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Rubalcaba carga contra "la reforma laboral del todo a 20"

IU, ICV y ERC llaman a las movilizaciones. El PP dice que las manifestaciones no crean empleo

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'El Gobierno ofrece despido, despido y despido cuando hay que ofrecer empleo, empleo y empleo', resumió el espíritu de la reforma laboral aprobada por el Gobierno el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, tras repasar su contenido en el BOE. 'La letra pequeña esconde cosas desagradables', señaló.

Sin apenas diferencias de matiz, el rechazo rotundo de la izquierda se sumó a la indignación de los sindicatos ante este nuevo capítulo del Ejecutivo en su libro de ajustes.

'Es una reforma que va a conducir a más paro este año', vaticinó Rubalcaba, señalando a los jóvenes como las principales víctimas de la 'reforma del todo a 20': 'Les ofrece una precarización intolerable, un contrato de un año con despido libre'. 'Es una operación de abaratamiento del despido como no se conoce', explicó el líder socialista.

'Ya no hay un programa electoral oculto, ahora hay una realidad política que confirmamos todos los días: cada viernes, un ajuste, un recorte, un derecho menos', denunció Rubalcaba. A su juicio, las últimas decisiones del PP no responden a una estrategia de 'ajuste económico' sino de un 'verdadero ajuste ideológico'. 'Se fueron en el 2004 y han vuelto en el 2012 mintiendo, esa es la derecha española', concluyó el jefe de la oposición.

Abriendo un paraguas de declaraciones para arropar la reforma bajo el chaparrón del críticas, el Gobierno y el PP duplicaron sus altavoces y encontraron el auxilio y la complicidad de CiU.

'Lo que nosotros queremos es que no haya despidos', se justificó la ministra de Empleo, Fátima Báñez, recordando que en el desarrollo de la crisis 'se ha despedido mucho' por la falta de opciones de empresarios y trabajadores para adaptarse a la nueva situación. 'Nosotros creemos que esto, en el futuro, no va a pasar', pronosticó Báñez, que se reunirá mañana con empresarios y sindicatos para trasladarles el contenido del texto elaborado por el Gobierno.

La primera respuesta sindical a la reforma, la convocatoria de una jornada de movilizaciones el próximo 19 de febrero, encendió la alarma de prevenciones del PP. Su portavoz parlamentario, Alfonso Alonso admitió que es 'absolutamente legítimo' que los sindicatos llamen a la movilización, pero 'no se conoce el caso de que ninguna manifestación creara un puesto de trabajo'.

La misma idea afiló el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons: 'Las manifestaciones no crean puestos de trabajo'. 'Lo que España necesita en estos momentos es más empleo y no tantas manifestaciones', sentenció Pons replicando al líder del PSOE: 'Míster cinco millones de parados no es nadie para dar lecciones a nadie de cómo se crean puestos de trabajo', espetó a Rubalcaba.

Al abrigo del PP se unió el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, para dar calor a la nueva reforma laboral: 'Los sindicatos se equivocan. Tienen que pensar en los cinco millones de parados', planteó el dirigente nacionalista catalán. 'La nueva legislación laboral nos acerca a Europa, que resulta que va mejor que nosotros', argumentó Duran, que puso como ejemplo la autorización previa de los Expedientes de Regulación de Empleo 'inexistente' en la mayoría de los países europeos.

A su juicio, la relajación del marco regulador del trabajo impulsada por Mariano Rajoy está 'bien orientada'. Duran sumó a su aplauso a la reforma una petición al Ejecutivo: que regule el derecho de huelga. 'Es un derecho constitucional, pero el derecho de huelga y el de manifestación no pueden ir nunca contra el interés general', justificó el dirigente de CiU.

La mano tendida al PP de Duran sirvió al líder de ICV, Joan Herrera, para fundir en uno el objetivo de sus críticas: 'La auténtica transición que protagonizan hoy CiU y PP es la reforma laboral', mano a mano en el momento político 'más duro' vivido en democracia 'con la derecha más dura que hemos visto, en Madrid y en Catalunya'.

Como hiciera IU el viernes, Herrera animó a la izquierda a reaccionar contra la reforma y llamó a los ciudadanos a salir a la calle para solucionar 'el problema político más grave de la historia de la democracia'.

'La reforma laboral debe pararse en la calle, puesto que el Congreso, donde el PP cuenta con mayoría absoluta, actuará como una apisonadora', coincidió el diputado de ERC Joan Tardà, llamando a la movilización masiva para frenar al Ejecutivo en una cuestión en la que 'el PSOE hizo de caballo de Troya del capitalismo más perverso, abriendo el camino que remacha ahora el PP'.

'Con las medidas que se están tomando va a haber más movilización, porque ellos mismos la están generando', secundó en IU su responsable en Madrid, Gregorio Gordo.

Desde el grupo IU-ICV-CHA, el diputado de la Chunta, Chesús Yuste, aseguró que la reforma, 'continuadora de las que aprobó el PSOE, supone una pérdida de derechos sociales y laborales' que se ha cuajado 'de espaldas a los agentes sociales'.

Con el mismo descreimiento, el PNV calificó de 'contrarrevolución laboral' la reforma aprobada. 'No es lo único que se puede hacer', defendió el diputado del Grupo Vasco Ricardo Gatzagaetxebarria. 'No se va a crear más empleo, se van a seguir destruyendo puestos de trabajo en 2012', auguró el parlamentario del PNV.