Público
Público

Rubalcaba censura "la indiferencia" para agitar el ánimo de los indecisos

"Si nuestros votos se quedan en casa, entonces sí tenemos un problema", reconoce el candidato del PSOE 

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Alfredo Pérez Rubalcaba buceó en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua hasta dar con una expresión que remueva la conciencia de quienes se sienten de izquierdas, sin que puedan ofenderse por imputarles explícitamente la culpa de que el próximo Gobierno sea de derechas, si se cumplen los pronósticos a los que ayer se sumó el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Y esa palabra, tras la que se esconde el sentimiento de la batalla perdida, fue: 'Indiferencia' (estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado).

El candidato del PSOE, que ayer puso su campaña al ralentí para intensificar la preparación del cara a cara del lunes con Rajoy, expresó abiertamente su 'preocupación' antela constatación demoscópica de que ese estado de ánimo, que induce a la abstención o a la infidelidad, se haya instalado entre 'millones' de antiguos votantes socialistas.

Rubalcaba subraya que PSOE y G-20 'dicen lo mismo' frente a la crisis

'Me preocupa ese sentimiento, que afecta sobre todo a la gente de izquierdas, de como si ya nada mereciera la pena, esa cosa de decir nos han ganado' y que llega a formulaciones del tipo: El voto no merece la pena, para qué vamos a votar...'. Esta fue la confesión que, con propósito motivador, hizo Rubalcaba a micrófono abierto ante un grupo de voluntarios reunidos en la sede del PSOE. Pero, de nuevo, sus palabras transmitieron una sensación de abatimiento: 'Si nuestra gente, nuestros votos, se quedan en casa porque creen que no valen para nada, entonces sí que la izquierda tiene un problema'. Y también él, porque según reconoció el candidato que a estas alturas diga que no está preocupado por los resultados, 'es que miente'.

Rubalcaba sostuvo que los próximos días 'son muy importantes' porque es 'cuando realmente se decide'. De ahí que vaya a echar el resto en el duelo televisivo con Rajoy, en la esperanza de sacudir la conciencia de los votantes de izquierda y de propiciar un voto útil que en este segmento ideológico se perfila más difícil que nunca.

Para preparar el cara a cara, ayer redujo a 15 minutos su actividad pública

El lunes buscará acortar la distancia en el cuerpo a cuerpo con Rajoy, donde los responsables de su campaña creen que tiene más ventaja. Para volcarse en este objetivo, Rubalcaba redujo ayer su actividad pública a un acto que no llegó a los 15 minutos. Durante el mismo, subrayó que, ante el repunte de la crisis, 'el PSOE y el G-20 dicen lo mismo', arrogándose así 'un respaldo internacional importante' a su tesis de que no basta con hacer ajustes. Después, se encerró en su despacho para proseguir la concentración con su equipo más directo.

Los preparativos, según fuentes de su equipo, excluyen cualquier simulación del debate. Rubalcaba ni siquiera ha querido visionar los duelos ante-riores, protagonizados por Felipe González con José María Aznar y por José Luis Rodríguez Zapatero con Rajoy, en los que su protagonismo estuvo tras las bambalinas.

El candidato ha rehusado visionar los anteriores duelos televisivos

El único aspecto escénico por el que ha mostrado interés es por conocer el emplazamiento exacto de la cámara a la que debe mirar cuando busque un primer plano. El resto de la preparación se ha centrado en los contenidos, con aportaciones de Valeriano Gómez, Carlos Mulas, Pedro Sánchez e Inmaculada Rodríguez-Piñero, que forman el segundo círculo de confianza, tras el núcleo duro constituido por Elena Valenciano, Antonio Hernando y Óscar López.

Los asesores de Rubalcaba valoran como una carta favorable que el sorteo le haya deparado el último turno de palabra. En cuanto a posibles sorpresas, descartan que Rajoy vaya a sacar a relucir las acusaciones contra José Blanco por presunto tráfico de influencias. Pero sí albergan la esperanza de que a Rajoy se le vuelva a aparecer 'la niña' que arruinó su intervención en 2008.

 Fue hace 15 años. En Sevilla. Como ahora, el PSOE iba por detrás, muy por detrás en todas las encuestas en la campaña de 1996. Y Felipe González y Alfonso Guerra compartieron escena en un acto electoral por última vez. Remontaron durante la campaña, pero perdieron por un pelo. Fue aquella “dulce derrota”. En la crónica de ‘El Correo de Andalucía’ de aquel mitin, que el PSOE recupera hoy, juntando de nuevo a González y Guerra, esta vez con Alfredo Pérez Rubalcaba, se lee: “González insistió en el valor de las políticas sociales, de la sanidad y la educación como la base que distingue su política de la que oferta el PP y defendió el Estado del bienestar que los gobiernos socialistas implantaron por primera vez en España”. ¿Les suena? En aquel entonces, el mitin tenía morbo, porque se produjo en plena pelea entre guerristas y renovadores por el control del aparato del PSOE. Y Guerra, en esta clave, dejó entonces un mensaje inequívoco: “Aquí estoy, aunque parece que hay un tonto que dijo que yo no iba a venir”, recoge ‘El País’. El exvicepresidente también dejó otra frase que hoy es pertinente: “Termino no pidiendo el voto, sino viviendo los valores del socialismo, porque detrás vendrán los votos'.