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Rubalcaba salva a Griñán

El nuevo secretario general propone al líder andaluz como presidente del partido para evitar que aparezca como perdedor del congreso

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Rubalcaba salva a Griñán. El líder de los socialistas andaluces será el nuevo presidente federal del PSOE en sustitución de Manuel Chaves, que públicamente se había mostrado dispuesto a dejar el cargo aunque íntimamente quizás hubiera preferido continuar en una responsabilidad que, pese a no tener poder ejecutivo, es un honor para cualquier socialista.

La pregunta que el sábado por la tarde noche se hacían muchos dirigentes socialistas andaluces era cómo salvar a José Antonio Griñán. O dicho en palabras de un socarrón militante socialista gaditano, 'cómo salvar al soldado Pepe', en alusión a la película de Spilelberg Salvar al soldado Ryan. Lo que se preguntaban esos dirigentes es cuál era la fórmula idónea para contrarrestar la imagen de derrotado con la que el presidente andaluz ha salido de este congreso después de haber apostado por la candidatura de Carme Chacón. Y lo cierto es que, pese a que ni a Manuel Chaves ni a Gaspar Zarrías y otros dirigentes históricos que apostaban por Rubalcaba iba a gustarles la idea, no había demasiadas opciones.

En realidad, si no la única sí la mejor manera de contrarrestar ese varapalo era hacer presidente del partido a Griñán, aun con el riesgo de que pueda ser desalojado del poder dentro de 48 días. En tal caso, tampoco sería un drama su elección como presidente del partido, pues se trata de un cargo cuya trascendencia depende en gran medida del perfil, el prestigio -y el poder- de la persona que lo ocupe. La cercanía de las elecciones andaluzas, que precisamente fue una de las razones por las que Griñán paostó por la celebración de este congreso, es el motivo principal de esa maniobra de rescate del soldado Pepe, de cuya debilidad tras la batalla congresual intentarán sin duda sacar partido las bien entrenadas huestes del popular Javier Arenas, a quien las encuestas dan ganador en Andalucía, si bien no le garantizan una mayoría absoluta sin la cual probablemente Izquierda Unida le vedaría el acceso al Palacio de San Telmo.

Andalucía, mientras tanto, conserva su cuota de presencia territorial en la nueva dirección federal, si bien con la sorpresa de que no haya entrado en ella la consejera de Igualdad y Bienestar social de la Junta, Micaela Navarro, uno de los principales apoyos andaluces de la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba. No es improbable que, del mismo modo que Chaves ha sido una víctima colateral de la derrota de Griñán, Micaela lo haya sido de la designación del secretario general andaluz como presidente del partido. Los puestos de élite de la Ejecutiva Federal son pocos y otras federaciones que han apoyado a Rubalcaba reclaman su cuota. Más allá de la clave interna, la presencia de Griñán en la dirección es presencia de Andalucía, como lo es la de Gaspar Zarrías, con lo cual se estrechaba el margen para la inclusión de Micaela Navarro en la cúspide federal.

Pero la gran derrotada interna de este congreso en clave andaluza es la número dos del partido en Andalucía, Susana Díaz, mano derecha de Griñán y brazo ejecutor de la estrategia de 'neutralidad activa' que el presidente andaluz puso en marcha semanas atrás y que en realidad tenía un poco (o bastante) de lo que el lenguaje popular se conoce como nadar y guardar la ropa. Griñán optó por apostar por Chacón, pero no abiertamente, sino moviendo sus peones internos entre bambalinas, tal vez sin calcular que hoy las bambalinas son bastante transparentes y todo se acaba sabiendo. En todo caso, también habría sido muy arriesgado para el presidente apostar abiertamente por la dirigente catalana en una organización andaluza donde persisten no pocas reticencias hacia el PSC. 

Griñán y Díaz tal vez forzaron en exceso las conversiones al chaconismo y no es improbable que, como los conversos judíos de antaño que seguían practicando de puertas adentro los ritos de su fe, esos socialistas andaluces que se han sentido excesivamente presionados para posicionarse públicamente a favor de Chacón se hayan tomado la venganza practicando su fe verdadera en la intimidad de las cabinas de votación.