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Rubalcaba concretará en su programa cómo se financian sus promesas

Impulsa un debate sobre la sanidad para evitar su "pseudoprivatización"

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'No es posible bajar los impuestos y mantener los gastos sociales'. Evitar ese tipo de 'ilusionismo programático', que el PSOE atribuye al PP, es por ahora la última promesa electoral asumida por Alfredo Pérez Rubalcaba. Ayer se comprometió, primero ante la Ejecutiva socialista sin José Luis Rodríguez Zapatero y después, en un acto público con los parlamentarios de su partido, a concretar las fuentes de financiación para costear las principales medidas del programa con el que concurrirá a las elecciones del 20de noviembre.

'Será un programa con estabilidad presupuestaria, con equilibrio entre ingresos y gastos. Será un programa financiable, en el que, en las grandes propuestas, digamos exactamente qué queremos hacer y cómo lo vamos a pagar', aseguró. El ejemplo son los 2.500 millones de euros que espera obtener de la tasa a los bancos y del nuevo impuesto sobre los grandes patrimonios para financiar programas de empleo. Pero será también el caso de la sanidad.

Afirma que es imposible bajar impuestos sin recortar gasto social

Rubalcaba se limitó ayer a presentar el esbozo de la ponencia-marco para la Conferencia Política que aprobará a finales de mes la propuesta electoral del PSOE, sin concretar nuevas propuestas respecto de las que ya ha venido desgranando y que sereserva para momentos 'más oportunos'.

Pero anticipó que, en el contexto de un programa 'coherente con la situación que vivimos', dará singularidad a la búsqueda de un nuevo modelo de financiación de la sanidad pública, a la definición de un patrón energético y a la reforma del sistema electoral, temas que serán objeto de foros de debate específicos dentro de la conferencia.

'Yo nunca he dicho: 'Vamos a ganar'', se previene el candidato

El candidato del PSOE sostuvo que la sanidad pública es 'la joya de la Corona' del Estado del bienestar en España y, dado que rechaza tanto el copago como otras fórmulas 'pseudoprivatizadoras', señaló la necesidad de determinar 'de dónde' se sacan los recursos que puedan ser necesarios. A este respecto insistió en exigir un compromiso de las comunidades autónomas para que destinen al sistema sanitario los casi 8.000 millones más que recibirán del Estado en 2012.

El otro gran debate sectorial que quiere promover Rubalcaba tiene que ver con la energía, a la que se refirió como 'la gran reforma estructural pendiente', ya que siempre se han eludido o postergado los problemas más 'espinosos' como la fijación de precios o la subvención de las energías renovables. El candidato socialista no dudó en declararse a favor del 'cierre paulatino de las nucleares'.

El tercer foro específico será para definir la propuesta de reforma electoral, a propósito de la que Rubalcaba dijo sentir una creciente inclinación por el modelo de Alemania. 'Los ciudadanos no rechazan la política, quieren otra política, con reglas claras y transparentes', apuntó.

Y entre las primeras leyes que enviaría al Parlamento si gana las elecciones, comprometió dos que ya fueron aprobadas por el Consejo de Ministros pero que no llegarán a completar su tramitación: Muerte Digna e Igualdad de Trato.

Al final de su discurso, que él mismo calificó de 'preelectoral', se apresuró a poner la venda antes que la herida. 'Yo nunca he dicho eso de: Vamos a ganar', señaló. Otra cosa, según matizó, es decir, como él hace: 'Salgo a ganar'. Toda una radiografía anímica del PSOE y de su candidato.

Según declaró en Antena 3 su jefa de campaña, Elena Valenciano, 'la gran ventaja competitiva del PSOE es la valoración de Rubalcaba frente a Rajoy'. Pero el candidato socialista quiere gozar también de ventaja en el programa, que tendrá como eje fundamental la salida de la crisis económica planteada como 'un gran empeño nacional'.

'Tenemos que hacer un esfuerzo para ofrecer nuestro mejor programa', dijo ayer a su avanzadilla parlamentaria, ante la que aseguró que su equipo ha identificado hasta 11 sectores económicos con potencial de creación de empleo, incluida la construcción.

Detallar cómo financiaría el mantenimiento del Estado del bienestar un Gobierno presidido por Alfredo Pérez Rubalcaba no sólo sería un certificado de garantía, sino también un mecanismo para 'quitar pretextos a los que no hacen más que quejarse de que no hay dinero para así acabar haciendo la política que quieren hacer'.

El candidato socialista no sólo habló poco de la burbuja inmobiliaria, sino que bautizó una nueva variante, que sería algo así como la célula madre de la crisis: 'La burbuja ideológica'. 'La hemos pinchado, pero ha gobernando el mundo durante los últimos 20 años y todavía está sobre la mesa', señaló tras hacer una cierta autocrítica. 'La política ha dejado campar por sus respetos a los mercados y ahora nos encontramos en esta situación. La mano del mercado no es invisible, es ciega', dijo.

La que espera que no sea ciega es la decisión de voto de los españoles, a los que advirtió de que la crisis exige 'medidas nuevas'. 'El que piensa que se arregla con las recetas del 97 o del 98, se equivoca', sentenció el candidato socialista.

Para empezar, apeló a los que se sienten más comprometidos y cercanos. 'La gente se acerca al PSOE no a contar sus problemas, que también, sino esencialmente para ofrecer sus soluciones y sus propuestas.Eso demuestra que tienen confianza en nosotros para desarrollar sus propuestas y ellos son los primeros a los que nos debemos', dijo un Rubalcaba que aseguró sentirse 'abrumado' por 'los miles de correos' que ha recibido con ideas.