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Rubalcaba admitió cargos "débiles" contra De Juana

Reconoció al embajador de EEUU el error del proceso por amenazas que motivó la huelga de hambre del terrorista de ETA

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El 1 de marzo de 2007, el Gobierno trasladó al preso de ETA Ignacio de Juana Chaos al hospital de San Sebastián. Llevaba 114 días en huelga de hambre tras abrirse un nuevo proceso contra él por haber proferido amenazas terroristas desde la cárcel, lo que evitaría su excarcelación tras 21 años encerrado por 25 asesinatos. Nada más llegar al hospital guipuzcoano, abandonó la protesta. Seis días después, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, almorzó con el embajador estadounidense, Eduardo Aguirre, y le confesó, según la versión de este, que hubiera sido mejor no procesar a De Juana por el delito de amenazas, iniciativa de la que responsabilizó al titular de Justicia en 2005, Juan Fernando López Aguilar.

'El ministro de Justicia no quiso ver libre a un asesino convicto. En consecuencia, procuró adjudicarle un cargo adicional, pese a que era poco claro y de débiles argumentos, que permitiría mantener encarcelado al miembro de ETA'. La frase está recogida en un cable publicado ayer por Wikileaks y que fue remitido a Washington por el embajador estadounidense de entonces, Eduardo Aguirre, al día siguiente de comer con el ministro español.

Responsabilizó de la decisión de abrir el caso al ministro López Aguilar

La decisión de evitar la excarcelación de De Juana procesándolo por el contenido de dos cartas enviadas a Gara fue un error admitido por el actual vicepresidente primero, siempre según la versión de Aguirre. 'Rubalcaba dijo que, puesto en perspectiva, hubiera sido mejor permitir a De Juana quedar libre en 2005, y añadió que el Gobierno de Zapatero estaba pagando el precio' por aquella decisión'.

En aquellos días, el Ejecutivo trataba de salvar el proceso de paz, herido de muerte tras el atentado de la T-4, y preparaba las últimas reuniones con los terroristas. En su charla con el embajador, Rubalcaba utilizó los mismos argumentos que ofrecía a la opinión pública para justificar la cesión a las exigencias de Iñaki de Juana. Se trataba de salvar su vida, ya en grave riesgo cuando fue trasladado a San Sebastián, y de evitar más atentados en el futuro, ante la posibilidad de que se convirtiera en 'un mártir para la juventud radical de ETA durante décadas'.

Negó a EEUU que la banda presionara para el traslado de De Juana Chaos

El sector juvenil que apoyaba a ETA había hecho casus belli de la huelga de hambre de De Juana, para contrariedad del Gobierno y de la propia organización terrorista, implicados ambos en el proceso de paz. La banda había reprendido a De Juana por contravenir gravemente las normas internas iniciando una huelga de hambre sin haber consultado a la dirección y con el único fin de obtener una salida a su situación personal, no a la del colectivo. Rubalcaba dijo al embajador que los dirigentes de ETA 'no querrían nada de él una vez estuviera libre'. De hecho, las fuerzas de seguridad creen que De Juana está expulsado actualmente de la organización terrorista.

Pero la presión de sus bases más jóvenes, que recibieron la ambulancia del preso de ETA entre carreras, gritos y aplausos, había obligado a la banda a incorporar el caso De Juana a la negociación en curso. Aún así, el embajador dice en su cable que, según Rubalcaba, la decisión de trasladar al preso de ETA se tomó sin discutirlo con la banda ni recibir 'presión alguna' de ella. Rubalcaba ordenó el reingreso en prisión de De Juana al día siguiente de que ETA rompiera formalmente el alto el fuego.

En la misma conversación, el ministro del Interior comentó que el etarra tenía previsto instalarse en Marruecos cuando acabara su arresto domiciliario. Pero, cuando fue definitivamente excarcelado, el 2 de agosto de 2008, Iñaki de Juana tuvo que renunciar a sus planes de vivir en el centro de San Sebastián, por la presión mediática que decía sufrir, y se instaló en Irlanda.

El Gobierno no quería hacer de él 'un mártir para la juventud de ETA'

En la charla, el ministro Rubalcaba también se refirió a la 'virulenta reacción' del PP al traslado del preso. En este sentido, confesó al embajador que el Gobierno consideraba la posibilidad de que ETA pudiera 'poner al PP en el asiento del conductor', es decir, que facilitara su victoria en las elecciones autonómicas y locales de 2007, y en las generales de 2008, asesinando a uno o varios de sus líderes. En todo caso, Rubalcaba matizó 'rápidamente' que el Ejecutivo no estaba seguro de que los dirigentes de ETA en ese momento se fueran a arriesgar a dar ese paso, aunque temían que alguna facción de la banda pudiera cambiar 'el cálculo político en España en un acto de arrebato'.

En un plano más personal, el embajador escribe que Alfredo Pérez Rubalcaba le transmitió que en aquellos momentos sentía 'sobre sus hombros el peso de España' y que, a pesar de que no presentaba signos externos de estrés, el atentado de la T-4 le había afectado. Ayer, en una entrevista a RNE, Rubalcaba dijo que lleva pensando en su marcha de la política 'desde hace tiempo' y que se siente 'un poco más libre' al ser consciente de 'estar corriendo los últimos metros' de su vida pública.