca por la que él es concejal, L'Alacantí, lo elijan como diputado provincial. El zaplanista creía tener su puesto asegurado, pero, de forma inesperada, el pasado sábado un grupo de alcaldes, afines al president Camps, presentó una lista alternativa. Anunciaron, además, que tienen el 75% de los avales. Así las cosas, Ripoll queda sin margen de maniobra porque es necesario al menos un tercio de apoyos para optar a la elección.

El todavía presidente de la diputación compareció ayer en rueda de prensa tras reunir al comité ejecutivo provincial. El órgano, compuesto por sus afines, votó en contra de la propuesta campsista por unanimidad y aprobó la lista de Ripoll. Pero el también presidente del PP provincial, sabedor de la debilidad de su posición, anunció que intentará llegar a una lista de consenso con sus adversarios internos. 'El comité ejecutivo ha decidido alargar al máximo las negociaciones', anunció.

Ripoll está dispuesto a ceder hasta cinco puestos de una lista de ocho. Lo único que no es negociable, afirmó, es su propia presencia en la lista. A partir de ahora, Ripoll tiene 48 horas para negociar con la otra lista, que de momento no ha mostrado ningún interés en llegar a un consenso. Las perspectivas para el presidente de la Diputación son malas y su posición es débil. El 22 de mayo, perdió el gobierno de sus tres grandes municipios afines: Alcoy, Orihuela y Villena. Además, Gema Amor, una de sus más cercanas colaboradoras, abandonó recientemente el PP de Benidorm para crear su propia formación. Y la imputación de Ripoll en el caso Brugal no ayuda precisamente a fortalecer su posición.

Su única esperanza es que la dirección nacional del PP le apoye. Ayer, reconoció que Génova está participando en la negociación, pero no dio más detalles. Tampoco lo hizo la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que se limitó a afirmar que 'en estos momentos se trabaja para tener la mejor solución para los alicantinos', dijo despachando el tema, informa María Jesús Güemes.