Publicado: 27.11.2011 08:00 |Actualizado: 27.11.2011 08:00

Rouco exige al PP un retroceso hacia la Religión obligatoria

Los obispos quieren recuperar la LOCE

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Apenas unas horas después de que el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, asegurara que desde la Iglesia "no se va a dar ninguna directiva al Gobierno, porque no se le ha dado nunca a nadie", el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ponía a su secretario general al pie de los caballos al reclamar al nuevo Gobierno, "en este momento histórico", la recuperación de la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), derogada por el PSOE en 2004, y en especial una alternativa obligatoria a la clase de Religión.

Durante su intervención en el Congreso de Escuelas Católicas, que ayer clausuró el ministro de Educación en funciones, Ángel Gabilondo, Rouco Varela insistió en la "urgencia" de que se recupere el sistema educativo anterior, especialmente en lo tocante a un "área educativa de valores", en alusión a la de Sociedad, Cultura y Religión presente en la LOCE, que entre otras cuestiones obligaba a los alumnos a elegir entre recibir formación religiosa confesional u otra no confesional. Pero que consagraba la presencia del hecho religioso en la escuela.

El jefe de los obispos insistió ayer en la "urgencia" de volver al sistema anterior

"De otro modo, la educación en la religión y moral católica en las escuelas del Estado (públicas) es cosa de héroes, sobre todo en la ESO, y no digamos en el Bachillerato", abundó el presidente de la Conferencia Episcopal, quien insistió en que esta petición "es oportuna y necesaria en el momento presente de España", donde no se reconoce "de una forma satisfactoria" el derecho a la educación religiosa.

Las palabras de Rouco sobre-volaron la clausura del congreso de Escuelas Católicas. Su secretario general, Juan Antonio Ojeda, en declaraciones a los medios, había declarado a su comienzo la conveniencia de plantear la derogación de la polémica Educación para la Ciudadanía, pese a que los colegios concertados católicos habían sido uno de los colectivos menos beligerantes contra esta norma, que también sacó a los obispos a la calle.

Las jornadas fueron clausuradas por el ministro Gabilondo, quien alabó la existencia de los centros católicos y su papel en la educación en nuestro país. "La sociedad valora, respeta y estima la pluralidad que aportan sus centros que ensanchan los valores de libertad", señaló el todavía titular de Educación, resaltando que sin la escuela concertada "no sería posible el logro de este país, que escolariza a más de nueve millones de personas".

Para finalizar su intervención, el ministro en funciones apuntó que la educación es la mejor política social y económica y que debilitar la financiación de la escuela traerá consecuencias graves.