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Rubalcaba: "Si volviéramos a 2008, hay cosas que no haríamos"

El candidato del PSOE obtiene el respaldo por aclamación del Comité Federal a su programa

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'Desde agosto, las cosas han vuelto a torcerse y se han torcido gravemente. La incertidumbre ha vuelto a instalarse. La situación se ha vuelto difícil y dura y seguramente no se arreglará mañana, ni pasado mañana. Nos quedan trechos difíciles por recorrer y, si no reaccionamos bien, o si nos equivocamos en la reacción, podemos retroceder a épocas que algunos ya considerábamos olvidadas'. Este es el panorama, y el horizonte, que dibujó de forma descarnada Alfredo Pérez Rubalcaba, con el conocimiento de causa de quien, aunque salió del Gobierno en julio, mantiene una línea caliente con el palacio de la Moncloa.

El PSOE sigue quemando etapas en su camino hacia el 20-N. Si el sábado pasado aprobó sus candidaturas electorales, hizo lo propio con el programa, aunque como es costumbre autorizó a su candidato para 'actualizar y complementar su contenido' durante las próximas semanas. Es decir, para que pueda asumir nuevos compromisos sin tener que atenerse a la literalidad de las 144 páginas del documento oficial.

Promete salir de la crisis 'sin sacrificar derechos ni libertades'

La cúpula socialista, reu-nida en el Comité Federal máximo órgano del partido entre congresos, aprovechó la ocasión para exhibir otra prueba de unidad interna al aprobar por aclamación sus propuestas electorales con las listas hubo 14 abstenciones. La unanimidad se extendió al juicio de que se trata de 'una propuesta que busca una salida claramente socialdemócrata a la crisis', al tiempo que es 'realista' y viable porque se acompaña de una memoria económica en la que, incluso, se prevén más ingresos que gastos. 'Un programa para gobernar', en palabras de Alfredo Pérez Rubalcaba, quien resaltó que ha sido elaborado 'pensando en lo que necesita España y también en lo que puede hacer España'.

Con José Luis Rodríguez Zapatero de cuerpo presente, Rubalcaba no sólo enfatizó que el aprobado es, ante todo, 'mi programa', sino que volvió a marcar abiertamente distancias con la gestión de la crisis pilotada por el todavía secretario general del PSOE, que por primera vez no habló ante el Comité Federal. Con el presidente en el papel testimonial de espectador de fila cero, el candidato afirmó: 'Es probable que, si pudiéramos volver a 2008, hay cosas que haríamos de forma distinta. Incluso es posible que algunas no las hiciéramos'.

Plantea dos grandes pactos, sobre empleo y reformas institucionales

Fue el desmarque que el candidato socialista se permitió y que utilizó para darse un autopase: 'Nosotros podremos haber hecho las cosas mejor o peor, pero hemos gobernado; y lo único que ha hecho el PP durante estos tres años ha sido intentar aprovecharse de la crisis, hablar mal de España fuera de España e intentar, en mayo de 2010, que nos pasara lo mismo que a Grecia y a Portugal'.

El carácter táctico del desmarque resultó aún más evidente cuando Alfredo Pérez Rubalcaba utilizó la autocrítica como un perchero para la reivindicación como 'nuestras señas de identidad' irrenunciables de los aspectos más populares de la gestión del Gobierno. Enunció la protección a los parados, el mantenimiento de las ayudas a la dependencia, el incremento de las becas o la mejora continuada de las pensiones mínimas, pero también la extensión de los derechos sociales y de las libertades individuales.

La conclusión que con estediscurso quiere llevar Rubalcaba al ánimo de los electores es que socialistas y conservadores 'no somos lo mismo'. En las convicciones: 'Ni un paso atrás en derechos y libertades'. Pero también en la gestión de la economía: 'Con el PP, la economía creció y con nosotros, más. Con el PP se creó empleo y con nosotros, más. Pero con nosotros hubo reformas sociales y con el PP, no'. Y, sobre todo, en el camino a seguir para salir de la crisis: 'Saldremos de la crisis sin sacrificar la Educación ni la Sanidad, porque no pueden estar sometidas a las leyes del mercado. No vamos a tolerar que afanes privatizadores se camuflen detrás de la cantinela de: Esto no lo podemos pagar'.

Alerta de que España puede 'retrocer a épocas olvidadas'

Resaltados los perfiles distintivos, Rubalcaba se postuló como adalid de la unidad de todos los españoles, una actitud que juzgó imprescindible para afrontar con garantías de éxito un reto que presentó como más difícil que nunca. 'Los grandes problemas siempre los hemos resuelto cuando hemos estado juntos y remamos en la misma dirección', subrayó.

En este marco, propuso dos grandes acuerdos políticos: el primero, para acometer 'reformas institucionales para contar en todos los niveles con gobiernos más austeros, sin duplicidades, con colaboración y gestión eficiente, con ahorros de verdad y no con fuegos de artificio'; y el segundo, para 'sentar las bases de una política de empleo que termine con el problema estructural de que nuestro diferencial con la Unión Europea en la tasa de empleo siempre ha sido negativo'.

En la reunión del Comité Federal, además de la de Ru-balcaba, sólo hubo otras cuatro intervenciones. Habló primero Jesús Caldera, coordinador del programa, para exponer sus principales características. Y luego hubo sólo tres peticiones de palabra: la de Cristina Narbona, redactora de la ponencia marco que constituyó el esqueleto de la oferta electoral; el asturiano Javier Vallina y el presidente de la Junta de Andalucía.

José Antonio Griñán dijo que los socialistas se aprestan a 'una batalla desigual' porque su adversario es un partido 'que no tiene programa o no lo quiere dar a conocer'. Además, acusó al PP de 'estar siempre en la oposición' y subrayó: 'Lo que no se puede tolerar es que quien quiere gobernar haya decidido: no hablo, no decido, no contesto, no hago presupuestos, no digo qué voy a hacer'. A su juicio, esa actitud constituye 'un fraude electoral'.

Frente a la 'dimisión de responsabilidades' que achacó al PP y a la actitud de 'tocar la lira' que atribuyó a Mariano Rajoy, el líder de los socialistas andaluces ensalzó que, con su programa, Rubalcaba 'se moja' ante los problemas de los ciudadanos. Para el candidato, el programa del PP son 'los recortes sociales que han empezado a aplicar en las comunidades autónomas donde ahora gobiernan'.

La única nota discordante la puso María Antonia Trujillo. La que fuera ministra de Vivienda en el primer Gobierno de Zapatero escribe en su Twitter: '¿Por qué en lugar de obligar a las empresas a tener más mujeres en sus Consejos, el PSOE no tiene dentro mujeres en puestos relevantes? Cuestiono obligar a empresas y no predicar con el ejemplo. Yo no soy partidaria de cuotas, pero mucho menos de obligar a otros a hacer lo que tú no haces. Me da envidia el PP. Cuantas mujeres presidentas, por ejemplo! Nosotros, a legislar'.